Deadletter (Sala Laut, 03/10/23)

Deadletter (Foto: Ignasi Trapero i Martínez)

Qué afortunados fuimos el centenar de personas que gozamos del debut de DEADLETTER en nuestra ciudad. En el futuro nos reconoceremos entre nosotros en espacios más concurridos con una sonrisa de medio lado, el corazón henchido por la emoción vivida y la mirada perdida en el recuerdo mientras el resto se lleva las manos a la cabeza de asombro preguntándose por qué no los conocían. ¡Pues porque no nos leéis lo suficiente, corazones! Aquí nos tomamos muy en serio la labor prescriptora, así que, por la gloria de Mark E. Smith, si se os presenta la oportunidad no os volváis a perder esta banda, llamada a escalar posiciones en los carteles del Primavera a la zaga de bandas renovadoras del post-punk como shame, Yard Act, Squid o, en la parte más arty y virtuosa, Black Country, New Road.

Deadletter (Foto: Ignasi Trapero i Martínez)

DEADLETTER llegaban a nuestro país precedidos por la reputación de banda apabullante en directo, labrada con mucho sudor en el circuito musical del sur de Londres. La formación original nació en el condado de Yorkshire cuando tres amigos (George Ullyott al bajo, Alfie Husband —cuyos tíos, residentes en Barcelona, acudieron a verlo— en la batería, y Zac Lawrence, frontman con el descaro de un joven Mike Jagger politizado, el magnetismo exuberante de Iggy Pop y el nervio danzarín de Ian Curtis) decidieron canalizar sus inquietudes en un artefacto polirrítmico y omnívoro, preñado de influencias donde caben punk, post-punk, kraut, new wave, el canallismo de Shane MacGowen, la literatura beatnik, la crítica política (todo es política) y muchas otras que se me quedan en el tintero. Capas y capas en las que bucear y encontrar, en cada escucha, nuevos detalles e influencias. Sus entrevistas son tan apasionantes como sus directos. Y sus directos son una gozada, pura ambrosía. Ya tan solo con el arranque de batería de la novedad “The Snitching Hour” y la ponzoñosa ironía contenida en el estribillo («love thy neighbour and the neighbour loves thy») supimos que estábamos viviendo algo memorable, que entra de cabeza en la lista de los mejores bolos del año. Esa sensación que los melómanos buscamos como la metadona. Éxtasis, catarsis, sudor, melodías brillantes, harmonías inesperadas, vibraciones y letras brillantes.

Deadletter (Foto: Ignasi Trapero i Martínez)

El concierto fue incendiario, y si en algo quedó deslucido fue porque el combustible (el aforo de la LAUT) solo estaba lleno hasta medio depósito. No en pocas ocasiones, Zac Lawrence, demandó al respetable un poco más de acción, aunque, a juzgar por la entrega de la banda, aquello no minó el buen hacer sobre (y bajo) las tablas. La formación, completada con Poppy Richler en el saxo y las guitarras aceradas de Will King y James Bates, brilló por el descaro, la contundencia y la virtuosidad, donde todos elementos encajaban y cuya suma era millones de veces más que las partes. Si hay que ponerles un pero es que su repertorio aún es corto y nos dejaron con ganas de más.

Ya en el segundo tema, “Hero”, una de las primeras referencias de la banda, Lawrence, descalzo durante todo el show, se deshizo de la camiseta y, paulatinamente, fue soltando la correa del animal escénico hasta llegar al paroxismo, cantando y contoneándose como si la vida le fuera en ello. Sentadas ahí las bases de lo que podíamos esperar, con “Degenerate Inanimate” y sus ritmos motoriks más bailables, Lawrence bajó por primera vez para buscar el cuerpo a cuerpo con el público, la complicidad, la agitación y la comunión mediante el baile.

Deadletter (Foto: Ignasi Trapero i Martínez)

La crítica al materialismo de “Madge” es una de las canciones más infecciosas de ese aún breve repertorio, que llega a escorarse al soul, al jazz y al sonido de The Pogues, y en la que brilla la coralidad de la banda. Como bien dijo Zac, «we’re gonna go down and dirty». Y oigan, bien que bajo, bien de contacto y bien de sucio en la canción. Pero, aun así, a pesar de que los gestos de Lawrence buscaban captar nuestra mirada, era imposible desprenderse de la magia que operaba el grupo sobre el escenario. Pasarán los días y no podré enfatizar lo suficiente la calidad musical que desprendían Ullyott, Richler, King, Bates y Husband; no había momento noise, punk o distorsión que fuese capaz de empañar a la gestalt que son DEADLETTER. Exquisito es quedarse corto.

Deadletter (Foto: Ignasi Trapero i Martínez)

Repertorio corto, intenso y que contó con unas cuantas novedades que esperamos encontrar en su disco de debut. “Mother”, por ejemplo, mezclaba el math rock y el free jazz (¡qué delicia el saxo de Poppy, por favor!) que no desentonaría en un concierto de Squid con Grian Chatten al frente. Tras “Fit For Work”, afilada crítica al neoliberalismo que troca vidas por mercancía, “Credit” fue una explosión cercana al free jazz. En “Deus”, Lawrence volvió a bajar a la pista para tenderse primero en el suelo y, después, pedirnos que nos acuclillásemos para escuchar una hermosa letanía a la vez que nos demostraba la versatilidad de su voz, sutil aquí y rabiosa en “Binge”. El cierre con “Zeitgeist” es también toda una declaración: una banda que busca comprender (y despedazar) el zeitgeist de estos tiempos que vivimos.

Deadletter (Foto: Ignasi Trapero i Martínez)

Lo dicho: hagan caso a Indie Lovers en su faceta prescriptora, estén atentos a sus redes y, cuando recomiende una banda tan excitante como DEADLETTER, no se lo piensen dos veces y compren la entrada. Vuestra felicidad es nuestra recompensa (bueno, también aceptamos una copa en el Psycho, donde quizá nos encontremos con los miembros de esta o de alguna otra banda…)

Deadletter (Foto: Ignasi Trapero i Martínez)

Setlist:

  • The Snitching Hour
  • Hero
  • Degenerate Inanimate
  • Madge’s Declaration
  • Mother
  • Haunting
  • Fit For Work
  • Credit
  • Deus Ex Machina
  • Binge
  • It Flies
  • Zeitgeist
Escrito por

Letraherido y juntaletras. Físico de titulación que ejerce (poco) en una editorial de género fantástico. Me caí en un caldero de britpop ya de mayorcito y desde entonces le doy a todos los palos del indie y de más allá. Flamenquito lover. Sé bailar sevillanas. En mi epitafio pondrá “Esta noche no iba a salir”. Common people like you.

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