Cruïlla 2024 (Parc del Fòrum, 11/07 – 13/07/24)

Johnny Marr (Foto: Jordi Trenzano)
The Smashing Pumpkins (Foto: Jordi Trenzano)
Calexico (Foto: Jordi Trenzano)
Albert Pla (Foto: Jordi Trenzano)
Bia Ferreira (Foto: Jordi Trenzano)
Kora (Foto: Jordi Trenzano)
Maria Becerra (Foto: Jordi Trenzano)
Marala i Maria Hein (Foto: Jordi Trenzano)
Zetak (Foto: Jordi Trenzano)
Trueno (Foto: Jordi Trenzano)
Trueno (Foto: Jordi Trenzano)
Óscar De León (Foto: Jordi Trenzano)
The Kooks (Foto: Jordi Trenzano)
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Camino de ser un referente del verano barcelonés, Cruïlla se ha convertido en una cita llamativa para quien no tenga límites en esto de los conciertos. El formato de miércoles urbano, jueves latino y fin de semana de pop/rock “clásico” ha arraigado y el festival agotó abonos y entradas de sábado, con una asistencia que en su último día llegó a los 20.000 espectadores. Salvo quejas puntuales por tapones para acceder a los escenarios grandes, el festival funcionó bien y mejoró sensiblemente la movilidad, especialmente en las horas de vuelta sin metro.

En lo artístico pone a prueba la experiencia propia y algún prejuicio. Para quien firma, es un gozo capaz de ampliar límites. Hubiese cubierto todo lo que pudiera, si echan en falta algún nombre puede ser por los temidos solapes (Olga Tañón vs Albert Pla o Aurora vs Smashing Pumpkins), por falta de interés o por alguna estrella de antaño que se pone caprichosa. Mis puntos fuertes del festival fueron estos:

Johnny Marr y los fantasmas del pasado

Johnny Marr (Foto: Jordi Trenzano)

Tras la ruptura de los Smiths en 1987, su excelso ex-guitarrista pasó dos décadas sin voz en solitario y sin reclamar el legado del grupo de Manchester, convirtiéndose en colaborador codiciado o uniéndose a The Pretenders, The Cribs o Modest Mouse, entre otros. Pero a sus 61 años Marr lleva cuatro discos en solitario y un recopilatorio y en Cruïlla reivindicó su voz y la estampa en el grupo que le lanzó. En lo primero, Marr recuperó temas con buena factura de rock con instinto, caso de ‘Easy Money’ o ‘Hi Hello’. Pero más de la mitad del repertorio fue el de The Smiths, una apuesta de nostalgia que el público agradeció, aún con sus riesgos.

Marr tiene toda legitimidad en recuperar un repertorio histórico. Se le aplaude el valor y su grupo sonó con la garra que se espera de un líder exigente. Sin embargo, las limitaciones de su voz pueden ser percibidas cuando se requiere fineza, caso de ‘Please Please Please Let Me Get What I Want’, ‘This Charming Man’, la visita a Electronic con ‘Getting Away With It’ o el final con ‘There Is A Light That Never Goes Out’. Se le notó más a gusto en ‘Panic’ , ‘Stop Me If You Think You’ve Heard This One Before’ e incluso en una inesperada visita al ‘The Passenger’ de Iggy Pop. Las canciones de The Smiths se refugian mejor en Morrissey (mal que nos pese) pero nunca le dejaremos de agradecer estos conciertos.

The Smashing Pumpkins y la opera rock

The Smashing Pumpkins (Foto: Jordi Trenzano)

La última vez que Smashing Pumpkins actuaron en el Parc del Fòrum fue en el Primavera Sound de 2004, con Billy Corgan y compañía vistiendo túnicas blancas. Veinte años más tarde se presentaban más desgarbados, si bien Corgan vestía una especie de vestido/túnica negro. Dos décadas de cambios cromáticos en los que Corgan ha mantenido a flote su legado de manera más o menos convincente. En Cruïlla recuperaron hasta cinco temas de su última entrega, “Atum: A Rock Opera in Three Acts”, un disco inacabable en el sentido más amplio del adjetivo. Como era de esperar, fueron los ocho temas de “Siamese Dream” y “Melon Collie and The Infinite Sadness” los que derivaron en la euforia generalizada del respetable, ávido de corear los versos oscuros y pegadizos de ‘Today’, ‘Bullet With Butterfly Wings’ o un final con una ‘Zero’ que introdujeron jocosamente con fragmentos de ‘The House of The Rising Sun’ y ‘Are You Gonna Go My Way’. Con toda la irregularidad de su repertorio, cierto es que el trío de Corgan, James Iha y Jimmy Chamberlain junto a la corista Katie Baker, el bajista Jack Bates y la reciente guitarrista Kiki Wong sonó con una conjunción impecable.

