Qué nos dice… KIP BERMAN (THE NATVRAL)

Kip Berman, The Natvral

Han pasado ya ni más ni menos que 13 años desde aquel glorioso debut homónimo de The Pains Of Being Pure At Heart que nos hizo volar más alto que las estrellas. Perdimos la cuenta de las veces que les vimos en directo, y se convirtieron en otra de esas joyitas pop a las que aferrarse para tomar mejor las curvas de nuestras agridulces existencias. La vida fue separando los caminos artísticos de sus componentes, y al cerebro de la banda, Kip Berman, le llevó a convertirse en padre. Dos veces. En el poco tiempo libre que le permitían sus quehaceres paternos, Kip siguió componiendo, y decidió emprender un nuevo proyecto, The Natvral. Y el año pasado publicó el disco de debut, ‘Tethers’, en que nos enseñó una sonoridad muy alejada del shoegaze frenético y la distorsión habituales en su anterior banda, y mucho más cercana a los clásicos del folk americano. Ahora, por fin, podrá venir a presentarlo en una gira de 5 fechas estatales la primera semana de mayo. Y esa nos parecía una magnífica excusa para quedar con él por videoconferencia para conectar con su piso en Princeton, New Jersey, y charlar de todo ello…

INDIE LOVERS: Tengo la sensación de que el Kip Berman que veo ahora mismo delante mío es distinto al que conocí cuando venías a tocar por Barcelona con The Pains Of Being Pure At Heart.

KIP BERMAN: Todavía mantengo mi nombre, pero las cosas han cambiado mucho para mí desde que empezamos y acabamos con The Pains Of Being Pure At Heart. En 2016 fui padre y por aquellos días no hice demasiada música porque estaba muy ocupado en casa con mi hija. Aunque el último disco con los Pains, sobre 2017 o 2018, lo grabé antes de que ella naciera. Una vez tuve a mi hija no volví a hacer música para The Pains Of Being Pure At Heart, y me parecía bien porque las cosas que motivaron las canciones con los Pains formaban parte de un momento específico de mi vida: vivir en Nueva York, los amigos que tenía (Alex, Peggy y Kurt, y más tarde Christoph, Jacob y toda la gente que me acompañó de gira)… aquello fue un momento muy concreto de mi vida y de cómo me veía a mí mismo. En 2016, ser padre cambió mi identidad, y me mudé 70 kilómetros al sur, a la ciudad universitaria de Princeton, en Nueva Jersey.

Cambió mi ubicación, cambió mi identidad, y en cierto momento tambén cambió la música que conectaba con mi vida en ese momento. Ya no escuchaba tanto shoegaze o noise pop, aunque todavía me encantan ese tipo de bandas, sino a artistas com Leonard Cohen, Bob Dylan, The Band, Neil Young, Joni Mitchell, The Fairport Convention, folk-rock norteamericano o la tradición inglesa de folk, Richard Thompson… estos eran los artistas con los que, por la razón que fuera, conectaba en ese momento. Era música que podía escuchar con una niña pequeña en casa. Con 1 o 2 años no le podía poner My Bloody Valentine, Ride o bandas así (risas). Los discos antiguos de Dylan parecían encajar mejor. Una de sus bandas favoritas cuando era muy pequeña era ABBA (risas). En definitiva, mi gusto era diferente, mi vida también, y la música que hice por aquél entonces me salió muy distinta. Le podía haber seguido llamando The Pains Of Being Pure At Heart, pero sentía que este proyecto era algo distinto en un momento diferente, y sobre mí conectando con la vida de otro modo. Así que pensé que merecía otro nombre distinto. Es diferente en muchos aspectos (risas).

No sé si sería apropiado decir que cuando tuviste a tu hija, en realidad tuviste dos: nacieron ella y The Natvral.

(risas) Sí! Transformó mi vida! Y, de hecho, un par de años más tarde, en 2018, tuve un hijo también. Tengo dos hijos, y están bien. A veces cuando toco de día por Nueva York, vienen a verme. Me gusta compartir esa parte de mi vida con ellos, aunque no sea música para niños. Es la música que hace su padre.

Deben ser los fans más jóvenes que habrás tenido en tu vida! (risas)

Es cierto. Sólo recuerdo una vez con los Pains Of Being Pure At Heart en que tocamos un concierto en Madrid en el que sólo podías entrar si llevabas niños (ndr- se trataba del ciclo ‘Guau Guau’ en la galería iam Gallery, en 2012) . Tocamos en acústico, y había instrumentos para niños y podían tocar, en plan batería y cosas así (risas) Fue una de las cosas más felices que pudimos hacer como banda! Ojalá pudiéramos repetir! Fue una idea genial, tocar música pensada para adultos en otro registro para hacerla accesible. No puedo ir a muchos conciertos con mis hijos porque son de noche, es hora de ponerlos a dormir… así que hacer conciertos en lo que puedes llevar niños es genial, y encaja con ellos y con los padres. Es una buena idea.

