Qué nos dice… VULK

Vulk (Foto: Aitor Mendilibar)

Hará cosa de unos 5 años nos fuimos a ver a Cala Vento a la Sala Vol del Poblenou, y nos encontramos por sorpresa con otra banda que no dejó gratamente sorprendidos, encabezada por un vocalista carismático y furioso, Andoni De La Cruz: eran vascos y contundentes, cantaban en inglés, y se llamaban Vulk. Como nos decía recientemente Èric Fuentes en la entrevista que le hicimos en el programa de radio, Joan y Aleix son chicos muy listos, y cuando decidieron montar el sello discográfico Montgrí, se lanzaron rápidamente a ficharles.

El cuarteto vizcaíno acaba de publicar en el sello de sus amigos el tercer disco de su carrera, ‘Vulk Ez Da‘ (traducido al castellano, ‘Vulk no es’), en el que cambian al euskera, coincidiendo con la llegada del nuevo batería, Jangitz Larrañaga. Aprovechando el concierto / fiesta de presentación de Montgrí en la sala Upload de Barcelona, nos subimos a la sala del Poble Espanyol para charlar con el bajista Alberto Eguíluz y el guitarrista Julen Alberdi, e intentar sacar en claro qué son ahora mismo Vulk…

INDIE LOVERS: Muchas gracias por atendernos! Presentáis ‘Vulk Ez Da’; no sé si lo estoy pronunciando bien, mi euskera es lamentable…

ALBERTO: Lo has dicho muy bien (risas)

…en cualquier caso, es un título de disco que es una negación que sirve para afirmaros. ¿De dónde viene el título y este juego de palabras?

ALBERTO: Hemos respondido muchas veces a esta pregunta y a veces nos inventamos algo nuevo y vamos improvisando…

(risas) Venga! Pues a ver cuál toca hoy…

ALBERTO: Al final para nosotros era darle muchas vueltas a nosotros mismos y hacerse preguntas esenciales de la vida: “¿qué significa tener una banda en el siglo XXI?”. Era una manera de decirnos: “¿qué queremos? ¿Qué no queremos? ¿Dónde queresmo estar y dónde no?”. Ya llevamos unos cuantos años, y al principio nos metíamos mucha caña, íbamos a montones de sitios… de todo, festivales, sitios enanos, plantar las semillas de mogollón de maneras. Esto ahora era elegir más, no sólo giras, sino en cuanto a todo: las ediciones físicas, las canciones…

JULEN: La manera de funcionar de la banda.

ALBERTO: El funcionamiento de la banda, eso es. Vimos claro un punto de partida para nosotros. Aunque luego sean ideas que están por detrás y no tienen por qué mostrarse necesariamente en una especie de testamento o manifiesto. No, porque está por construir y por decidir, y así creemos que tiene que ser de aquí en adelante, pase lo que pase.

JULEN: La forma de desarrollarlo es, curiosamente, en las entrevistas de promoción, donde le estamos dando a la verborrea y a ponerle palabras. Pero sí que es algo que ha estado entre nosotros en conversaciones que igual no hemos dicho de manera explícita: “¿Qué es Vulk? ¿Por qué le hemos puesto ese nombre?”. Igual no hemos tenido esa conversación interna, pero sí viene mucho de todos estos meses y años de pandemia en que… ya estaba decidido el nombre del disco antes de la pandemia, ¿eh? Pero darle un poco de sentido entre nosotros, no explícitamente de por qué le hemos llamado así, sino de qué estamos haciendo, adónde va el grupo, cómo vamos a hacer este disco, cómo va a cambiar… un poco el estatus actual de quién somos y hacia adónde vamos.

ALBERTO: Un checkpoint.

JULEN: Eso es.

ALBERTO: No en plan ‘tabula rasa’, que suena muy periodístico y de nota de prensa. Es más un checkpoint, sin más. Mirarnos un poco y decir “¿qué hacemos?”. Tan natural como eso, sin más pretensiones.

¿Y hay algo del tópico “reinventarse o morir”? ¿O miedo a aburrirse, a no repetirse…?

