Kate Tempest (La 2 de Apolo, 26/11/19)

Kate Tempest (Foto: Ignasi Trapero)

Entradas agotadas. Sin teloneros, ni falta que hace. Enorme expectación. Y ahí sale ella, sobre el escenario de La 2 de Apolo. Círculo negro a su espalda. Kate Tempest. Pura. Vestida de negro. El del futuro de la humanidad. Coronada en oro. El del valor de sus sabias palabras. Lúcidas. Diáfanas. Crudas. Hirientes. De un sentido común tan poco común que casi duele. El placer de desvirgarse en una orgía de poesía recitada y tempestuosa sobre las bases y los teclados de Hinako Omori. Kate admite la fatiga de la gira. Pero también el triunfo de la ilusión por hacer lo que siempre soñó. Cuando era adolescente en el autobús y quería que todo el mundo la escuchase. Ojalá todo el mundo la escuchase. Eh! Todo el mundo! No abandonéis vuestros sueños, y compartidlos con el resto. Y abrid bien los oídos, porque empieza el recital.

Kate Tempest (Foto: Ignasi Trapero)

Europa está perdida. América está perdida. Londres está perdida. Europa, América y Londres dan asco. Y de la historia nada hemos aprendido. Es imposible cantar victoria. El planeta estremece. El fascismo seduce. No podemos pedir ayuda a quien no nos conoce. Pero no pasa nada mientras haya dos por uno en el pub de la esquina y tengamos porno en internet, aquí en el planeta donde a nadie le importa nada una mierda. Morimos, pero no creemos en fantasmas. Morimos para que otros puedan nacer. Y nos hacemos mayores para que otros puedan ser jóvenes. Hay monstruos por todas partes. Y Becky y Harry hablan en un bar. Son las 4:18h, y hay ketamina para almorzar. Buscamos desesperadamente cuerpos ajenos que nos puedan salvar. Si eres buena conmigo te dejaré marchar. Si eres mala conmigo me gustarás todavía más.

Kate Tempest (Foto: Ignasi Trapero)

Vuelven a ser las 4:18h y Pious no ama, sólo devora. Lucho contra mis partes más oscuras. Me asusto. Pienso en ti y en las cosas que me haces. Apocalipsis indígena. Apóstoles desolados. Me mata, me mata. Estoy vomitando. Y los niños nos preguntan si éste es el planeta de mierda que les vamos a dejar. ¿Y qué haremos para despertar? La vida es un juego de esperar. Y no puedo más que gritar para que más nos permitamos amar. Estoy en un lío, no puedo evitarlo. Soy paranoico. Soy egoísta. Tengo el corazón abierto, y sólo pido amor. Y no hay nada mejor que un beso no esperado cuando te sientes como una mierda. La verdad nunca significó nada más que hoy en día, cuando todo es mentira.

Hinako Omori (Foto: Ignasi Trapero)

Segunda parte. Abrimos el libro de las trampas y lecciones. Estoy sediento bajo una luna roja. Y desesperado por un poco de ternura. Ella me ofreció una verdad que yo no podía asumir. Y una paz que mi guerra no quería firmar. Colmillos y destrucción. Continúa moviéndote. No te muevas. 7’2 billones de seres humanos. O 7’3. O 7’4, quizás. No muevas un músculo y quédate exactamente donde estás. ¿Qué coño te pasa, mi querido de ojos marrones? Somos hij@s del país del “dame más”. Bombardean, matan, roban y lo llaman liberación, mientras ondean una bandera donde pone ‘libertad’. Tiremos una moneda de 3 caras a ver qué sale. La gente también está perdida. Todo lo que somos son nuestras dudas y sospechas. Yo contra ti. Y contra nosotros. Y contra ellos. Así empieza todo. Y así acaba también. El amor es fruto de nuestra propia construcción. Tu nombre es una canción en mi pecho. Fantasías de ti y de mí. Y seguimos mirando el teléfono 17 veces por minuto para ver si ha llamado o ha escrito. El amor es una trampa de nuestra propia construcción.

Kate Tempest (Foto: Ignasi Trapero)

Hay racistas por todas partes. ¿Cuándo rendirán cuentas los culpables? ¿Cuándo nos prepararemos para hacerles frente? Todos los humanos vamos tarde. Cuando todo es variable no existen certezas. La marca ‘felicidad’ no es felicidad. Somos más list@s de lo que creen, y si lo creen, es su problema. Cuando nos comportamos como idiotas, entonces el problema es nuestro. Cada día me despierto queriendo cambiarlo todo, hasta que las horas me apagan. Espero estar viviendo, pero no sé si esto es vida. Las lecciones llegarán mañana, si no las aprendemos hoy. Dame tres días de tu cuerpo y el mío. Desenreda mi locura. Hazme inmortal. Tu boca libera a este cautivo. ¿Es fuego o es humo, o un poco de todo? Nuestras canciones eran hechizos. Y los hechizos, hechos diáfanos y consumados.

Kate Tempest (Foto: Ignasi Trapero)

Sacrifican el instinto por estúpidas ambiciones. Somos divisiones de visiones mayores. Somos hámsters haciendo rodar la rueda. Y llegamos al final. Dame tu precioso y ruinoso corazón. Y desastres. Y catarsis. Y máscaras que ponernos ante los demás. Puedo sentir tu dolor. No puede haber nuevos comienzos hasta que acabemos con los viejos finales. Todo lo que tengo que decir ya ha sido dicho antes. Suena el piano, y una chica muy bella llora delante mío. Me fijo en sus lágrimas y reflejan las mías. Miro a Kate. Kate me mira. Y me dice que puede ver tanta paz por descubrir en las caras de los demás. Ama las caras de los demás, y a mi me gustaría poder amar con toda su franca pureza. Y robar y regalar toda la energía y el amor que ahora veo, al encenderse las luces, en las caras de la gente.

Kate Tempest (Foto: Ignasi Trapero)

Setlist:

  • Europe Is Lost
  • We Die
  • Marshall Law
  • Ketamine For Breakfast
  • Grubby / Tunnel Vision
  • Circles
  • The Beigeness
  • Tunnel Vision Outro
  • Thirsty
  • Keep Moving Don’t Move
  • Brown Eyed Man
  • Three Sided Coin
  • I Trap You
  • All Humans Too Late
  • Hold Your Own
  • Lessons
  • Firesmoke
  • Holy Elixir
  • People’s Faces
Kate Tempest (Foto: Ignasi Trapero)
Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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