¿Fue muy difícil grabar el disco de The Natvral mientras cuidabas de tu hija?

Ese es el tema. Con los Pains pasábamos mucho tiempo en el estudio, grabando todas las baterías por separado, con el metrónomo, luego las guitarras, el bajo, uno a uno, las voces, los sintetizadores… trabájabamos de una manera muy metódica para conseguir el sonido ideal y que sonara mejor de lo que éramos. Lo digo en un sentido positivo, para crear música que transcendiera más allá de la gente que tocábamos. La idea era hacer música mejor que nosotros. Con The Natvral pasa justo lo contrario. Por razones logísticas no tenía mucho tiempo, apenas un par de días, así que grabamos la mayor parte del disco tocando en vivo todos a la vez en la misma sala. Incluso canté en vivo buena parte del disco, algo que nunca había hecho. No usamos metrónomo, así que si en algún momento se acelara o se frena, es parte del proceso humano. Por ello, el disco suena de forma muy distinta, más imperfecta, pero creo que eso refleja la humanidad de la gente que estábamos grabándolo. Me ayudaron un par de músicos que había estado conmigo en los Pains: Jacob, bajista en la banda desde 2013, y Brian, el batería en los dos últimos tours. Eran músicos con los que ya había grabado antes, pero en un contexto de creación completamente distinto (risas). Ya no se trataba de hacer algo perfecto, sinó algo que nos representara de manera auténtica grabando y cantando música juntos en una habitación. Era un propósito muy distinto. 

Me encantan las portadas, tanto del álbum como del último single (‘A Portrait Of Sylvie Vartan’). Este tipo de dibujos, con esos personajes que parecen rotos, me hacen recordar lo que aquí llamamos ‘Trencadís’: el estilo que utilizaba Gaudí, con todas esas pequeñas piezas de diferentes colores que parecen como si estuvieran rotas, partidas… ¿quién hizo esas portadas? ¿Y se inspiró en Gaudí?

La artista que hizo esas portadas es Jess Krichelle, que también fue teclista en las giras con los Pains desde 2014. Es una buena música, pero en lo que más destaca es como una artista visual excelente. Me sentí afortunado de tener a alguien en mi vida con tanto talento! Tengo obras suyas en mi casa, siempre está dibujando y conservo lo que hace porque me parecen bonitas. Ahora está trabajando en doblar tubos de vidrio y llenarlos de gas neón, de manera autodidacta. Es una persona increíble y me siento afortunado de que hiciera esas portadas. Sí, tiene algo de catedral abstracta. Espero que para el próximo disco también haga la portada y todo el arte (risas) Es una persona ocupada, así que confío que tenga algo de tiempo para mí! Su trabajo es bello, y me siento muy agradecido. Creo que siempre he tenido fortuna en este sentido, también con los Pains y la gente que trabajó con nosotros. Me gusta cómo quedaron las portadas. Quizás no sea tan importante como la música, pero para mí, todo el álbum y lo que te provoca cuando lo tienes en las manos, debe conectar con el sonido de algún modo.

¿Estás trabajando en canciones nuevas, pues…?

Sí. Lo que fue divertido de ‘Tethers’ es que lo grabé antes de la pandemia, entre 2018 y 2019, y no lo pude publicar hasta 2021. Así que en todo ese tiempo escribí unas cuantas canciones más en mi sótano, en 2020. De hecho he grabado ya un disco, justo hoy conduzco hasta Nueva York a grabar unos coros con una amiga y el disco estará acabado. Ya hemos grabado las canciones, las guitarras… y esta amiga ya canta algunas armonías en ‘Tethers’. Pero el nuevo disco está prácticamente grabado y mezclado, lo tengo a punto. Tal y como está montada mi vida ahora mismo, puedo escribir canciones pero no tengo tiempo para grabarlas tan rápido como antes. Y, obviamente, con la situación en el mundo, hay factores que van más allá de todo eso (risas). Así que hay un decalaje entre el momento que escribo las canciones y éstas emergen al mundo. Pero me siento muy emocionado con el nuevo disco. Cuando venga ahora a España creo que tocaré sobre todo canciones de ‘Tethers’, del EP anterior e incluso un par de los Pains.

