Qué nos dice… KOKOSHCA

Kokoshca

No recuerdo exactamente cuando escuché por primera vez a Kokoshca, pero sí que tengo claro que me fijé de verdad en la banda de Pamplona gracias a Miguel Atienza y su programa ‘Artista Revelación‘ en Scanner FM, allí donde empezamos las aventuras radiofónicas de Indie Lovers en 2016. Y para mí dejaron de ser sólo “los del ‘No Volveré’“, y se convirtieron en una banda para meterse a bucear en sus discos. En 2021 publicaron su sexto álbum (y tercero en el sello Sonido Muchacho), aunque el nombre homónimo pudiera parecer más propio de un debut. Un disco redondo, luminoso, vitalista y para saltar y cantar las canciones obviando la realidad mundial (de mierda) en la que fue creado. No es casualidad que se haya colado en un montón de listas entre los destacados de 2021 (también en Indie Lovers), y nos apetecía charlar con ellos sobre las sensaciones que les está dejando este momento tan dulce.

En tiempos de distancias virtuales rotas por pantallas de ordenador, conectamos con el hogar donostiarra de Iñaki López, miembro fundador de la banda junto a Amaia Tirapu en 2008 (completan la banda el batería Álex López y el bajista Íñigo Andión).

INDIE LOVERS: Empiezo por lo último. Habéis tenido que cancelar los conciertos de esta semana en Sevilla y Granada…

KOKOSHCA: Sí, el bichito éste que está por ahí (risas). Es algo ya esperable después de tanto tiempo, pero bueno, tenemos otras fechas ya definidas quepodéis consultar en nuestra web: Zaragoza el 4 de marzo (La Lata de Bombillas), Let’s Festival el 5 (El Pumarejo, L’Hospitalet), Pamplona el 10 (Zentral), Murcia el 26, 9 de abril en Valencia (la Pérgola de Marina), 13 de mayo en Donostia (Dabadaba), el 21 en el festival Tomavistas de Madrid… y habrán más fechas.

¿Y habéis podido reprogramar Sevilla y Granada?

No hemos podido aplazarlas a ningún otro día porque no había fechas. Esas cosas las llevan la promotora, el sello…

Supongo que está siendo jodido el hecho de haber sacado el disco hace ya unos meses, en plena pandemia, a nivel de giras, suspensiones… ¿cómo lo estáis llevando?

Cuando tomamos la decisión de sacar el disco en mayo de 2021 sabíamos que la incertidumbre podía prolongarse, y así sigue, de hecho. Pero decidimos seguir adelante. Todo el mundo está igual, con mayor o menor tino, hay quien se puede permitir más o menos… más o menos la incertidumbre llega a todos los estratos del pop y la música en directo. Mejor hacer que tener una estrategia que no sabes cuándo vas a poder hacerla. Y si se cae por el camino, te levantas. Es la idea de ir para adelante sin mucha estrategia, pero convencidos.

Pero al final el tiempo os está dando la razón, a vosotros o a bandas como Mujeres, Triángulo De Amor Bizarro… que también sacaron discos en plena pandemia. Y no os está yendo nada mal…

Ojalá nos fuera aún mejor! (risas). Como hoy en día por estadísticas puedes medir las cosas, sí que es verdad que hay más escuchas, que se ha agotado el disco y se prensó una segunda edición. Y hasta ahí puedo contar porque no hemos dado apenas conciertos. Es verdad que los que hemos hecho sí que vemos que la gente se sabe las canciones nuevas, como apasionada, y eso es muy guay. Por esa parte sí, pero vamos, un poco incierto todo.

Con la perspectiva de estos meses que han pasado desde que salió el disco en mayo del año pasado, no sé si tenéis la sensación de que es el que mejor está funcionando tanto a nivel de público como de crítica. Porque ha salido en un montón de listas de resumen del año.