ALBERTO: Sí, pero eso son ‘leit motivs’ que te puedes decir a ti mismo cada día al levantarte de la cama. Al final es seguir trabajando en lo mismo y mejorando, y ya está. Se puede resumir más fácil así.

Ha sido una época de cambios para vosotros también: en la formación, el paso del inglés al euskera… y supongo que todo eso también acaba generando este tipo de preguntas. Vulk ha evolucionado desde los inicios.

ALBERTO: Sí, total, pero ese cambio en ningún momento ha sido radical: no ha sido un “mañana grabamos, con nuevo batería y nuevo idioma”. Sino que se ha producido todo ese proceso de cambio, y han surgido todas estas preguntas. Ha sido totalmente un proceso. Hemos dado conciertos a la vez con el anterior batería (Xabi), con Jangitz, intercalando enfunción de la disponibilidad, venían los dos al local… un proceso más natural. Y el idioma lo mismo: pocoa poco, viéndolo venir. Y después de hacer todo ese proceso, mirar atrás y decir: “¿qué hemos hecho todo este tiempo?”. Y darnos cuenta de que habíamos cambiado un montón de cosas en nuestro funcionamiento. No ha sido tan drástico para nosotros.

¿Y qué es ahora Vulk?

ALBERTO: Pues ahora mismo presentamos disco hoy y estamos con ganas. Ahora mismo es una gira. Supongo que también con esto de la pandemia hemos aprendido a no mirar… o no sé cómo llamarlo… nos hemos obligado a mirar al mañana. Un poco jodido también… (risas)

JULEN: Ahora cuesta mirar más allá de la gira que hemos montado. Hemos montado una gira como más mimada que nunca: en sitios concretos que nos molan, con bandas que nos molan, como muy a nestra medida, para estar lo más a gusto posible y darlo todo cada noche. Y no miramos más allá de eso. Cuando acabe la gira ya hablaremos de qué viene más adelante. Ahora mismo nuestra realidad es tocar este disco en directo.

Es un disco que refleja muy bien la situación de ahora, por las letras y también en el sentido de lo que explicáis: el aquí y ahora y mañana ya veremos lo que seremos…

JULEN: No es por dárnoslas de premonitorios, pero las letras son anteriores a la pandemia. El disco se compuso antes, y las letras también. Quizás alguna se acabó de cerrar cuando ya cayó la pandemia y estábamos a mitad del proceso de grabación, pero las canciones ya estaban hechas y ya estábamos inmersos. Pero yo lo pensé. Igual cuando haces las letras no las analizas tanto, pero cuando las tienes que transcribir para ponerlas en el disco, te pones a leerlas y sí que hice ese análisis que dices: algunas parece que podrían estar hablando de lo que estaba pasando en la pandemia, pero de verdad que no había pasado nada todavía al escribirlas. Entiendo que ahora todos tenemos la mente muy focalizada en lo que ha pasado y nos lo llevamos a ese terreno. Pero no, en realidad hablan más de nuestra realidad que venía condicionada por otras cosas antes de que pasara todo esto.

ALBERTO: Y seguramente también porque la pandemia es algo sanitario, pero también es el capitalismo colapsando una vez más. En nuestro entorno era todos esperar a que esto pasara. Desde el punto de vista de salud todos estábamos más o menos bien. Era sacar a flote toda esa precariedad, por ejemplo, que hay en el mundo de la música a la hora de dar bolos, y que nos ha hecho pensar bastante también. Me estoy jugando la vida cada vez que salgo de gira, es algo que me mola y estoy asumiendo todos estos riesgos, cómo es el sistema tan vampírico en el mundo de la música… si todo bien, bien; si todo mal, a la puta mierda todo. Y eso también ha sido uno de los checkpoints que hemos hecho: “¿qué estamos haciendo saliendo de gira, yéndonos no sé cuántas horas de coche…?”

Ese capitalismo que parece estar al borde del colapso… pero no colapsa. Siempre tiene la capacidad de reinventarse, hasta en las situaciones límite, es increíble…

ALBERTO: Claro. Y al final nosotros también tenemos que reinventarnos.

