Big Thief (La 2 de Apolo, 20/02/20)

Big Thief (Foto: Pablo Luna Chao)

Aunque me enteré que Big Thief venía a Barcelona el mismo día que los organizadores lo anunciaron, tardé demasiado en comprar las entradas y en cuanto me decidí, me arrolló un terrible sold out. Con cuatro álbumes en cuatro años, los de Brooklyn se han ganado un público notable en todo el mundo y que el pasado verano tocaran en el Primavera Sound no evitó que se agotaran rápidamente todas las entradas para la sala pequeña de Apolo (Big Thief dona un euro de cada entrada al programa orquestal de PLUS1.org para niños y niñas refugiados). Pero hay bandas por las que pagarías casi cualquier precio para verlas en directo y Big Thief es para mí una de ellas. Así que en mi empeño por estar sí o sí en este concierto, acabé comprando un par de entradas al doble de precio en una web que, a posteriori, sabría que era poco fiable. Las entradas nunca llegaron, yo ya daba por perdido el dinero y tenía que asimilar que no vería a Big Thief en esta ocasión. Afortunadamente, me devolvieron el dinero y, también por suerte, estaba en el sitio adecuado en el momento adecuado: la persona que tenía que acreditarse desde Indie Lovers para este concierto no podía asistir, así que los amigos de esta bonita plataforma me propusieron escribir esta crónica. Y aquí estamos.

Big Thief (Foto: Pablo Luna Chao)

Jueves por la noche. Mientras en la sala principal de Apolo Patrick Watson deleita con su genuinidad, Big Thief ocupa el pequeño escenario de La 2. El cuarteto (guitarra, batería, cantante y bajista) se alinea en lo más próximo al límite del escenario, en una disposición que les permite establecer contacto visual entre ellos y, también, con el público. La compositora, cantante y guitarrista Adrianne Lenker afina su guitarra, consiguiendo que el público se suma en un silencio absoluto que, para asombro de muchos, se mantendrá durante toda la actuación. Antes de empezar con el primer tema, Lenker da la espalda a la sala buscando la mirada de cada miembro de la banda y da comienzo a un concierto sin adornos ni exageraciones, que irá rodando por algunos temas de los cuatro trabajos de los norteamericanos y, también, por algunas canciones nuevas.

Adrianne Lenker es una música prolífica. A principios del año pasado se presentó para grabar el tercer disco de la banda (‘U.F.O.F.’) con medio centenar de propuestas. Como cuentan ellos mismos, de todo este material saldrían dos discos que serían gemelos: el hermano de carácter celestial, bautizado como ‘U.F.O.F.’, saldría primero (mayo 2019); unos meses después (octubre 2019) llegaría ‘Two Hands’, el gemelo que vive con los pies en la tierra. Un año antes, Lenker había publicado ‘abysskiss’, un álbum en solitario con un par de temas que más adelante incluiría en ‘U.F.O.F.’.

Big Thief (Foto: Pablo Luna Chao)

La fertilidad inagotable de los de Brooklyn nos regala canciones inéditas ya desde los primeros compases y eso es mucho decir, estando inmersos en un tour que les sube a los escenarios casi a diario. Es el caso del segundo tema de la setlist, ‘Two Rivers’, una balada a dos guitarras entre Lenker y Buck Meek. Enseguida lo  encadenan con ‘Contact’, la canción que abre ‘U.F.O.F.’, que evoluciona de la pausa y el misticismo, a la potencia y el desgarro eléctrico. Será un concierto de idas y venidas, una progresión de lo tenue y delicado, a la crudeza de las guitarras eléctricas y la distorsión. Los contrastes en el directo de Big Thief son el reflejo de la esencia de esta banda difícil de clasificar (¿y qué grupo no lo es en estos tiempos en los que nos ha tocado habitar? Indie rock, folk, country, grunge…). A pesar de su corta trayectoria, los de Brooklyn se han forjado una entidad propia a través de una convergencia de estilos que les permite integrar lo divino y lo mortal, lo más etéreo con lo más duro.