Sí, la respuesta es que sí. Es verdad que la crítica underground siempre nos ha puesto bien, pero ésta ha sido más unánime. Y el público, lo que te contaba. Es que creo que son canciones más redondas. Aúna la escucha fácil con no renunciar a una especie de riesgo compositivo, entre matices. Un cierto reto de no estancarte en la zona de confort, sino intentar avanzar. Y yo creo que eso lo valora la crítica, y el público valorará lo otro. No sé. Nosotros como queremos llegar a todos, pues intentamos complacer (risas).

¿Sentís que estáis en el mejor momento de Kokoshca? No sé si hablar de madurez, porque es una palabra que no soporto demasiado, pero vaya…

Espero que no, porque sí que es verdad que Kokoshca tiene una progresión ascendente, continua, pero muy lenta. También por nuesto carácter, nuestra manera de hacer las cosas… éramos muy ‘Do It Yourself’, muy desentendidos de los tiempos, de las dinámicas. Entonces, lo títpico, el empirismo: vas aprendiendo poco a poco de tus cagadas. ¿Maduras? Sí, no tengas miedo, madurez. Pero sí que es verdad que cuando los periodistas decís ‘madurez’ se ve como si hubieras llegado al pico de una montaña y a partir de ahí baje. No, yo quiero verlo como una órbita que siga ampliando el diámetro. 

Cogiendo de ejemplo al montañero Iñaki Ochoa de Olza, protagonista de la primera canción del disco, estaríais en el campo base 2, por ejemplo; y si miráis arriba aún hay camino hasta llegar a lo alto de la montaña.

La pretensión es esa: aprender, abrirte a nuevas coartadas musicales de composición… intentamos tener una búsqueda, dentro de que hacemos pop así fácil, pero buscamos nuevos retillos. Por esa parte, yo creo que está abierto todo.

Ahora hablamos de alguno de esos retos, pero antes, algo que no deja de ser curioso: veníais de ‘El Mal’, que es un disco más oscuro, os pilla el confinamiento, que es una época oscura en general, y os sale un disco luminoso, vitalista, saltarín…

(risas) Hay un punto de ir a contrapié y de no ahondar en lo evidente (“uy, qué mal estoy en casa, y no sé qué…“). Y hay un punto real de que veníamos de ‘El Mal’. Y la verdad es que no lo premeditamos, lo guay de estas cosas es que surgen de manera natural. Pero sí que veníamos de ese disco, y queríamos hacer algo más pop: estrofa-estribillo-canciones…

Y lo que decías de los retos: por ejemplo, ‘Himno De España’, en que habéis metido ahí una amalgama de estilos y sonidos que supongo que debe ser complicado para vosotros adaptarse a hacer canciones tan distintas como ésta.

Sí, esa canción fue un reto. Yo me empeciné mucho con ‘Himno De España’, y fue mutando. El origien rítmico fue un concierto que dimos en el Primavera Sound con canciones de La Grecas y más gente. Intentamos darle un rollo un poco funk, y nos acordamos de eso que en realidad moló. Y a este disco le queríamos dar un poco de ritmo, darle importancia al bajo, al ritmo, ocultar las guitarras, que eso es muy indie. Aunque seáis Indie Lovers y vengamos de ahí (risas). Quiero irme del indie todo el rato a nivel músico. Ese fue un poco el rollo. ‘Himno De España’ fue un reto, y creo que salió bien. Era hablar de esa España con su dualidad y su esquizofrenia bicéfala, esa vehemencia pasional y cainita que nos atrae muchísimo y que forma parte de nosotros, al margen de nacionalismos. Y a la vez, esa característica propia del español que es ser pícaro. Mientras otras culturas tienen al héroe, España tiene al pícaro. Porque el héroe igual es un kamikaze que lo intenta románticamente pero fracasa; el pícaro, dominado por la iglesia o por estas mierdas de España, intenta sobrevivir aprovechándose de eso.

