Qué nos dice… INDIGO SPARKE

Indigo Sparke (Foto: Adrianne Lenker)

Son las 10 de la mañana en Sidney, medianoche en Barcelona. Un momento magnífico para escuchar un disco tan reposado, intimista y espiritual como ‘Echo‘, el debut de Indigo Sparke. Tras su EP de 2016 ‘Nightbloom’ y apenas un par de singles posteriores, conocer a Big Thief y a Adrianne Lenker (fueron pareja durante un tiempo) significó un antes y un después en la carrera musical de esta artista, primero aspirante a actriz, y que ha encontrado en la música la vía para expresar un mundo interior inquieto y en constante cambio. Folk delicioso con algo de Mazzy Star, de Julie Byrne, o de la misma Lenker para parar el mundo exterior y hacer que nos detengamos en la inmensidad de nuestros propios desiertos internos. A las 10 de la mañana en Sidney y medianoche en Barcelona, nos encontramos telemáticamente con ella para charlar un rato sobre su disco, reeducaciones personales, la belleza del silencio, ‘Paris, Texas’ o la escena de indie folk australiana.

INDIE LOVERS: Primero de todo, para tod@s aquell@s lectores/-as que aún no te conozcan, ¿quién es Indigo Sparke? ¿Tuviste algún proyecto musical anterior? Porque tengo entendido que empezaste como actriz…

INDIGO SPARKE: Empecé estudiando interpretación durante 3 años, y estaba más en ese mundo. Supongo que vine de una familia muy creativa, así que en cierto modo parecía que eso iba a formar parte siempre de mi propio viaje personal. No sé, es una pregunta difícil de contestar… (risas). ¿Quién soy? No sé cómo contestar a eso… (risas).

Yo aún tampoco sé quién soy! (risas)

Sí, es complicado de decir (risas) Eso va cambiando todo el tiempo. Ahora mismo soy… no sé, sigue siendo una pregunta difícil de responder (risas). Intento vivir el presente tanto como puedo, estar en la naturaleza, tocar, escuchar música… no sé! (risas).

(risas) De hecho, la vida es un largo viaje en el que buscarse a uno mismo. Y estamos en mitad del camino…

Sí. También lo siento así, es cierto. Siento no poder responder la pregunta (risas)

Tranquila! (risas) ¿Y cuáles son tus primeros recuerdos respecto a la música? ¿Cuándo empezaste a escucharla, cuándo empezaste a tocar…?

Recuerdo ser una niña muy pequeña. Mi madre es cantante de jazz, y hacía conciertos, ensayos… y yo estaba por allí, viéndola actuar, o durmiendo en la mesa (risas). Mi primer hogar musical y mi primera experiencia musical fue verla cantar. Cuando empecé a tener más conciencia, escuchaba la música que ella ponía, como Joni Mitchell. Ponía muchos tipos de música diferente. Creo que esos son mis primeros recuerdos musicales.

¿Y en qué momento y por qué das el paso de ser una oyente de música a convertirte en compositora y a hacer tus propias canciones?

Creo que durante mucho tiempo me sentía muy feliz simplemente con la experiencia como oyente. Era suficiente para mi. Nunca sentí un impulso por tocar. Siempre me encantó cantar, y cantaba mucho, pero era algo privado, íntimo, no necesitaba sentirme tan implicada, simplemente me encantaba cantar y corear canciones, pero no fue hasta más tarde, y tampoco fue algo consciente. Creo que golpeé un muro interior y necesitaba un espacio donde pudiera expresarme de una manera auténtica, vulnerable. En cierta manera algo me empujó energéticamente hacia ese espacio (risas). Así que empecé a aprender a tocar la guitarra de manera autodidacta, y me di cuenta de que me suponía una gran liberación y una rendición. Era una experiencia muy íntima, en la que nadie más estaba implicado. En ese momento nunca pensé que me fuera a dedicar a la música, simplemente era un espacio al que poder acudir. Y creo que estaba viviendo entre Bali y Australia, y alguien en Bali escuchó una de mis canciones y me dijo: “creo que deberías hacer algo con eso (risas).

¿Y cómo se gestó el disco, ‘Echo’? ¿Por qué te decidiste a grabar un álbum, y cómo conociste a Adrianne Lenker?