Después de haber establecido contacto con el mundo de los sueños, la fuerza de la batería nos devuelve a la realidad para mirar directamente a los ojos de los olvidados con ‘Forgotten Eyes’ (Two Hands): “The wound has no direction / Everybody needs a home and deserves protection”. El público, ya totalmente entregado, recibe a gritos uno de los temas más venerados del último trabajo de los neoyorquinos, otro himno protesta, ‘Not’ (Two Hands). La voz frágil de Lenker, acompañada de la de Meek en los coros, va escalando hasta romperse y fusionarse con un solo de guitarras eléctricas que culmina en distorsión. Parecería que desde la cima de la montaña rusa ya solo se puede ir hacia abajo, pero llega ‘Mary’ (Capacity) y, una vez más, Adrianne nos eleva a un estadio superior: “Burn up with the water / The floods around the plains / The planets in a rose / Who knows what they contain? / And my brain is like an orchestra / Playing on, insane”. Con los ojos cerrados, la cantante va recorriendo in crescendo los versos de esta belleza de canción, que es seguida por un tema sosegado, de voz desnuda, ‘Those Girls’ (Two Hands). Y otra vez, del sigilo al esguince: un arpegio que evoluciona hasta la estridencia y desemboca en ‘Shark Smile’ (Capacity), quizás el tema más pegadizo de Big Thief, que detrás de su luminosidad esconde la trágica historia de un accidente de coche. Los gritos no cesan. Con los aullidos de Lenker y de las guitarras saboreamos la sangre y la brutalidad de ‘Shoulders’ (Two Hands): “They found you in the morning / The blood was on your shoulders / They found you at the corner / Your head was doubled over / And the blood of the man who killed my mother with his hands / Is in me / It’s in me / In my veins”. Para endulzar el momento, nada mejor que entre ‘Paul’ (Masterpiece) y nos encienda el alma. El público, admirablemente respetuoso, la entona sin que apenas se le oiga y así no interferir en la suavidad de Adrianne. Ya hemos retrocedido hasta lo más antiguo de Big Thief, así que es un buen momento para otra obra maestra, la que da título a su álbum debut, ‘Masterpiece’ (Masterpiece. 2016).

Big Thief (Foto: Pablo Luna Chao)

Energizados, ahora ya sí que podemos cantar todos a viva voz. Y cuando parece que nada puede salir mal, Adrianne cambia a la guitarra acústica para ‘Cattails’ (U.F.O.F.). Al poco de empezar, la líder de la banda se detiene y pide que ajusten el sonido. Vuelve a empezar, para volver a detenerse y retomarla por tercera vez. A pesar del buen feedback del público (alguien incluso le grita que todo está bien), ella no se siente cómoda y, a medio tema, aborta definitivamente esa pequeña oda a quedarse tranquilo con uno mismo: “You don’t need to know why when you cry“. Nos dice que le encanta tocar esta canción y que le gustaría poder describirnos como de “extraña” le suena a ella, pero abandona ‘Cattails’ y la guitarra acústica en favor de la eléctrica para introducirnos un tema inédito, según reconoce. No hay reproches por parte del público y parece que el incidente ha roto el hielo para Lenker que, en este tramo final del concierto, esté más comunicativa. La cantante explica en pocas palabras cómo de bonita le parece “la sensación de estar tocando una canción que sabes que con el tiempo cambiará“. También de nueva creación es la siguiente, ‘Spud Infinity’, una de sus preferidas porque la escribió “como una broma sobre la percepción de sentirse minúsculo cuando miras de abajo hacia arriba, como una patata infinita“. Esta oda al amor propio disfrazada de broma (“kiss the one you are right now“) da paso a lo más visceral, al llanto desgarrado de ‘Terminal Paradise’ (abysskiss / U.F.O.F.). Esta preciosidad de canción abre el álbum en solitario de Lenker en formato acústico, pero también se incluye con toda la banda en U.F.O.F. (yo la prefiero) y así nos la presentan hoy en Barcelona. Piel de gallina colectiva en Apolo para ir terminando: “See my death become a trail / And the trail leads to a flower / I will blossom in your sail / Every dreamed and waking hour“. El timbre de voz de Adrianne Lenker es sobrehumano, como tocado por los dioses. También sus letras y la música que las acompaña. El conjunto bien podría titularse ‘Mythological beauty’ (Materpiece), la canción que da por terminado ese concierto, en la que cavan hasta llegar a lo más profundo de las relaciones afectivas familiares.

Durante 17 temas y medio (sin bises), Big Thief nos ha acompañado en un viaje vibrante de la tierra al cielo y viceversa. Y una servidora abandona Apolo “and my brain is like an orchestra playing on, insane”. Vida eterna a Big Thief.

Setlist:

  • Solo
  • Two Rivers
  • Contact
  • Forgotten Eyes
  • Not
  • Mary
  • Those Girls
  • Time Escaping
  • Shark Smile
  • Shoulder
  • Paul
  • Masterpiece
  • Cattails
  • Spud Infinity
  • Bruiser
  • Terminal Paradise
  • Rock And Sing
  • Mythological Beauty
Escrito por

La vida cobra un sentido distinto con música de fondo, ya sea caminando, conduciendo, yendo en autobús o en el metro a tope, a cualquier hora del día. Todo tiene más color y se mueve diferente. En casa, a todas horas hay música. Me encantan las radios de Spotify basadas en todo tipo de artistas, para descubrir nueva y antigua música. ¡Qué maravilla de invento, el mejor del mundo! Podríamos discutir con los músicos si también lo es para ellos... Curiosa de nacimiento, periodista de profesión y aficionada al audiovisual y a la fotografía, últimamente he descubierto cómo engancha la fotografía de conciertos. Tengo mono.

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