Me llamaba la atención al leerme las letras que hablais de cosas como la amistad o el amor, pero también hay mucha violencia, mucha rabia. Y está todo ahí mezclado, pero no como un pastiche, sino bien entrelazado.

ALBERTO: Bueno, pienso que es todo un poco de andar por casa. Nunca hemos pensado que sea una sublimación o un manifiesto ni nada por el estilo. Sino más sentimeintos primarios, arrebatos, sin llegar a la locura, pero más espontaneas. Si nos has visto tocar alguna vez son como arrebatos, pero todo bien, somos gente normal… (risas)

(risas) Sí, recuerdo un bolo vuestro en la sala Vol junto a Cala Vento hace unos años. No os conocía y me encantó. No sé si para reflejar todo eso tomasteis la decisión de grabar el disco en vivo, tocando juntos los cuatro… es un disco muy directo, como una hostia en la cara. Supongo que al final grabar juntos facilita esa sensación de arrebato, de golpes de rabia…

JULEN: Sí. No es una decisión categórica de grabar en directo para que quede reflejado lo que somos. Eso es un terreno un poco farragoso. Un concierto es un concierto, y una grabación es una grabación, y hay que saber diferenciar que son realidades distintas. Entonces no podemos ir detrás de que quede palpado en una grabación que puedes escuchar tirado en la cama con el móvil, o en contextos muy distintos a lo que es estar en una sala, y que todo el mundo sienta lo que es vernos tocar. No andamos tanto detrás de eso sino de la sensación de nosotros tocando nuestros instrumentos, tocando e interpretando nuestras canciones, y de la realidad que es: cuatro tíos en un local tocando juntos sin más. Si las canciones se han hecho en el local, quedando los cuatro para tocarlas, y lo que hace uno responde a una forma de compenetración entre nosotros cuatro, luego es un poco forzado desmembrarlo por pistas y grabar cada uno su parte. Si cuando coge la forma la canción y tiene sentido es tocando a la vez, a la hora de grabarla vamos a ir a por ello. Sabiendo que es un registro que luego coge cierta distancia, hay que mezclarlo, etc. No es tan inmediato como un concierto. Nunca lo es. Es otro proceso mucho más lento, más meditado. Y dentro de esa lentitud, intentar hacerlo lo más compacto posible. No sé qué querías decir…

ALBERTO: Que lo has explicado muy bien, ya está (risas)

¿Por qué ahora el cambio al euskera?

JULEN: Como decía Alberto antes, no andamos detrás de nada súper sustancial de “hasta aquí ha sido esto y ahora es esto”. Ha sido algo más natural. Siempre hemos hecho canciones en euskera, desde la primera maqueta que no sé ni si la tenemos colgada por ahí. Desde las primeras canciones que hicimos salían letras en euskera, otras en inglés… nunca ha sido una decisión de o una cosa o la otra. Era según iba saliendo. Con la entrada en la banda de Jangitz, el nuevo batería, el euskera se ha convertido en algo más de nuestro día a día porque es su lengua materna y la que habla más, y con Andoni es el idioma en el que hablan entre ellos. Andoni igual ha visto que se expresaba mejor, decía cosas más directamente, o las letras le salían más fluídas en euskera. Igual en inglés se hacía una canción y se vestía con una voz más sonora o más abstracta que vestía muy bien porque es el idioma del rock, por así decirlo, al que todo el mundo está acostumbrado. El euskera no lo es tanto, pero como en este disco las canciones no eran tanto de esa manera sino que se hacía todo a la vez y la letra iba más a la vez que la música, la forma de cantar de Andoni más expresiva era hablar en un idioma que le fuese más natural.

