Nacho Vegas (Sala Apolo, 09/01/20)

Nacho Vegas (Foto: Blanca Viñas)

Diez años justos. La última vez que vi a Nacho Vegas en directo fue hace diez años, ni un día más ni un día menos. El 9 de enero de 2010 el cantautor salió al escenario del Palau de la Música de Barcelona para presentar El manifiesto desastre (2008) –lo hizo tras el directo de The New Raemon como telonero–. El pasado 9 de enero de 2020 el asturiano acudía a la Sala Apolo para cerrar la gira del disco Violética (2018). Coincidencia o no, lo cierto es que diez años es un período significativo para cualquier músico. De hecho lo es para cualquier persona. Y sí, diez años pasan volando.

Nacho Vegas (Foto: Blanca Viñas)

Durante la Gira Violética, emprendida en junio de 2018, Nacho Vegas se ha acompañado de un conjunto de músicos con aires de supergrupo: Abraham Boba (solista y León Benavente) a los teclados, Eduardo Baos (antes en Tachenko y también en León Benavente) a la guitarra, Joseba Irazoki (solista y Atom Rhumba) a la guitarra, Luis Rodríguez al bajo (León Benavente), Manu Molina a la batería y los nueve coristas del Coru Antifascista Al Altu La Lleva. Los quince del escenario actuaron ante una audiencia entusiasmada, una sala llena, completamente entregada, que disfrutó cantando estribillos, vitoreando proclamas políticas entre canciones y aplaudiendo efusivamente todos los temas interpretados. Las ilustraciones en scroll del dibujante Miguel Brieva; fragmentos fílmicos de reportajes republicanos en blanco y negro; y planos de ficciones paradigmáticas sobre el desarraigo como Un condenado a muerto se ha escapado (1956) de Robert Bresson se proyectaron en la pantalla trasera a lo largo de la velada.

Nacho Vegas (Foto: Blanca Viñas)

Sonaron hasta seis temas del último álbum, un Violética que crece (¡y de qué manera!) a cada nueva escucha. Las recientes “El corazón helado”, “La voz tomada”, “Ser árbol”, “Crímenes cantados” (acerca de la lucha por el cierre definitivo de los CIE, los Centros de Internamento de Extrangeros) y “La última atrocidad” (en la que salió Blanca Nuño de Les Sueques, substituyendo la voz de Cristina Martínez de El Columpio Asesino presente en el disco) se fueron entrelazando a lo largo de un repertorio variado. Fue “Ideología” la que, sin duda, enganchó a los espectadores con su letra serenamente concienciada. Este giro del cantautor hacia la canción protesta –su compromiso de izquierdas con el que seguramente congrega buena parte de su público– también se demostró en “A las rexes de la cárcel”, inspirada en un poema ajeno escrito entre barrotes de una cárcel ovetense. La implicación política de Nacho Vegas se manifiesta tanto en sus letras como en su participación en las campañas de Podemos y En Comú, así como en el uso del lema “This Machine Kills Fascists” de Woody Guthrie –proyectado en la pantalla en algún momento del directo–. El vigor que transmite en el escenario y la llamada a la revolución que sugieren muchas de sus últimas canciones son motivo de celebración. Si con el anterior Resituación (2014) –del que únicamente se recuperó “Ciudad vampira”– mostró debilidades líricas y compositivas, lo cierto es que con Violética sucede todo lo contrario.

Nacho Vegas (Foto: Blanca Viñas)

Más allá del poso ideológico, puntuado durante todo el concierto, fueron los temas añejos los que, finalmente, cautivaron al personal. “Nuevos planes, idénticas estrategias”, “Cómo hacer crac” y “La gran broma final” (que se extendió lo suyo) sonaron esplendorosas, también rejuvenecidas. A la emotividad de la voz y los coros se sumaron la claridad de Boba a los teclados y el acordeón; la efusividad de Irazoki y Baos a las guitarras eléctricas; y la precisión de Rodríguez y Molina en la sección rítmica. En los bises sonaron dos de las canciones más recordadas y celebradas del compositor y cantante gijonense: “Que te vaya bien, Miss Carrusel” y “El hombre que casi conoció a Michi Panero”. Ambas sirvieron para recordar la grandeza de dos temas, publicados en los lejanos 2001 y 2005, que son ya patrimonio musical del pop y el rock nacional. Casi veinte años ya de Miss Carrusel y quince de Michi Panero. Una composición atemporal dedicada a un escritor fallecido en 2004 cuya vitalidad quedó inmortalizada en el mítico documental El desencanto (1976), realizado por Jaime Chávarri.

Nacho Vegas (Foto: Blanca Viñas)
Escrito por

Cine, música y artes visuales son las tres disciplinas que más me llaman la atención. Cuando se entrecruzan libremente, más enigmáticas e inquietantes me parecen. De adolescente fui fan de Pink Floyd, R.E.M. y Sonic Youth. En mi reproductor suenan muy a menudo CAN, Talking Heads, Tom Waits y Stereolab. También el jazz de los ’60, el rock alemán de los ‘70, el pop independiente de los ’80 y la electrónica de los ’90. He colaborado en diversos medios escritos sobre música y cine, especialmente de vanguardia y experimental.

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