¿Y las canciones de este nuevo disco siguen la atmósefra sonora de ‘Tethers’ o son distintas?

¡Creo que es más de lo mismo! (risas) Cuando estaba grabando pensé si la gente que me ayuda se aburriría de hacer lo mismo. Me decían “¡No, no, no! Vamos a hacer algo diferente, y a inspirarnos en esto y en lo otro… o podríamos hacerlo como la otra vez, quedó bien…”. Y yo dije “pues vamos a hacer lo mismo que la última vez!(risas) No creo que estemos reinventando la rueda, pero intentamos capturar las canciones en vivo. ¡Veremos lo que sale! Todavía no lo he escuchado otra vez, así que quizás al final suene distinto. Quizás algunos aspectos de mi vida lo lleven a otro sitio. Seguimos siendo nosotros encerrados en una habitación tocando juntos en directo.

Tienes este nuevo single, ‘A Portrait Of Sylvie Vartan’. ¿Te gustan este tipo de cantantes francesas de los año 60?

Sí! Es divertido, porqué apenas sé nada de francés, pero me gusta el pop y el ye-yé francés de los 60: Serge Gainsbourg, Sylvie Vartan, Françoise Hardy, Jane Birkin (aunque es inglesa)… todas las grandes del género. Me gusta esa tradición de pop barroco. La historia de mi canción ‘A Portrait Of Sylvie Vartan’ nace en Japón: estaba allí de gira con The Pains Of Being Pure At Heart, allí tienen tiendas de vinilos fantásticas y baratas. En Estados Unidos los vinilos son caros, pero allí te los podías permitir, por 5 o 6 dólares al cambio. Vi un disco de Sylvie Vartan y lo compré, y aunque no sabía qué canciones venían porque los títulos estaban en japonés, intuí que sería bueno. Era uno de los 60, y no de la época disco de los 70. Lo llevé conmigo a un bar en el que había quedado con una vieja amiga, y me dijo que quería ser como Sylvie Vartan, y que era como una especie de heroína para ella. Me pareció curioso y extraño que una mujer de Tokyo del siglo XXI moldeara su identidad, su aspecto o la manera de vestir a partir de una cantante francesa de los 60 que ni tan siquiera era francesa, porque emigró allí desde Bulgaria, pero que se convirtió en ese ideal de identidad nacional. En parte se inventó a sí misma como francesa. Es una historia extraña de lo que significa ser de una manera o de otra. La canción es sobre mi amiga en Japón y el tiempo que pasamos allí, usando a esta canción francesa: ella es un retrato de Sylvie Vartan. Una mujer del siglo XXI de Tokyo, guay e interesante.

Y tus hijos salen en el video…

Sí! El tema de los videoclips nunca se me ha dado bien, porque nunca sé qué hacer. Pero tengo la suerte de tener a mi amigo Art Boonparn, que hizo algunos de los videoclips de las primeros singles de los Pains, como ‘Everything With You’, ‘Young Adult Friction’, ‘Higher Than The Stars’… o incluso alguno más reciente como ‘Anymore’. Es un tío guay, tiene una cámara de Súper 8, y me propuso venir un día de verano a grabarme con mi familia. Sale el patio de mi casa que puedes ver detrás mío (ndr- me lo enseña girando el portátil apuntando hacia una ventana). ¡Ahí es donde se grabó la mayor parte del video!

¡Guau!

Así que vino un día y nos grabó con la cámara Súper 8. En parte te limita, porque no tienes mucho tiempo de película. Cada rollo de película quizás eran 3 o 4 minutos, así que tienes que ser consciente de ello y tomar buenas decisiones. Sale lo que sale, y no puedes estar decepcionado. Salió bien, y mis hijos son mucho más guapos que yo, así que prefiero que salgan ellos a que salga yo (risas).

¡Son las estrellas invitadas del videoclip! (risas)

(risas) Sí! Prefiero verlos a ellos que a mí!

¿Cuáles son tus recuerdos de la carrera con The Pains Of Being Pure At Heart? Tuvisteis éxito en la escena independiente. ¿Cuando miras atrás, qué sientes?