El ‘Lazarillo de Tormes’ ha calado mucho…

Pero es verdad, es un carácter muy típico de España y de su literatura. No sé, ya estoy hablando demasiado pero queríamos aunar esas dos ideas tanto musicales como líricas, digamos, que se juntaban en una tercera más festiva, que es un poco un carácter propio. Entonces, chico, nos salió esto…

(risas) Ya está bien también en estas épocas y estos últimos años tan hostiles, agresivos y con posiciones tan polarizadas, adquirir un punto medio y decir; “oye, calma“.

Sí, y no es equidistancia, ni mucho menos. Es meterte a saco. Nos dirán fachas o al revés, antiespañoles, o yo qué sé. ¡Que les jodan a todos! (risas) De eso va el artista: “enfréntate a tu puto espejo, idiota“. 

(risas) Y el ADN de Kokoshca siempre ha sido un poco ese, ¿no? En alguna entrevista lo decíais: “hacer lo que nos da la gana“, y ya está!

Sí, siempre pensando que va a ser escuchado. Es verdad que intentamos no ser muy políticos, pero nos sale un poco. En el día a día lo somos, y tenemos esa idea del arte: parcerlarlo, pero… ¿por qué no?

Al final todo es política en la vida, ¿no?

Claro.

En nuestas listas de resumen de 2021 pusimos el disco entre nuestros preferidos, y también destacamos especialmente la canción ‘Te Sigo Esperando’, que me parece un temarral, fácil, directo y que te pega un hostión que no puedes evitar bailar. De hecho, a principios de diciembre hicimos una fiesta de Indie Lovers en la sala Taro y la pusimos, y la gente se volvió loca! Y fue una maravilla ver sus caras de alegría mientras bailaban…

¡Qué bueno!

…por fin esa colaboración con Mujeres ya plasmada en disco, ¿no? Porque esto era algo que se veía a leguas que tenía que pasar…

¡Sí! Ya, y creo que hay que hacer alguna todavía más sólida. Es que Mujeres y nosotros somos amigos de hace mucho tiempo, desde que estudiaban con mis amigos en Barcelona. Empezamos juntos la banda. El primer concierto que dio Mujeres creo que fue en Pamplona, que lo monté yo en Sanfermines en la calle! Y la canción ‘Te Sigo Esperando’ la compuso Amaia. Es muy inmediata y está calando hasta tal punto que gente desconocida, y conocida también, nos manda tatuajes donde dice ‘Tú’, como en la canción cuando dice que “Me he tatuado ‘tú’, en mi brazo pone ‘tú’…“. Tampoco te digo que sea masivamente, pero nos van llegando fotos de gente que se ha tatuado!

Claro, al final siempre que hablamos de música, decimos que la manera de identificarse con las canciones es a través de esas verdades universales que tú sientes como tuyas. Y estamos acostumbrados a canciones de amor o desamor real, verdadero, que tú te adaptas a tu vida. Pero hacerlo pensando en un amor futuro, imaginario, que está por llegar… ¡me parece genial! Todo el mundo pasa por eso alguna vez…

Está guay, sí que es verdad. Eso Amaia lo hizo muy bien.

(risas) Oye, ¿y qué esta pasando últimamente en Pamplona, que no paran de salir bandas buenas? Melenas, Río Arga, Juárez, Exnovios, vosotros…