Pet Shop Boys en los suburbios del Fòrum

Pet Shop Boys (Foto: Jordi Trenzano)

Apenas un año después de su (doble) última visita, Neil Tennant y Chris Lowe se encontraban de regreso. Día especial para Tennant, que cumplía 70 años y por la mañana se había pasado por la magnífica exposición “Suburbia”, dedicada a la mitología del extrarradio estadounidense, visita que subrayó el componente ritual de empezar su actuación con la mítica canción de idéntico título.

Si su paso por el Primavera Sound había sido totalmente retrospectiva, esta vez regresaban con nuevo disco, el defendible “Nonetheless”, del que recuperaron temas consistentes como ‘Dancing Star’ y ‘A New Bohemia’. Con una puesta en escena similar a la de hace un año y una voz de Tennant que ha tenido días mejores, su concierto quizás no entrará en mi olimpo particular de sus visitas, pero reencontrarse con ‘West end Girls’, ‘Being Boring’, ‘It’s a Sin’ o ‘Paninaro’ (debilidad personal) alegran el día sin esfuerzo.

Albert Pla siempre en el lado bestia

Albert Pla (Foto: Jordi Trenzano)

Quizás por sus espectáculos teatrales o por un sector joven que le ha descubierto en “La Mesías”, tenía una cierta curiosidad por reencontrarme con Albert Pla en un festival. No hubo dudas.

El heterodoxo cantautor catalán entendió a la perfección el formato y fue al grano, relatando sus habilidades amatorias en ‘Antonia Font’ para luego presentar a su banda y forjar un concierto apabullante. Salpicó de aires electrónicos a clásicos como ‘Marcelino Arroyo del Charco’ o ‘Veintegenarios’, sacó a relucir sus extraordinarias versiones con ‘El Lado Más Bestia de la Vida’, ‘Soy Rebelde’, ‘Pepe Botika’ o la reciente ‘Experiencia Religiosa’, recuperó las polémicas ‘La Dejo o No La Dejo’ y ‘Carta al Rey Melchor’ y una descarnada ‘Joaquín el Necio’ para acabar con Alfred García de invitado en una apoteósica ‘Juerga Catalana’

Chucho Valdés y Oscar D’León o como llegar a los ochenta

Chucho Valdés (Foto: Jordi Trenzano)

Si alguna conclusión nos dejó el jueves es que es más saludable llegar a los 80 con ritmo en las venas que siendo presidente de Estados Unidos. A primera hora de la tarde Chucho Valdés recuperaba el legado de Irakere, el legendario grupo de Jazz afrocubano que creó hace 50 años. Valdés mostró una energía contagiosa al piano y aunque avisó que no todo el concierto sería para bailar, contó con la reverencia de un público que le rindió pleitesía y que acabó gozando con Valdés, las intervenciones más salseras del vocalista Ramón Álvarez y en la recuperación del clásico ‘Bacalao Con Pan’, que le reclamaban desde prácticamente el inicio.

Óscar D’León (Foto: Jordi Trenzano)

Horas más tarde el baile y la pasión llegaban sin tapujos con Oscar d’León. Si Valdés comandó a su grupo desde el piano, el legendario músico venezolano bailó todo lo que quiso y mostró un magnífico nivel de voz a sus 81 años. Con un público entregado como pocas veces, ‘Detalles’ o la legendaria ‘Llorarás’ culminaron una catarsis de salsa que muchos asistentes hubiesen combinado felizmente con “paperrón”. Que las barras de Cruïlla tomen nota.

Valdés y d’León fueron nombres clave en la feliz tradición de tener una extraordinaria oferta latina en los dos primeros días. Los hubo de todas las edades, géneros y países: El miércoles fue el día argentino con Trueno y María Becerra y sus respectivas perspectivas del trap/hip-hop y el reggaetón, quizás no las favoritas de quien firma esto, aunque la capacidad de ambos para reunir y hacer vibrar a un público muy joven es digna de elogio. El jueves también fue el día de la nueva formación de Grupo Niche, el celebrado grupo colombiano de salsa que celebraba el cincuenta aniversario de su clásico ‘Cali Pachanguero’ y lo complementó con visitas celebradas a ‘Una Aventura’ o ‘Sin Sentimientos’. Al mismo tiempo que Albert Pla actuó la puertorriqueña Olga Tañón y en uno de los escenarios pequeños la brasileña Bia Ferreira ofreció su aguerrida canción de autor con militancia romántica y reivindicación LGTBI.

