Eddie Vedder (Palau Sant Jordi, 25/06/19)

Eddie Vedder (Foto archivo: Red Limo String Quartet / @Bullet-ray)

Hay tres voces masculinas en la historia de la música que me parecen irrepetibles (y, aunque no son las únicas, son mis preferidas): Tom Waits, Chris Cornell y Eddie Vedder. Registros vocales que, ya de por sí, y aunque cantaran la canción más terrible del mundo, harían emocionar a un ladrillo bañado en hormigón. Y esa capacidad quedó sobradamente demostrada anoche en el show del cantante de Pearl Jam en el Palau Sant Jordi de Barcelona (allí donde tocó con su banda hace prácticamente un año). Quizás por esa proximidad en el tiempo, o por el elevado precio de las entradas (lejos quedaron aquellos tiempos en que Pearl Jam llevó a juicio a Ticketmaster, y lo acabó perdiendo), esta vez el imponente recinto barcelonés no se llenó (según nos explican desde la organización, asistencia estimada de más de 7.000 personas). Más de 7.000 privilegiados que pudieron disfrutar de una magnífica velada musical de sonrisas y lágrimas.

Algo debemos estar haciendo mal como sociedad (y como espectadores) cuando un artista como Vedder tiene que proyectar en las pantallas durante un buen rato antes de empezar que durante el show, y a causa de su “naturaleza íntima”, está completamente prohibido utilizar móviles, tablets, GoPros y similares. Y que disfrutemos del concierto en vivo (como se hacía cuando Pearl Jam, Nirvana, Soundgarden y compañía emergieron de las cloacas para cambiar nuestras estructuras mentales/musicales). Y que nos abstengamos de levantar cualquier aparato para que todo el mundo pueda disfrutar por igual desde su asiento, sin molestias de/a otros espectadores (de hecho, fue por esa misma razón que hubo muy pocos fotógrafos profesionales acreditados). Mayoritariamente se cumplió el deseo del cantante, pero hubo quien se saltó la petición, claro, porque aquí somos más listos que nadie. El mundo necesita observar tu foto de mierda. La gente necesita que le enseñes tu video de mierda. Tu ego vanidoso necesita demostrar que ha estado allí a través de una foto o un video de mierda.

Apoyado en una escenografía sobria pero cálida (me trajo a la mente los míticos shows de la MTV Unplugged de los años dorados del grunge), un cuarteto de cuerda (los holandeses Red Limo String Quartet), y en muchas canciones por el mismo Glen Hansard (que abrió la noche con un apasionado show), Eddie Vedder saltó al escenario con 10 minutos de retraso. Las cuerdas habían precalentado el ambiente con la intro de ‘Alive’, antes de que la voz del artista lo cubriera todo de un manto de nostálgica emoción con las primeras lineas de ‘Far Behind’. Y ya en la segunda bala, ‘Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town’, las sonrisas se tornaron lágrimas, porque la alegría se puede manifestar de muchas maneras, y resulta increíble cómo la música puede llevarte a otro tiempo y a otro lugar. Y para completar un inicio que era toda una declaración de intenciones, tras una canción propia y una de Pearl Jam, le tocaba el turno a la primera de las muchas versiones ajenas que iban a caer. Y menuda una, ‘You’ve Got To Hide Your Love Away’ de unos tal Beatles… a lo largo de las casi dos horas y media de concierto también se le iban a caer de la boca y dedos temas de Warren Zevon, George Harrison, Tom Petty (tocando una guitarra roja que le regaló en su día el músico norteamericano, proyectado en la pantalla a modo de homenaje), Glen Hansard, Indio, Everly Brothers, The Clash, Jerry Hannan y Neil Young. ¿En cuántos conciertos puedes escuchar canciones de 12 artistas diferentes…?

Y es que, sí, íbamos a ver un concierto de Eddie Vedder. Pero sin discos nuevos que obligaran a un repertorio más cerrado o de compromiso, el artista de Evanston, Illinois, salió a divertirse y a divertir. A disfrutarse y a hacer disfrutar. A emocionarse y a emocionar. Y a tocar según le apetecía, con un repertorio que difería en orden y canciones del ofrecido en Madrid 3 noches antes. Y siendo plenamente consciente de que una inmensa mayoría de asistentes estábamos allí con Pearl Jam por bandera. Pero daba igual que le hubieras visto antes o ésta fuera la primera vez, porque su música interpela a todo el mundo. A todas las vísceras, usadas o por estrenar. A los de ‘Immortality’, ‘Black’, ‘Indifference’, o ‘Dead Man’, pero también a los de ‘No Ceiling’, ‘Guaranteed’, ‘Rise’ o ‘Sleeping By Myself’. A su familia que le echa de menos al otro lado del Atlántico, pero también a la de aquí, que aunque no comparta sangre ni ADN, le muestra el más sincero de sus cariños y admiraciones.

