Personal Trainer (Razzmatazz 3, 06/02/24)

Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)

Una cincuentena de personas decidieron asomarse por la Razz 3 el martes por la noche para asistir al debut en nuestras tierras del joven colectivo holandés Personal Trainer y fueron (¡fuimos!) agraciados no tan solo con un concierto dinámico, poliédrico y electrizante, a manos de un septeto pletórico en gracia y talento, sino que disfrutamos todos, banda y público, de la dicha de la vida: saltamos, bailamos, gozamos y compartimos en profana comunión la alegría que el combo invocó y desparramó, con abrumadora generosidad, en la pequeña capillita de la planta superior del complejo del Poblenou. Música para conjurar malas vibras y sanar penas, música para hacer nuevos amigos y para volver a casa con una sonrisa imborrable dibujada en los labios.

Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)
Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)

Nosotros llegamos apenas con una pequeña prospección en la prensa musical (la que queda viva, es decir) y con la escucha de su disco de debut, Big Love Blanket, que fue el detonante directo e inmediato de la compra de las entradas. Llegamos sin etiquetas preconcebidas… y nos fuimos sin etiquetas, o con una buena baraja de ellas: pop de cámara, su poquito de crank wave, su pizca de arty rock, toneladas de jungle, alma post-punk, grasa funk (eso sí, mucho funky a cargo del bajista, Casper van der Lans, también productor de la banda), dance punk, acid funk, you name it; pero en el corazón siempre un alma pop, una filigrana, un gancho irresistible, un beat irresistible sobre las que vuelan letras irónicas y afiladas y mucha diversión. El dinámico colectivo (acaban de incorporar un segundo guitarra —y saxo—, Mart, que sustituye al guitarrista, Leon Harms, que sustituye al batería, Kick Kluiving, que dejó la banda en diciembre) se congrega alrededor del proyecto de Willem Smit, compositor, cantante y dicharachero frontman, que lideró el combo con frescura, desparpajo y descaro, mientras, a su alrededor, la banda lo secundaba con franca camaradería, cambios de instrumentos, visitas al puesto de merch para cambiarse la camiseta sudada, bailes agarrados a las columnas del escenario, harmonías complejas y, como os decía, mucha diversión… Como me comentó Maurici Ribera/The Missing Leech, pasaron muchas cosas muy interesantes todo el rato sobre el escenario. Tan inclasificable fue el espectáculo como el grupo. Un hurra por las apuestas estimulantes que rompen esquemas.

Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)

Apelando (irónicamente) al silencio de las «diez personas congregadas», arrancaron con el último single y primera referencia discográfica con el sello Bella Union, “The Feeling”, una sinfonía en cinco movimientos (si no me he descontado) y casi diez minutos de duración, que empieza delicada y acaba en un clímax melodramático para, a continuación, poner el público a bailar con una de sus melodías más pegadizas, “Rug Busters” (os invito a ver el vídeo y aprenderos la coreografía).

Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)

La variedad estilística y la originalidad alimentan un motor en constante movimiento que, salvo en muy contadas ocasiones, mantiene cautiva la atención. Un motor bien lubricado gracias a la base rítmica, batería, percusión y bajo bien versados en los sonidos más negros (ese “Fiddlefunk” que perfectamente firmaría Peter Hook o “1.000.000”), sobre cuyos hombros cabalgaban con brío dos guitarras cristalinas y aceleradas, deudoras de sonidos más rockeros a là The Wedding Present, del resurgir del rock de guitarras de los dos miles, o de la reinassence de la década actual como Sports Team (cuyo guitarrista, Henry Young, los fichó para el sello Holm Front para el EP de debut Gazego).

Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)
Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)

Pero incluso en canciones más reposadas como “Former Puppy” o “Texas in the Kitchen”, el magnetismo de Willem en la interpretación cautiva y anima: una voz que elude la armonía fácil, que busca el choque, el contraste, el hueco impensable que deja la banda, y exprime al máximo la expresividad, grieta y argamasa a la vez. Como habéis podido deducir al principio, es un cantante que, literalmente, suda la camiseta, que da todo de sí, que se entrega como si estuviera consagrándose frente al público de Mordor, que juega y se comunica y cuenta bromas (algo nos dijo de que acababan de abrir un bar de tapas a la vuelta de la esquina, o también que la travesía en furgoneta desde Sheffield los había tenido todo un día en las carreteras de Francia, y que deseaban que España estuviese junto a Bélgica porque, bueno, aquí venían unas cuantas pullitas nacionales) y anima al personal a apoyar a la banda comprando merchan (menos las bufandas; en España no necesitamos bufandas) e, incluso, le pide a Meritxell Rosell que no le saque fotos de la barriguita, que su trabajo le había costado conseguirla. Pero, aun a pesar de reconocer que tenía la garganta un poco tocada, la sensibilidad de alma rota con que desgranó una balada como “Vaalserberg Hero” o el incomensurable vals de “Milk” erizan el vello hasta a las medusas.

Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)

“The Lazer” fue el hitazo que volvió a sacudir la sala antes de cerrar con el segundo corte del single, “Babyolifantjes” (“Elefantes bebé”, como bien consiguió traducir Willem con la ayuda del respetable) y bajar a departir con el público, mitad expats espabilados (y ruidosos), mitad conneiseurs locales de la próxima next big thing (ojalá) antes de que los fichen los grandes festivales. Si me queréis hacer caso, id a verlos cuanto antes, porque la diversión y la cercanía están aseguradas.

Y compradles bufandas, que son muy suaves y muy chulas 😉

Personal Trainer (Foto: Meritxell Rosell)
Escrito por

Letraherido y juntaletras. Físico de titulación que ejerce (poco) en una editorial de género fantástico. Me caí en un caldero de britpop ya de mayorcito y desde entonces le doy a todos los palos del indie y de más allá. Flamenquito lover. Sé bailar sevillanas. En mi epitafio pondrá “Esta noche no iba a salir”. Common people like you.

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