Pues creo que esto ha cristalizado a raíz de… no del Nébula, porque esto viene de más atrás. Creo que es una ciudad muy maldita y muy rockera, desde el tiempo de Los Bichos, o si nos remontamos ya a Los Iruña’ko que son de los 60… triunfaban por Estados Unidos. ¿Qué está pasando ahora? En el fondo nos conocemos todos como pasaba en cualquier lado. Es un rollo endogámico de peña que tiene un gusto común, yo diría por el rock. Porque aunque cada uno haga su rollo, el rock está por ahí. Se ha puesto un poco en el punto de mira de vosotros los periodistas, porque esa gente ya estaba ahí. Pero afortunadamente está guay que se haga caso a la ciudad, porque es muy musical y ha lidado siempre con la precariedad de las infraestructuras. No hay una sala… yo qué sé, la policía cerraba el bar porque era ilegal o un vecino se quejaba. Cosas de estas. Y en base a eso, ha salido gente auténtica, y eso está bien. De hecho ahora, como pasa siempre, nos mandaron el otro día desde el Gobierno de Navarra, que están haciendo una asociación para promover la industria musical (ndr- ANAIM), y nos preguntaban qué se podía hacer… ¡pues todo lo que no habéis hecho hasta ahora, hijos de puta! (risas) ¡Hacedlo bien, o no hagáis nada! Lo que quiero decir es que ven que la música puede dar dinero, y es una identidad propia de la ciudad de Pamplona que hay que proteger. La música, el cine, o lo que sea.

Es curioso que siempre nos fijemos principalmente en Barcelona y Madrid porque es donde pasan más cosas, pero de tanto en cuanto, salen ciudades como Donostia, Gijón, Granada, ahora Pamplona… con una explosión de bandas que hace que nos fijemos todos. Pero supongo que es lo que dices tú, había una realidad ahí aunque la mayoría no estuviéramos mirando hacia allí…

Sí, y si te fijas, esto es algo que he dicho siempre y lo mantengo: los grandes grupos no son de capitales. Obviamente hay bandas de capitales, pero piensa en los Beatles, que son de Liverpool. Y les decían que no eran de Londres y no iban a triunfar. Yo creo que estar en provincias te hace un rollo que por un lado es negativo porque no estás en el foco de la prensa, los promotores y tal. Ese camino de la industria es más cuesta arriba. Pero el camino de la concepción artística es más libre, y por lo tanto, más auténtico; y por lo tanto, si lo haces bien, vas a destacar más y vas a gustar más por original. Creo que la provincia te da eso. Llegas tarde porque no hay dinámica de industria: lo que te decía, un bar, viene un policía y te cierra… no sé.

¿Y sentís que ya os reconocen más por Pamplona? Porque había leído en alguna entrevista que decíais que casi no os conocían nadie, y en cambio en Barcelona o Madrid sí.

¡En Pamplona empiezan a conocernos!

(risas)

…pero no nos han hecho mucho caso, no. Como hemos cantado a un navarro, Iñaki Ochoa De Alza, eso les ha gustado.

Por si hay algún despistado que todavía no lo sepa, me gustaría que recordaras la historia de vuestro nombre, y ese episodio entre Oskar Kokoshca y Hitler que me parece maravillosa… ¡a la vez que terrible! (risas)

Había una beca en la Escuela de bellas artes de Viena, y Hitler era pintor y se postuló. Kokoschka también, y pasó el corte, mientras que Hitler no. Y en vez de pintar, se dedicó a invadir Polonia… (ndr- esta interesante anécdota se la contó Kokoschka al Premio Nobel de Literatura Elías Canetti, según relató el escritor búlgaro en su libro ‘Fiesta bajo las bombas’. Lo explicaba Javier Cercas en este artículo de El País en 2005). Nos hacía gracia que algo así pudiera cambiar la historia del siglo XX, y cuando empiezas a hacer un grupo, tampoco piensas mucho. Nos gustaba el sonido de ‘Kokoschka’, y le cambiamos un poco la grafía. Y ya está. ¡No es nuestro pintor favorito, ni mucho menos! No sé, prefiero a Matisse antes que Kokoschka. Sí que nos gusta el expresionismo alemán.

¿Y de cuántas maneras distintas os han escrito el nombre…? (risas)

¡Ya, tío, es increíble! (risas) ¡Pero es que hasta gente en su puto cartel! Oye, tío, haces un cartel, nos pagas, nos has contratado… ¡mira en Google! ¡Hasta hemos hecho una canción deletreándolo, ‘El Rayo’!