Eddie Vedder en Casa Batlló (Foto: Danny Clinch)

Y es que Eddie Vedder mantiene un idilio con Barcelona. Y no hablo de tópicos rockeros que llevan a todos los artistas a decir “________, sois el público más maravilloso del mundo” (pon la ciudad que quieras en el blanco, da igual en qué lugar del planeta leas esto). Su amor por la ciudad es real, de corazón, y se manifiesta en estancias en la ciudad donde tiene amigos reales, donde va a ver películas en la Filmoteca de Catalunya, y donde puede disfrutar de su “arquitecto preferido” Antoni Gaudí (“un mago, un visionario del futuro y alguien con quien leer el pasado“). De ahí sus fotos proyectadas en las pantallas (obra de Danny Clinch), en edificios emblemáticos de Gaudí en la capital catalana como la Casa Batlló. Cuando Eddie adapta con ukelele eléctrico el ‘Should I Stay Or Should I Go’ de los Clash y canta en el estribillo “Should I Stay In Barcelona?” no lo hace de manera vacía o gratuita. Y cuando lee en castellano que “os he echado de menos” y explica que “una parte muy importante de mi vida está en Barcelona” y se siente “muy feliz de cantar para todos vosotros“, su rostro no puede disimular que habla de verdad. Y su voz no puede disimular que canta de verdad, desde lo más hondo de sus entrañas. Igual que cuando apunta a los dirigentes mundiales que nos lideran sin darnos voz, como ese déspota de pelo naranja que separa a los niños mexicanos de sus padres en la frontera de la vergüenza. “Isn’t it a pity! Isn’t it a crime!“.

Y contrariamente a lo que podría pasar con shows acústicos de otros artistas, con Eddie Vedder no hay momento para el tedio o la repetición. Por repertorio, porque toca acústica, eléctrica, ukelele, harmónica, teclado, pisa pedal de bombo o simplemente canta y se pasea por las primeras filas para ofrecer a los más afortunados un poco de esa botella de vino que le “ayuda a recordar” las canciones. Besa con sonrisa sincera a la mujer que le ofrece un ramo de flores en la primera fila, bromea con el chico apasionado que teatraliza las letras con traducciones no del todo acertadas, o saluda a un niño que le observa, admirado. Luce orgulloso su camiseta de los Chicago Bears con el 34 de Walter Payton, y al final también una camisa de los Chicago Cubs con el 44 de Anthony Rizzo, y no le hace falta caer en otro tópico, el de ponerse la camiseta del Messi de turno de la ciudad que visita. Lo que hace desprende autenticidad, honestidad y corazón. ¿Se puede hacer rock de estadio de “uuoooos”, palmas y “sha-la-las” de manera íntima? Anoche Eddie Vedder nos demostró que sí, aunque no puedo dejar de imaginarme cómo habría sido esto en un escenario todavía más cálido, próximo y acogedor. Al final, la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

 

Setlist:

  • (Intro de cuerda: Alive)
  • Far Behind
  • Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town (Pearl Jam)
  • You’ve Got to Hide Your Love Away (Beatles)
  • Keep Me in Your Heart (Warren Zevon)
  • Just Breathe (Pearl Jam)
  • Dead Man (Pearl Jam)
  • Wishlist (Pearl Jam)
  • Sleeping by Myself
  • No Ceiling
  • Guaranteed
  • Rise
  • Immortality (Pearl Jam)
  • I Am Mine (Pearl Jam)
  • Thumbing My Way (Pearl Jam)
  • Long Nights
  • Black (Pearl Jam)
  • Lukin (Pearl Jam)
  • Porch (Pearl Jam)

————–PAUSA———————

  • (Intro de cuerda: Jeremy)
  • Isn’t It A Pitty (George Harrison)
  • Smile (Pearl Jam)
  • I Won’t Back Down (Tom Petty)
  • Better Man (Pearl Jam)
  • Song of Good Hope (Glen Hansard)
  • Sleepless Nights (The Everly Brothers)
  • Society (Jerry Hannan)
  • Should I Stay Or Should I Go (The Clash)
  • Hard Sun (Indio)

Bis:

  • Indifference (Pearl Jam)
  • Rockin’ In The Free World (Neil Young)
Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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