Siempre es difícil explicar con palabras un concierto a alguien que no lo haya vivido y sentido en su propia piel, pero el que hizo Ryan Adams en la sala Paral·lel 62 de Barcelona para conmemorar los 25 años de ‘Heartbreaker‘ aún más. Un concierto único y excepcional, en todos los sentidos y con todos los matices, como no podía ser de otra manera con un personaje así, lleno de luces y sombras. Dos horas y 45 minutos en las que ‘sólo’ entraron 19 canciones porque el resto del tiempo se lo pasó hablando y haciendo una especie de terapia comunitaria que dio para que hablara de su hermano fallecido, del odio que provoca en las mujeres tras las denuncias por abusos, de su antiguos problemas con las drogas o de sus problemas neurológicos, que probablemente sean causa y/o consecuencia de todo lo anterior. Con un aspecto irreconocible (parecía salido de una novela de Truman Capote), el cantautor de Carolina del Norte interpretó canciones del celebrado debut en solitario, aceptó peticiones, tocó una versión de la preciosa ‘The Tracks of My Tears’ de Smokey Robinson & The Miracles, improvisó algo cuando desde el público le instaron a callarse y tocar, y hasta hizo que los fotógrafos subieran al escenario a inmortalizarle entre una luz de penumbra “para que no le sacaran gordo desde abajo”. Genial para unos, engañabobos para otros, no dejó a nadie indiferente, para bien y para mal.

Setlist:
- To Be Young (Is to Be Sad, Is to Be High)
- My Winding Wheel
- Amy
- Shakedown on 9th Street
- Don’t Ask for the Water
- Oh My Sweet Carolina
- In My Time of Need
- Call Me on Your Way Back Home
- Bartering Lines
- Damn, Sam (I Love a Woman That Rains)
- Sweet Lil’ Gal (23rd/1st)
- To Be the One
- Why Do They Leave?
Bis:
- Gimme Something Good
- The Tracks of My Tears (cover de Smokey Robinson & The Miracles)
- Nobody Girl
- *Canción improvisada
- When the Stars Go Blue
- Come Pick Me Up