Lo de ‘El Rayo’ supongo que va por ahí, ¿no?

Sí. Habla de la reivindicación de la creación y del trabajo artístico, pero lo deletreas como un jingle, para que se te quede en la cabeza. ¿”Carglass repara“? ¡Pues lo mismo!

(risas) ¡Ojo al próximo anuncio de Carglass, que estaría muy bien!

¡Oye, Carglass, maravilloso quien haya hecho ese jingle! ¡Habrá que investigar, pero todo el mundo lo conoce!

¡Exacto!

Oye, el 5 de marzo os vamos a ver por aquí en el Let’s Festival de L’Hospitalet, en la Sala Pumarejo, y junto a nuestros amigos Pararrayos, a quien os recomendamos que escuchéis, porque están súperbien y tienen un gran directo.

¡Los tengo pendientes, lo haré!

¿Qué se va a encontrar la gente? Os pudimos ver en el Sala BCN en el Castell de Montjuïc, pero sentados, así que será algo distinto, porque no es lo mismo.

Aquél concierto fue sorprendente porque fue guay. Era un sitio raro pero bonito, en el castell de Montjuïc. Depende de si es un festival o es algo más largo modificamos el set, pero siempre priorizando las últimas canciones y que sea divertido, movido, un poco punk. Siempre con unos toques de caos controlado para divertirnos nosotros también. Buenas canciones, y espero que pueda venir Javier Betacam, que ir en formato quinteto siempre mola más.  

Además Betacam ha sido bastante clave en el sonido del disco, ¿no?

Ha sido importante, más que clave, porque en alguna nota de prensa he leído que había producido el disco, y ni mucho menos. Ha sido arreglista, y fue muy bien, porque sales de tu zona de confort. Muchas veces yo tengo la idea de producción, pero en el fondo mi cerebro es limitado y me aburro de mí mismo. Y que venga un músico mucho mejor que yo y te dé aire fresco está muy guay. Y en directo lo mismo. Lo que pasa es que toca tanto y con tantas bandas que hay que ver su calendario.

(risas) ¡Pillarlo es difícil! Al margen de conciertos, ¿qué depara el futuro de Kokoshca? ¿Alguna canción nueva? Leí que teníais descartes de este último disco que quizás hacías algo con ellos…

Sí, exacto! Tenemos descartes que se han quedado ahí un poco estancados. Hemos grabado ya dos canciones nuevas y estamos viendo con el sello qué estrategia seguir: si sacar un single, o esperar a componer alguna más y grabar un EP, o lo que sea. La cosa siempre es ir para adelante, que si te paras estás muerto. Tanto como necesidad interior como a nivel industrial, así que seguimos.

Sí, porque esto va cada vez más rápido: parece que lo que sacaste hace dos semanas ya esté pasado.

Esto es una cosa que me dijo Luís de Sonido Muchacho: él trabaja en Universal, y tienen calculado que un disco dura 5 semanas.

¡Hostia!

Obviamente luego cada uno tiene su estela. Será más grande la de C. Tangana que la de Kokoshca, pero a partir de las 5 semanas, estadísticamente empieza a decaer.

Somos una sociedad que nos han idiotizado tanto que no somos capaces de focalizar la atención…

Yo creo que tiene que haber un punto de inflexión, pero ni siquiera una pandemia lo está consiguiendo. ¿Qué nos hace falta? ¿Un desastre nuclear?

(risas) ¡Sí! Decían que íbamos a aprender de esto y que íbamos a salir mejores, pero yo lo veo al revés.

No estoy seguro. Yo a veces pienso que es una conspiración verde, como para cobrar todos una RBU (ndr- Renta Básica Universal) y que sea ecológico todo (risas) Dejar de trabajar porque hay robots, y tal…

¡Ojalá! (risas)

 

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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