¿Hay algo de reivindicación acerca de la lengua propia? Porque por aquí, por ejemplo, estamos en un momento de especial sensibilización hacia el catalán, ahora que cada vez se habla menos, se ataca a la escuela en catalán, y gente monolingüe te llama paleto por expresarte en tu propia lengua materna y ser bilingüe o trilingüe…

ALBERTO: De todo hay capas también. Obviamente ahí hay una capa de eso. Durante mucho tiempo en Euskadi hemos vivido en una sociedad bastante politizada para cualquier lado. Y ahora es un momento en que las nuevas generaciones están cogiendo el euskera de otras maneras que maridan con todas. Es decir, que transitan por esos años que vienen de antes pero se actualizan. Yo me siento así, y nos puede parecer importante a todos generar algo nuevo en euskera, que pueda parecerse a otra cosa o no, pero generar algo nuevo. Eso creo que debe pasar. Y sobre todo, visto ahora en perspectiva, tampoco nos arrepentimos de nada ni mucho menos, pero sí que me parece un paso adelante. No digo que tuviéramos que darlo antes. Hemos hecho las cosas como han sido y tampoco me voy a fustigar por ello, pero sí que lo siento un paso adelante en ese sentido: no reivindicativo y político, sino que a Andoni le ha salido más natural: las letras, la manera de comunicarse… y eso para nosotros ha sido un salto, y me parece una reivindicación de por sí. No tiene por qué ir de la mano de una historia muy pesada detrás, ni mucho menos. Y creo que la gente de fuera está muy abierta a escuchar. Gente de Madrid que no tiene ni puñetera idea nos dice: “pasad del puto inglés”. De una manera sana, ¿eh? Tampoco es que nos haya influenciado eso. ¡Pues claro! ¿Por qué no van a cantar en una lengua en que se expresan en el día a día? El inglés ya te pones en esa tesitura de escribir una letra, algo como más magnífico…

JULEN: Es un poco ir palabra por palabra. Que a nivel creativo también está guay, te lleva a otro lado, es más meditado, poético… y ahora nos ha pillado en otro momento, y Andoni estaba más por soltar cosas, frases enteras, más expresivo. 

¿Os sentís una banda política, o sentís la necesidad de ir más hacia allí?

ALBERTO: Depende del día, depende del contexto… es algo tan abierto. Está la frase de “todo es política, y bla, bla, bla…” (risas) Pero en principio no, Claro que eres un ser poítico. Vives en esta sociedad y no te queda otra. Tienes que, o vives obligado pero puedes hacer lo que tú quieras… no sé. En realidad no te voy a responder nada claro porque tampoco un día es una cosa, otroa día es otora, y depende del contexto, de la situación… es una pregunta un poco abierta.

JULEN: Es que la política a veces suena mucho a bandos o a encasillamientos, y dentro de los bandos muchos matices. Pero estamos muy al margen de eso. Entre nosotros tenemos también nuestras diferencias. Y no digo que seamos apolíticos.

ALBERTO: La política nos interesa mucho a todos, de diferentes maneras.

JULEN: Pero difícil de encasillar.

ALBERTO: Sí. Y ahora que cantamos en euskera salen propuestas que nos hacen pensar: “Y nosotros dónde estamos con todo eso, no?”. Y nos da para hacer muchos análisis de todas esas situaciones, qué nos apetece, si nos sentimos representados por esa historia que hay detrás de esa propuesta… a veces también parece que porque apoyes algo vas a muerte con eso, o que respaldes algo. Es más, todo son más grises, y tú lo ves y decides por dónde ir.

Leyendo la traducción de la primera canción del disco (‘Hamar Lagun Baten Kontra’), me ha gustado mucho la letra porque me ha parecido un canto a la individualidad. Siempre he creído que lo importante, al final, es un@ mism@, y a partir de individuos que potencien su mejor yo, podremos conseguir cosas a nivel colectivo. Yo me he quedado con esa interpretación y me ha gustado mucho.

ALBERTO: Las canciones tienen cada una como un tema concreto, y como decía antes no son necesariamente manifiestos, sino cómo te sientes tú en un momento dado. Esa interpretación se puede tomar como negativa, porque en este momento, ¿de qué vas diciendo que eres individualista? Pero para mí, desde luego, la interpretación es esa: trabájate a ti mismo, trabaja tu entorno, y como decía antes Julen, más en una situación como ésta: más te vale tener un entorno bien cultivado, y también a ti mismo, porque si no te vas a la mierda. Es el capitalismo colapsando en tu espalda. La interpretación positiva de ese tema va por ahí.

Claro, y además, no es lo mismo individualismo que egoísmo, aunque la gente los utilice como sinónimos de manera equivocada. Para mí el individualismo es algo positivo y completamente necesario para construir cosas de manera colectiva, y el egoísmo es justo todo lo contrario, es sólo pensar en un@ mism@.

ALBERTO: Claro, pero entiendo que en ciertos puntos se pueden encontrar y tú te puedas perder: “¿estoy mirando por mí mismo, o en realidad estoy siendo egoísta?”. Siempre tiene dos caras todo.

JULEN: Sí, pero yo creo que esta letra que acaba diciendo “Aurrera zu!”, que es como “¡adelante tú!”, tiene esa parte positiva de mirarse para adentro. Le puedes estar hablando a alguien que igual está en un momento de no saberse cuidar o no saber quererse, y le estás diciendo “¡para adelante!”. Sin llevarlo mucho más lejos. Darles a las letras una interpretación cerrada es siempre un poco… peligroso.

(risas) Muy bien. Oye, y tema giras, concicertos… ¿dónde os vamos a poder ver próximamente? Porque tenéis una gira súper extensa…

JULEN: Tenemos bastantes conciertos por Euskadi con bandas que nos gustan muchos en sitios que a lo largo de esos años nos han encantado y hemos querido volver. Después de 2 años casi sin tocar, era el momento de ir. Tenemos también alguno por Francia, que estamos empezando a sacar por allí alguna cosa. Y Barcelona, Madrid, Andalucía…

Os quería preguntar precisamente por el concierto que podremos vivir aquí en el Primavera Sound. ¿Qué esperáis de ese concierto?

JULEN: Tampoco hacemos mucha distinción, en ese sentido. Un concierto guay que lo que nos motiva es que va a venir mucha gente. Pero más allá de eso, el marco de que esté dentro de un festival o no, entra en una liga un poco farragosa. Si quieres ponerte el pin de qu eha stocado en el Primavera, bien por ti, pero después de los años que llevamos tocando, sabemos que eso vale lo que vale. O sea que tampoco cambia mucho las cosas.

ALBERTO: Para alguna gente el Primavera Sound es algo súper grande y otra gente lo detesta. Hace años fuimos, pero fue a primera hora, en el macrorecinto ese que tienen, con el sol de cara, justo con un bolo sorpresa de Shellac en la puerta… unas condiciones que me parecen un poco inhumanas para que toque una banda (risas) Además yo en concreto tuve especial mal bolo ese día. Pero al margen de eso, no quiero que suene como un pique personal, fue una movida de “joder! ¿Qué es esto?”. Y lo que decía Julen, “he hecho el check, he tocado en este festival, ¿Qué significa tocar en Primavera Sound?”. Al final, en lo que consiste un concierto es que tú llegues, toques unas canciones y le lleguen a la gente, pasen un buen rato y se olviden de su vida un rato (risas). Años después, ahora será otra movida, en una sala, en un recinto concreto en que quien vaya irá a ver a dos bandas. Ya no es esa especie de feria gigante. Nos sentimos más comodos, y estamos intentando llevar las cosas a nuestro terreno.

JULEN: En la linea de lo que te decía antes de conciertos a nuestra medida.

ALBERTO: Exacto. Dónde estar cómodos. Y si no estamos tan cómodos, igual ni salimos de casa.

También es un tipo de concierto que puede ser una buena oportunidad para que te descubra más gente, ¿no?

JULEN: Sí, ya sólo por tema de aforo va a venir mucha más gente que la que entra aquí esta noche o la que, por lo general, aspiramos. Pero no salimos a tocar pensando en quién va a estar allí, porque eso te sale siempre el tiro por la culata. Tú tienes que dar el mismo concierto siempre que puedas. O dar lo mejor sin pensar que vas a tocar mejor porque va a venir a verte el promotor del Eurosonic, o lo que sea.

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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