Sobre todo me siento feliz de que nada malo ocurriera con los Pains Of Beng Pure At Heart. Existimos como banda y acabamos de una manera muy natural, sin ninguna tragedia, ni malos rollos, ni demandas, ni adicciones, ni malos comportamientos… cuando pienso en bandas contemporáneas, podría sentir que quiero estar como ellos, tocar en tal sitio… cuando miro atrás pienso que no pudimos tener mejor experiencia que la que tuvimos. Pudimos tocar nuesta música, hicimos cuatro discos, y quizás alguien odie nuestra música pero la gente a la que le gustábamos, le gustábamos, y la que no nos conocía, no nos conocía. Viajamos, vinimos a España, hicimos conciertos y amigos, pasamos noches muy divertidas… todo lo que quieres hacer cuando tienes una banda, y no tuvimos que ir a rehabilitación al final (risas). Me siento afortunado. Mucha gente ha tocado en la banda: Peggy, Alex, Kurt, Christoph y su hermano Anton, Jacob, Brian, Drew Citron que también está en Beverly o Public Practice… a todos ellos les puedo enviar un mensaje y vernos por ahí y no habría malos rollos ni rencor de ningún tipo. Así que nuestra existencia fue bastante inusual para el tipo de música que tocamos, y aún me asombra que nos considerasen una banda de verdad (risas). Y no es que lo dijera mi madre o un amigo, era gente desconocida la que venía a vernos tocar. Me siento increíblemente agradecido de haber vivido las cosas buenas de la música y casi ninguna mala (risas)

¿Crees que puede haber alguna opción de que haya alguna reunión futura?

Ahora mismo no creo que los Pains nos volvamos a juntar. Lo que hizo especial  a nuestra banda es que la música estaba directamente vinculada a nuestras experiencias de aquél momento. No querría convertirme en un hombre de mediana edad poniéndome ropa de joven para tocar música. Incluso aunque la gente lo apreciara, la pureza o la intensidad no serían las mismas. Es triste intentar acercarte a una sensación que tuviste hace años. Ahora mismo no siento conexión con todo aquello. No me avergüenzan las canciones que hicimos, creo que eran buenas, pero ahora mismo no me siento emocionalmente conectado con la mayoría de ellas. Hay un par que todavía toco con The Natvral, ‘Ramona’ por ejemplo. Hay una parte de mí que piensa que si alguna vez mis hijos quisieran ver esta parte de mí, quizás sí habría la opción para que me vieran en ese contexto. Pero por mis propias motivaciones, no creo que eso ocurra. Sólo lo haría por ellos. Y también creo que si alguna vez nos juntamos, sólo lo haría en España (risas). No haríamos una gira mundial, ni reeditaríamos los discos para captar la atención. Pondría como condición que sólo fuera en España si lo hiciéramos. Ahora mismo no siento esa necesidad, pero si alguna vez pasa, que sepáis que sería en España (risas)

Interesante! (risas) Lo que sí va a suceder seguro es tu gira con The Natvral por España a principios de mayo. ¿Cómo te sientes al respecto, y qué vamos a ver en esos shows?

Va a ser algo distinto que con los Pains, porque cuando cerramos la gira todavía estábamos con las restricciones de la pandemia. Era un auténtico reto logístico viajar con toda una banda por aquél entonces. Así que la manera más segura de poder hacerlo cuando acordamos la gira era en solitario con mi guitarra eléctrica. Si hubiera sido con los Pains habría sido una limitación, pero por la manera en que compuse las canciones con The Natvral no creo que vayan a ser mejores o peores por tocarlas con toda una banda. De hecho, la mayoría las compuse en solitario y luego le añadimos el resto de elementos de la banda. Creo que será muy divertido tocar estas canciones en solitario. La energía es distinta y hay más intimidad cuando estoy solo en el escenario. Así que estaré yo, una guitarra eléctrica, tocando canciones de The Natvral, un par de versiones y también alguna de The Pains Of Being Pure At Heart. Siempre me he sentido más que bienvenido en España, y aunque sea una propuesta muy distinta, espero que la gente se anime a venir.

¡Estaremos en Barcelona, nos veremos en el concierto de Sala Vol!

Oh! También tocaré antes, el día 30, en una tienda de discos llamada El Genio Equivocado…

¡Oh! ¡Está cerca de casa!

(risas) ¡Justo a la vuelta de la esquina! No habrá ni micrófono, seré yo con una guitarra acústica cantando a pelo en esta tienda de discos, el día 30 de abril sobre las 6 de la tarde si el avión llega a tiempo. Será gratis, y espero que anime a la gente que venga a que vayan también al concierto de Sala Vol el lunes 2 de mayo. 

¡Es una tienda muy chula, suelo comprar discos allí, y son muy buena gente!

Escuché acerca de ellos por Slumberland Records, el sello que había editado algunos discos de los Pains en Estados Unidos. Pregunté por una tienda de discos chula en España donde pudiera tocar, me recomendaron ésta, me puse en contacto con ellos, y estuvieron encantados con la idea. ¡Estoy entusiasmado! 

¡Genial! Pues nos vemos en Barcelona!

¡Gracias!

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *