Porridge Radio (La 2 de Apolo, 22/11/22)

Porridge Radio (Foto: Jordi Trenzano)

Creo que no me estaba 10 días sin ir a un concierto desde el confinamiento, pero es lo que tiene el maldito otoño y sus fantásticos virus. Y aunque parezca que hace una vida de toda aquella pesadilla de la covid, justo esta semana se va a cumplir un año, sólo un año, del primer concierto internacional tras la pandemia (por aquí nos reestrenamos con Black Lips). Y parece que haga mucho más, sí, porque no hay duda de que el calendario está sobrecargado y estamos aprovechando al máximo el retorno de artistas internacionales a nuestras salas. Porridge Radio fueron una de las bandas afectadas por toda aquella movida, y tras alguna suspensión y aquél concierto en solitario de Dana Margolin en el Primavera Sound por problemas logísticos que dejaron en Inglaterra al resto de la banda, el cuarteto de Brighton llegaba por fin al completo a La 2 de Apolo, para presentar los dos discos que les han llevado a la primera plana de la atención internacional independiente en la era covid: ‘Every Bad‘ (2020) y ‘Waterslide, Diving Board, Ladder to the Sky‘ (2022).

Porridge Radio (Foto: Jordi Trenzano)

La baja de última hora de Naima Bock por motivos no especificados hizo que la noche la abriera Júlia Amor. Como en el concierto en la Upload de hace unos meses abriendo para W.H.Lung, la andorrana Júlia Coll y Chri Blau (Christian Sánchez) se movieron ente el tecno-pop de aires ochenteros, ese pop naïve de los 90 (lo que vendría a ser ‘twee-pop’ de toda la vida, pero que aquí tuvo un nombre despectivo porque hay gente súper lista y moralmente muy por encima del resto de los mortales, y tal…) o el bedroom pop más cercano a nuestra época, jugando con los teclados de ella, las bases de él, o con efectos vocales como el autotune que también les acercan a propuestas más urbanas. En su repertorio hubo espacio para canciones de su EP ‘No Habrá Hogar’ (2021) como ‘Cuando Tu Voz Se Enrojece’, alguno de los singles que ha sacado este año como ‘Súper Extraño’ o también algún tema nuevo del que debería ser el primer disco que acaban de grabar, como ‘Otro Planeta’.

Porridge Radio (Foto: Jordi Trenzano)

Por un momento nos pensamos que nos habíamos confundido de sala cuando las luces se apagaron y empezó a sonar el reguetón de “la gasolina” (me niego a buscar cómo se llama ni quién la canta, que luego todo se queda en las cookies). Pero no, no. Ahí estaban Dana, Maddie Ryal (bajo), Georgie Stott (teclados) y Sam Yardley (batería), dispuestos a regalarnos una noche corta (demasiado) pero intensa y que empezó con el “one, two, three, four…” de ‘Give/Take’. Dana lo preside todo, porque es puro carisma y presencia escénica, y porque tiene una voz tan reconocible y, a la vez, distinta (diría que algo masculina), que es imposible confundirla. Pero el resto de la banda no queda en la sombra, ni mucho menos. Suenan compactos, intensos, enérgicos, y hay espacio para que luzcan también teclados, bajo o batería. Y también los visuales que les acompañan en la pantalla posterior.

Y sorprende la fuerza de canciones que parecen ir en un tobogán, con subidas y bajadas, momentos slowcore y erupciones repentinas de electricidad, y frases hipnóticas y llenas de grietas emocionales que se quedan retenidas en loop mientras perforan tu cerebro sin ningún tipo de sutileza ni fragilidad, todo lo contrario: “Don’t want my body to be touched! Don’t want to mean anything to you!” repite Dana en ‘Splintered’; “and you could imagine the rest of your life. Well, good for you. And I could imagine the end of the world. And nothing else“, en esa ‘Good For You’ que hicieron junto a Lala Lala; o ese eterno “I don’t wanna be loved, I don’t wanna be loved…” de ‘Birthday Party’ en que canta desde el fondo de las entrañas, a esputo pelado.

Porridge Radio (Foto: Christian Bertrand / Primavera Tours)

En pleno éxtasis inquieto de recorrer el escenario a lado y lado mientras pega guitarrazos o ladra al micro, y con Georgie jugando a ser Ray Manzarek con los teclados, Dana baja al público semiposeída y se hace un pasillo entre la gente mientras nos insiste: “Back, and back, and back, and back again…“. Y justo en ese momento tienes la sensación de estar viendo a una artista en el momento justo, cuando aún desprende vitalidad, frescura, desparpajo y un hambre voraz. La manera cómo busca la mirada de tod@s l@s asistentes desprende chispazos, como si quisiera absorbernos la energía para transformarla en un momento único. Y es que, de hecho, lo es, aunque haya quien no sepa disfrutarlo y lo estropee todo con sus malditas pantallas. Pero no vamos a dejar que eso nos distraiga y sentimos cada frase de ‘The Rip’ como si ese corazón que le duele a Dana fuera el nuestro. Y se nos eriza la piel cuando empieza a rasgar las notas de ‘Back To The Radio’ y llega otro de los clímax de la noche “Laughing and talking, but I want to cry to you. Laughing and talking, but I want to cry to you“.

Porridge Radio (Foto: Jordi Trenzano)

Y llega el momento del bis, y salen Dana y Sam para hacer una versión: y no es la de Wolf Parade que han estado tocando últmamente, sino el ‘Man Of Oil’ de Animal Collective. Un cover curioso, sin más. Ya con las 4 en el escenario, llega el momento de rematar la noche, o quizás sería mejor decir de volver a prenderle fuego: ‘Sweet’ tiene poco de dulce y mucho de arisca, y entre arrebatos incendiarios para ponerlo todo patas arriba, Dana nos va a decir las últimas verdades de la velada: “You will like me when you meet me (…) I am charming, I am sweet “. Damos fe.

Porridge Radio (Foto: Jordi Trenzano)

Setlist:

  • Give/Take
  • End Of Last Year
  • Splintered
  • Trying
  • Good For You
  • 7 Seconds
  • Birthday Party
  • U Can Be Happy If U Want To
  • Long
  • The Rip
  • Back To The Radio

Bis:

  • Man Of Oil (cover de Animal Collective)
  • Sweet

 

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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