Qué nos dice… MADEE

Madee (Foto: Noemí Elías)

Antes de que las Mourn se cargasen las fronteras allende los mares, la banda más famosa de Cabrils era la de su padre, Madee. Entre 2002 y 2007 hicieron realidad su sueño de tener una banda de rock y editaron 4 discos: ‘Songs From Cydonia’ (2002), ‘Secret Chamber’ (2003), el celebrado ‘Orion’s Belt’ (2004) y ‘L’Antarctica’ (2007). Siguieron tocando unos años hasta 2011, lo dejaron, y desde entonces, un intento fallido de reunión con un par de canciones en 2014 (‘Age Of Ruin’ y ‘Longitude Loves Latitude’) fueron las únicas noticias que tuvimos de la banda formada por Ramón Rodríguez (voz y guitarra), Lluís Cots (batería), Pep Masiques (bajo), Capi (guitarra), Adam Vives (guitarra) y Marc Prats (teclados), que en esa última etapa incorporaron también a Mark Swanson. En 2019 volvieron a dar señales de vida, y tras el distópico 2020 retrasando planes, este viernes 15 de enero de 2021 publican, por fin, su primer disco en 14 años: ‘Eternity Mingled With The Sea‘ (BCore), en el que vuelven sin Lluís pero con Antonio Postius, el que fue batería de Mourn (y todo queda en casa). No podíamos dejar pasar la ocasión para hablar con los miembros de una de esas bandas que, como el buen vino, con el tiempo parece haberse ganado el prestigio y la atención que se merecía.

INDIE LOVERS: En primer lugar, ¿qué habéis estado haciendo los miembros de Madee en estos 10 años desde que dejasteis los escenarios y 14 desde el último disco? (más allá de Ramon, al que hemos seguido más de cerca)

MADEE (Marc Prats): La verdad es que esta última década hemos estado bastante activos los distintos miembros de Madee. Como sabéis, Ramón no para de hacer discos con su proyecto The New Raemon y con otras cosas. Yo monté mi proyecto paralelo también, llamado Prats, en el que participaron también Pep y Lluís, bajista y batería de Madee. Saqué un disco en 2012 llamado ‘Pla B’, y luego he estado todos estos años girando con The New Raemon, donde toco los teclados y hago coros. Adam también ha tenido su grupo paralelo, Soul Aside. Y Capi compone en su casa y tiene centenares de micropiezas que de momento no se transforman en nada concreto. Pero vaya, que ahí están, e igual algún día se pueden rescatar. 

¿Cómo sucedió esta reunión? Hubo un primer conato cuando sacasteis el single ‘Age Of Ruin’ en 2014, pero no fue hasta 2019 que volvimos a saber de vosotros, y al final con la pandemia habrán pasado 7 años hasta que sale este nuevo disco… ¿por qué este lapso de tiempo tan grande? ¿Dudabais de si era buena decisión o no?

Sí, hubo un conato de reunión (risas). Sacamos un par de canciones, hicimos un vinilo pequeñito muy mono, pero la cosa no fue más allá. Creo que estábamos un poco dispersos y, quizás, poco motivados. O más metidos en otros planes musicales, en otros planes de vida… ya sabes, tener hijos, trabajos, hipotecas… con lo cual, ganas de volver había, pero faltaba un empujoncito. Yo creo que a veces es encontrar la fórmula de hacerlo real: encontrar un local de ensayo, meterse un día a la semana, componer, ir evolucionando un poco… esto es lo que nos faltó y lo que hemos conseguido ahora. 

Volvéis con alguna cara nueva, como la de Antonio Postius, jovencísimo batería de Mourn. ¿Cómo fue esa incorporación? ¿Le pagasteis la cláusula de rescisión a las hijas de Ramón? ¿No pudisteis liar a Lluís Cots para que volviera? ¿Necesitabais sangre fresca, una perspectiva generacional distinta?

El hecho es que Lluís Cots, nuestro batería de toda la vida, no estaba muy motivado con retomar el proyecto de Madee. Estaba muy liado haciendo de técnico de sonido de directos, de estudio… además tuvo gemelas, un detallito, y sinceramente no veía de dónde sacar el tiempo para tocar. Con lo cual nos dijo que no veía participar de este regreso. Lo de Antonio Postius fue como muy natural: Antonio es discípulo de Lluís, fue alumno suyo de pequeño, y aprendió a tocar la batería con él. Además, era de la zona, y tocaba con Mourn. Con lo cual todo encajaba. Se ha adaptado a la perfección, y realmente ha sido sangre fresca y joven, que nos ha ido perfecto. 