Calexico y sus versiones de tarde

Calexico (Foto: Jordi Trenzano)

No lo sabíamos de antemano, pero las seis y media de la tarde era un horario ideal para Calexico. El grupo de Joey Burns y John Convertino presentaba nuevo disco, “El Mirador” pero no se olvidó de clásicos de “Feast of Wire” como el ‘Güero Canelo’ que volvieron a combinar con el ‘Desaparecido’ de Manu Chao. No fue la única versión, con visitas al ‘Heroes’ de Bowie (cantado por el guitarrista Brian Lopez), ‘Love Will Tear Us Apart’, ‘Alone Again Or’ o un bis con ‘Cariñito’, clásico de la cumbia peruana. Burns lo hubiese pasado muy bien en la jornada del jueves.

The Kooks dentro o fuera

The Kooks (Foto: Jordi Trenzano)

Casi dos años después de su último “10 Tracks to Echo in the Dark” (del que sólo recuperaron ‘Closer’) es evidente que al grupo de Brighton se le sigue recordando por su celebrado primer disco. Y no se esconden: “Inside In/Inside Out” copó la mitad de su más que digno concierto, con un grupo bien conjuntado y un Luke Pritchard ejerciendo de líder con carisma. Justo cuando el sol empezaba a ponerse, la celebración de ‘She Moves In Her Own Way’ o ‘Naïve’ se agradeció con sinceridad.

Maestro Espada, Marala, Zetak y las raíces mágicas

Maestro Espada (Foto: Jordi Trenzano)

El furor arraigado que despiertan Rodrigo Cuevas, Júlia Colom o Tarta Relena tuvo su celebrada continuación este año en Cruïlla. En la jornada del viernes, era el turno de los murcianos Maestro Espada. Los hermanos Alejandro y Víctor Hernández dejaron claro que su primer disco (grabado con Refree) será especialmente celebrado cuando llegue en setiembre. No les amedrentó un solape total con Avril Lavigne y presentaron una nueva formación con Raúl Frutos (Crudo Pimento) a la batería, que electrizó cuando hizo falta pero no ocultó los detalles de un sonido único y detallista. Incluso sacaron al coro del Liceu y estrenaron la espléndida ‘La despedía’, que se editaba ese mismo día. También defendieron su particular versión del ‘Maquillaje’, que definieron como la versión de las pesadillas de Nacho Cano. No será para un servidor.

Marala (Foto: Jordi Trenzano)

Al día siguiente, el trío Marala recogía el relevo. El trío de la catalana Selma Bruna, la valenciana Sandra Monfort y la balear Clara Fiol celebró el concierto de Maestro Espada y mostró con brío un repertorio que transita por lamentos fúnebres o jotas hasta la celebración reivindicativa de ‘Estic Antiquà’, cantada esta vez sin Pancho de Zoo. Todo con una conjunción vocal extraordinaria con presencia de coros, Maria Hein o un grupo de bailarinas en ‘El Desich’.

Quien también apareció fue Pello Reparaz de Zetak, con quien interpretaron la exitosa ‘Entre Carn i Os’. Feliz presagio del concierto que Zetak ofrecerían horas más tarde. A Reparaz y su enérgico grupo poco les importó el tamaño del escenario o el solape parcial con Smashing Pumpkins: En su carpa podía haber medio millar de personas pero se entiende que actúen en el Wizink Center de Madrid o que hayan vendido más de diez mil entradas para un concierto en Pamplona en enero. Reparaz tiene la energía de su pasado punk y una capacidad pasmosa para hacer que centenares de personas canten a coro en un idioma que desconocen.

Kora, La Paloma y la herencia post-pandémica

La Paloma (Foto: Jordi Trenzano)

Tras un año pasado fulgurante y ante un final de gira que llegará a Barcelona en noviembre, con los madrileños La Paloma hubo algo de sensación de concierto de transición. Su solape no era tan marcado (coincidían con Kasabian) pero quizás en otro ambiente hubiesen estado más a gusto. Dicho esto, las canciones de “Todavía No” sonaron directas y sin reparo alguno.

Si La Paloma fueron el cierre local, el inicio lo había puesto Kora. Sonoridades distintas para propuestas postpandemia que siguen mereciendo toda la atención. En una complicada ubicación en miércoles por la tarde, la artista catalana brindó su particular combinación de Morr Music con aires urbanos, logrando una más que aceptable presencia de público que acabó rendido ante las celebradas ‘Paciencia’ y ‘Marte’, entre otras.

Escrito por

Amb 17 anys The Smiths em van introduir en “allò diferent”, whatever that means. Van passar els anys, van passar Joy Division, Belle & Sebastian, Burt Bacharach, Hefner i molts altres, i algun treball relacionat amb el món de la música. Després d'una aturada, m'he dedicat aquests darrers anys a fer fotos en concerts de manera gairebé compulsiva i ara torno a escriure. I vaig molt al cinema.

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