Yo ya tenía algunas canciones escritas. Adrianne y yo nos conocimos porqué hice de telonera de Big Thief en una gira por Australia, creo que fue en 2018. Nos conocimos esa noche, y llevé a la banda a un lugar increíble en las tierras indígenas de los ríos del norte de la zona de Byron Bay. Pasamos un día fantástico, y ese fue el comienzo de una larga amistad. No fue hasta un tiempo después que volvimos a tener contacto, y le toqué algunas canciones y le hablé de ellas, y me dijo que debería grabarlas. Y empezamos a trabajar en ellas. El proceso de grabación tuvo lugar en diferentes sitios, y durante ese periodo escribí algunas canciones más. Fue una mezcla de canciones ya escritas, otras que tenía a medias, y otras nuevas. 

Fue un proceso largo, así que imagino que hay diferentes Indigo Sparke en esas canciones…

Sí, también lo creo. 

Lo grabaste en diferentes lugares. ¿Formó parte de un viaje físico también?

Sí, grabé algunas canciones en Los Angeles, otras en Nueva York, y también algunas en Italia. Las grabaciones en Italia y Nueva York no estaban planeadas, fueron espontáneas. Y hubo algo realmente bello en la magia que surgió de eso, fue algo especial. 

Tus canciones se me hacen muy ensoñadoras, tiene algo muy espiritual. No sé cuál es el proceso que llevas a cabo para componer, las emociones que quieres expresar… hay varios temas en el álbum: amor, dolor, muerte… me pareces una persona muy espiritual y eso se refleja en las canciones, pero no sé cómo lo ves tú con tus propias palabras…

Creo que hay algo de manera inherente que intento comprender constantemente, los grandes temas de la vida. Siendo muy joven, a los 16 o 17 años, experimenté una relación bastante dramática, pero me abrió a toda una serie de experiencias en un ámbito espiritual. Ha sido un proceso y un viaje muy largo, intentando comprender esas piedras que volcamos en nuestras mentes y nuestros corazones en este viaje vital, que a veces es tan confuso. Y es algo muy existencial intentar procesarlo y entenderlo. No es algo necesariamente consciente que intente perseguir. No intelectualizo el resultado. Es más un reflejo natural de dónde estoy, el momento que estoy expresando, o escribiendo una canción. Es algo que se despliega y sale de mí en algunos momentos.

Nos han educado de una manera que, llegado a un punto, debemos reeducarnos nosotros mismos y quitarnos muchos de esos preceptos erróneos que nos han metido en la cabeza.

Totalmente. Es muy interesante. Tuve una conversación ayer con un muy buen amigo sobre lo inútil de tener valores sagrados cuando tienes 20 años. Ahora él tiene 30 años, y hablábamos que en ese periodo entre los 27 y los 30 cambias mucho, y lo mucho que te reconstruyes, reaprendes cosas, y te das a ti mismo la información para reformarte a ti mismo y darte los valores que, quizás ahora sí, llevarás contigo el resto de tu vida. Aunque decíamos que siempre estamos cambiando. Es difícil cuando vas a esas instituciones, en tu adolescencia, en tu juventud… y tienes todo ese caos y turbulencias dentro de ti. Hay una reconstrucción, una transición entre ser un niño y convertirte en adulto. Reaprendes, te difuminas, y asumes esa nueva información.

Uno de tos videoclips, ‘Colourblind’, está inspirado en la película ‘París, Texas’. Explícame esa obsesión por la película!

(risas) ¡No sé por qué es! Es tan lenta y tan sencilla, sin afectación… simplemente intenta documentar a ese hombre perdido y perplejo, y que está en un proceso profundo, en un proceso espiritual, psicológico, emocional, intelectual. Incluso no está del todo cuerdo. Sigues a ese hombre en esos paisajes gigantescos, y entiendes esa gran división entre la intimidad de los seres humanos, los amigos, los amantes… ese camino tortuoso. A veces nos sentimos cercanos, y a veces nos alejamos. Puedes ver esa película y sentir esa conexión psíquica y telepática entre esos dos personajes, aunque estén en escenarios drásticamente distintos. Y el gran montaje de la historia de su vida juntos es una historia terriblemente desgarradora explicada con muy pocas palabras. Hubo algo que me impactó. Hay algo bello, porque creo que muchas veces no necesitamos las palabras. Limitan mucho. Son pequeñas maneras de expresar grandes cosas que esas palabras no logran capturar. Muchas veces siento más cosas en silencio que cuando intento articular palabras o tener una conversación con alguien. Probablemente si estuviéramos 15 minutos en silencio nos sentiríamos mucho más cercanos (risas).