Otra cara nueva respecto a vuestra etapa inicial es la de Mark Swanson, que se encarga de las letras y las fotografías. ¿Cómo le conocisteis y cómo le integrasteis a la banda, ya en el single de 2014? ¿Qué diferencian a sus letras de las de vuestra primera etapa? ¿Se puede decir que el leit motiv del álbum es la tan temida/buscada/legendaria… ‘madurez’?

Sí, se podría decir que Mark Swanson es el séptimo Madee. A Mark lo conoció Ramón a través de Jeremy Enigk (vocalista de Sunny Day Real Estate – ndr). Es un poeta y fotógrafo de Seattle, y a partir de la amistad, surgió la idea de colaborar. Son letras hechas por una persona anglosajona, con lo cual, todo es más fluido y natural, sin despreciar en absoluto el trabajo poético previo de Ramón. Pero es más natural, más auténtico. Las letras giran alrededor de la madurez, también de una forma natural. Hablan de vivencias, de preocupaciones, de sentimientos… pero visto desde esta perspectiva de los cuarenta y pico años, que ya no es la misma que la de un veinteañero. 

‘Hunting Party’ trata sobre el abuso. Lamentablemente hay temas de los que se podían escribir letras cuando empezasteis y siguen teniendo vigencia… si miráis al mundo de finales de los 90 cuando nacisteis como banda y al mundo de hoy en día, ¿encontráis muchas diferencias? ¿La humanidad ha evolucionado en algo, o más bien al contrario? ¿Os da miedo este mundo de pandemias, exhibicionismos y controles, fake news, populismos, fascismo, neoliberalismo extremo…?

Pues sí, el mundo está cambiando. Muy loco. Nosotros también vamos evolucionando y hemos ido cambiando respecto a hace 20 años. Creemos que siguen habiendo cosas muy bonitas y muy interesantes: la amistad, la solidaridad, el amor, el respeto, la admiración, la curiosidad… todo esto nos mueve como personas, y al final es lo que nos hace crecer y madurar. Ahora bien, también hay mucha podredumbre y mucha mierda, hablando claro. Sólo hace falta mirar a nuestro alrededor, ¿no? Que si cambio climático, capitalismo feroz, populismos, fascismos… estos días lo hemos visto con Trump. Pero también lo vemos aquí con Vox, PP, Ciudadanos… y también en Europa. Entonces la pregunta es “¿cuál es nuestra tarea aquí como músicos?”. Nosotros apostamos por seguir creando, contagiando entusiasmo y cariño con lo que nos gusta hacer, que es música. Ahora, como personas hay ahí una parte de lucha, de seguir dando ejemplo día a día, de mejorar, de luchar por unos ideales de respeto. De respeto a personas, a animales, a naturaleza… y sí, digamos que el capitalismo lo está jodiendo todo, y también la música. 

Y supongo que sí habréis encontrado muchas diferencias en la industria musical. ¿Os ha costado entrar nuevamente en esa dinámica? Igual que pasa con la sobreinformación, ¿este overbooking de oferta acaba siendo contraproducente? ¿Discos de escuchas a fuego lento como los vuestros salen perdiendo? Porque vivimos en una espiral en que parece que lo que salió hace 15 días ya haya caducado…

Nosotros como banda, por suerte o por desgracia, no vivimos de los ingresos que nos da la música. Entonces vamos bastante a nuestro rollo, sin ataduras de cualquier tipo. Hacemos lo que hacemos porque nos gusta y porque nos da la gana. No estamos sujetos a criterios comerciales. Sabemos que estamos fuera de todo un círculo que se guía básicamente por cuestiones económicas, por el dinero. O sea que continuamos siendo independientes. Trabajamos con BCore como discográfica y estamos súper cómodos con su manera de trabajar. Podríamos hacer un símil como de producto de proximidad: no es lo mismo comprar en la tienda de tu pueblo o de tu barrio, consumir productos ecológicos de proximidad, que ir al Mercadona o al Corte Inglés. Pues lo mismo: mucho mejor para nosotros trabajar con BCore que con una multinacional que a saber lo que te exige o lo que te obliga a hacer. Estamos muy a gusto con esta forma de movernos en este ámbito de producción musical.

