Surfin’ Bichos (Razzmatazz, 27/10/2017)

Con La Movida agonizando y los primeros destellos de La Música Alternativa asomando por el horizonte, aparecen en escena como un tren descarrilando Surfin’ Bichos, devastándolo todo a su paso con melodías rock y pop potentes y desgarradoras, y unas letras descarnadas y viscerales, convirtiéndose así en los auténticos padres del Indie patrio. Los que abrieron la brecha. Los primeros en disparar. En su relativamente corta pero intensa vida, cuyo punto álgido fue el álbum Hermanos Carnales, nunca llegaron al gran público, aunque tampoco creo que lo pretendieran, pero sí se tornaron leyenda para muchos. Reunidos ahora en una gira exclusiva por el 25 aniversario de ese mismo disco, pasan por la sala barcelonesa razzmatazz 2, el 27 de octubre, para celebrarlo con nosotros y coger aunque sea por un rato el mundo por los pies…

Para esta velada tan especial les acompañan Karen Koltrane, la banda de Ángel Valiente, que presentan su segundo trabajo, Álbum. Irrumpen como sombras sigilosas en un escenario casi en la oscuridad total y así se desarrolla toda la actuación. Crean una atmósfera dreampop con una notoria presencia de sintetizadores, que complementan perfectamente con bases muy distorsionadas y melodías más ruidosas. Empiezan con Nordlys, el último corte del LP, que posee un aura densa con voces filtradas que aportan un componente lisérgico que ya no desaparece hasta el final del concierto. Siguen con La Montaña Artificial y Muralla China, de su primer Ep, Plantas de Interior, y vuelven a lo nuevo con Ct, Sogndalsfjora y acaban con Ondas Gravitacionales, todo en la misma línea de sonora. Un setlist corto pero convincente.

Y las cicatrices curadas se vuelven a abrir. Fernando Alfaro y los suyos resurgen del underground más profundo para demoler la sala con un sonido contundente y fresco curtido a lo largo de los años. Repasan Hermanos Carnales al completo, descargas eléctricas, tormentas de energía, quince canciones que hablan sin tapujos de drogas, incesto, muerte o derrotismo. La parte más cruda de la vida aflorando desde las entrañas. Pero también encienden la luz al final del túnel, instintos primarios, amor puro, la purificación del alma. Hacen que nos entreguemos en todas y cada una de las canciones.

El teclado salvaje de Joaquín Pascual en Efervescente, guitarras pop en Ella y Yo y en Abrazo en un terremoto. La contundencia de Mi Hermano Carnal, un rock más crudo en Hey Lázaro. La ascensión total en Fuerte, melodías envolventes e íntimas en Mis Huesos Son Para Ti y Harto de Tu Amor. Descargan su música contra nosotros con una rabia atronadora que se incrusta hasta los huesos. Pero uno tras otro van disparando y los 15 cartuchos se acaban. Y aunque se vayan del escenario, la conexión no se rompe. Además, todos sabemos que esta historia de amor no acaba aquí, no pueden dejarnos así. Y no lo hacen. Vuelven.

Despachan, con más fuerza si cabe, El Final de Una Quimera, El Crujido del Cangrejo, Oración del Desierto y ¿Qué clase de animal? Un bis de una brutalidad intensa cargado de guitarras caóticas y estridentes que suben y suben sin parar hasta dejarnos exhaustos. A ellos también se les ve agotados y se despiden sin demasiado entusiasmo, lo que me hace pensar en un segundo bis. Y así es. Rifle de repetición y Gente Abollada, himnos como cuchillos afilados que definitivamente nos llevan a un estado de catarsis. Ahora sí, han acabado con nosotros, terminó la reunión en la cumbre. Es en ese momento cuando comprendes de verdad por qué Surfin’ Bichos son un grupo de culto. Una extraña y maravillosa criatura única en su especie.

Ya de vuelta, aún eufórico, pienso en lo que ha pasado esta noche y sé que lo primero que haré al llegar a casa será escuchar el Hermanos Carnales en el orden que lo han tocado hoy. Y quizá ya siempre lo haga así…

 

Fotos: Alex Panda

Escrito por

Pseudoartista, diabético y malas pulgas. Rarito y difícil como la propia vida. Algunos me consideran un hombre burbuja. Y de ser cierto ¿Qué? Así es como soy y me gusta. Dios como el arte no existe, pero si Dios existiera sería Banksy. Osos panda, Street Art, guitarra, skate, cine, Barcelona… pero sobre todo música! De Joy Division a Las Ruinas, pasando por The Pixies, Refused, Yo La Tengo, Rancid, Mercromina, Eels o El Niño Gusano entre millones. ¡Ah! Y amo a LAS ODIO. Aunque Weezer salvó mi vida, si esta tuviera banda sonora, sería Los Planetas, Surfin´ Bichos y Chucho a partes iguales.

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