Ya, y a veces es tan difícil mantener un silencio. Si estás con alguien suele resultar incómodo, cuando en realidad el silencio puede ser muy bello.

¡Mucho! Creo que a medida que he ido creciendo, me he convertido en una persona más silenciosa. Cuanto más mayor me hago, más cómoda me siento. 

¿Crees que ese viaje que hiciste por el interior de Estados Unidos mientras componías el disco, con esos paisajes y esos desiertos, pudo ser una manera inconsciente de reproducir ‘París, Texas’?

Quizás sí. Creo que me siento muy cómoda en espacios abiertos. Hay algo en esa inmensidad que me hacen sentir un gran alivio. Vivimos en estructuras construidas por el ser humano que son espacios confinados. Creo que eso tiene un gran impacto en la psique humana, y en nuestra capacidad de sentir conexiones reales en un diálogo con otras personas. Hay tantas cosas que ocurren ahí afuera. Cualquier paisaje natural consigue hacer eso: un bosque, un océano, un desierto… y creo que he tenido diferentes épocas de mi vida en que me sentía más cómoda en alguno de esos escenarios. Ahora estar en un bosque o en la selva me hace sentir agobiada, necesito el espacio. No sé por qué es. Supongo que estoy en esa transición particular en la que llevo metida en estos últimos años. Pero todo cambia constantemente. Hubo épocas en mi pasado en que los espacios abiertos me aterrorizaban y necesitaba sentirme más encerrada, sujeta, protegida… 

Eso lo hemos experimentado en este último año con el confinamiento. Hemos estado tanto tiempo encerrados entre 4 paredes que ahora necesitamos salir al aire libre y respirar.

Exacto! (risas)

Australia es un país enorme, y últimamente parece que están saliendo muchas bandas de rock psicodélico, pero también hay una nueva hornada de cantautoras de indie folk que estáis brillando últimamente: Julia Jacklin, Stella Donelly, Maple Glider, tú misma… ¿es algo casual, o realmente ahí hay una escena, siendo un país tan inabarcable?

Sin duda creo que hay una escena. De hecho es algo pequeño, aunque sea un país enorme. Creo que pasa como en Europa o en Estados Unidos, cada vez hay menos salas, y resulta difícil hacer grandes giras por Australia porque todo se concentra básicamente en Sidney y Melbourne, y los artistas coincidimos ahí.

¿Y tenéis relación entre vosotras? ¿Os conocéis?

Sí, al final es una comunidad muy pequeña. Todo el mundo sabe de los demás. De hecho, Julia y yo fuimos juntas a la escuela, creo que ella iba un curso por encima mío en la escuela de interpretación. La gente se conoce, y muchas veces la gente que toca contigo luego lo hace con ella en Phantastic Ferniture. Cuando te metes en esta escena musical, al final todo está conectado. 

¿Cuáles son tus planes futuros? ¿Tienes pensado grabar cosas nuevas?

Sí, me encantaría grabar un nuevo disco este año. Estoy mirando cuándo podré hacerlo, con quién, etc. Ir de gira a otros países de momento no está sobre la mesa con la situación que vivimos, así que hay que aprovechar esta oportunidad de grabar cosas nuevas. 

¿Tienes ya nuevas canciones compuestas? Y si es así, ¿son muy distintas a las de ‘Echo’?

Tengo algunas canciones ya escritas. Algunas tiene una energía, una vibración y un tono similares a las de ‘Echo’, y otras son algo distintas. Todavía estoy explorando.

¿Has estado o tocado alguna vez en Barcelona, o tienes planes de venir a tocar en un futuro por aquí, o en alguna ciudad de España?

¡Me encantaría venir a Barcelona! Siempre me ha pasado por la cabeza vivir allí una temporada, aunque nunca he estado. Estuve viviendo una época en Mallorca, y me enamoré completamente del lugar. Me encantó vivir allí. Espero que todo se vaya abriendo poco a poco, porque me encantaría viajar allí y tocar por Europa. Sería interesante ver la reacción. 

Creo que nos tocará esperar, porque los grandes festivales están empezando a anunciar cancelaciones este año…

Sí, supongo que hasta el año que viene la situación no se normalizará.

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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