Centrándonos en el proceso del disco, ‘Eternity Mingled With The Sea’, ¿cómo y cuándo se gestó? ¿Ha sido fruto de la necesidad de decir cosas nuevas, de la melancolía del pasado, un poco de todo…? ¿Cuándo, dónde y con quién grabasteis el álbum?

El disco se gestó durante el confinamiento: entre marzo, abril, y mayo. Teníamos algunas canciones ya grabadas previamente, pero el grueso del disco se compuso en esos meses tan raros. Casi sin vernos las caras, cada cual desde su casa, fue componiendo y proponiendo arreglos, canciones… y al final se ordenó todo. Pero ha sido una forma distinta de trabajar, y muy fructífera. De hecho, tenemos como 20 canciones más esperando su momento. Nos ha ido bien en este sentido. Y no diría yo que haya sido por melancolía del pasado, nostalgia, ni nada de eso, sino por ganas de volver a hacer lo que nos gusta hacer. Y lo rematamos todo en el estudio en Sant Feliu De Guíxols, en Ultramarinos Costa Brava con Santi Garcia, con el que ya habíamos trabajado otras veces. En junio lo acabamos de grabar todo y ahí está, ya lo tenemos. 

Salvo ‘Under The Sun’, ¿el resto de canciones son todas nuevas? ¿O habéis rescatado más material antiguo?

Pues sí, hemos rescatado algunas canciones y algunas ideas antiguas que han ido apareciendo y se han ido recuperando. Concretamente son un par de canciones con material que ya estaba ahí, y se ha retocado o se ha adaptado. La filosofía es que si hay cosas guapas que no se habían sacado porque no encajaban en un LP concreto pero estaban bien, pues se miran y se meten. A pesar de esto, la mayoría de canciones de este disco son nuevas, a partir de ideas básicamente de Ramón, de Pep y alguna mía también.

Hicisteis una tirada de 300 vinilos. ¿Cómo ha respondido la gente? ¿Habéis notado que hubiera mono de Madee?

MADEE: Pues sí, ha sido bastante un éxito. Creo que se han agotado ya prácticamente las 300 copias del vinilo, y vamos a ver si se fabrican más y se puede hacer otra tirada. Pero en todo caso, la respuesta de la gente ha sido muy buena. Yo creo que sí que había un cierto mono. Ganas de volver a escuchar, de tener material nuevo de Madee, de tener un nuevo disco. Además ha quedado muy bonito: el vinilo es transparente, lo cual le da un plus. Además también hicimos una tirada de bolsas tote bag de regalo… la salida ha ido bastante bien.

¿Cómo lleváis eso de que os consideren ‘banda de culto’? ¿Eso es bueno o malo?

A ver, banda de culto… yo creo que banda de veteranos, ¿no? (risas). En todo caso es positivo, yo creo que es bueno. Al final nos lo vamos a creer, ¿no? Lo digo por la trayectoria que ya llevamos: casi 20 años como banda. Si no somos ya una banda de culto, vamos camino de serlo… espero! Porque ya te digo que hay Madee para rato. Y esto creo que es bueno, por todo lo que implica de continuidad, de originalidad, de coherencia de nuestra propuesta musical. Es una historia que va evolucionando, evidentemente, pero va consiguiendo un sonido fiel y propio, que al final es lo que se valora. Una originalidad de la propuesta.        

¿Qué planes tenéis de llevar el disco en directo? ¿Tenéis fechas cerradas que se puedan contar? (si es que es realista hablar de planes en este mundo distópico, pandémico y completamente incierto…)

Planes de directo hay, pero la verdad es que ante esta incertidumbre, lo que no haremos es estresarnos. Lo hemos hablado y hemos decidido que preferimos no tocar hasta que no se pueda hacer en condiciones normales: sin mascarillas, la gente apretujada, bebiendo, fumando…lo que haga falta. Esto es una banda de rock, y tiene que haber unos mínimos para hacer un concierto de rock. En nuestro caso, como podemos esperar, esperamos. Un año, o lo que haga falta. Y mientras tanto, seguiremos componiendo, grabando, y quién sabe si sacando material nuevo. Veremos… 

Madee (Foto: Noemí Elías)

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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