Lewsberg (Sala Taro, 16/12/23)

Lewsberg (Foto: Meritxell Rosell)

Después de actuar en San Sebastián, Madrid y Tarragona, los holandeses Lewsberg se acercaron por primera vez a Barcelona para concretar un directo fulgurante cargado de ritmos frenéticos y momentos entrañables. La Sala Taro fue el espacio elegido por la promotora Xtrarradio para que estos cuatro músicos de Rotterdam presentaran su cuarto disco, un hermoso ‘Out and About’ publicado el pasado mes de septiembre.

Lewsberg (Foto: Meritxell Rosell)

Lewsberg son una banda que practican un rock arty inclinado indistintamente hacia el postpunk, el indie-pop o el chamber pop (ese violín). Crean canciones con gracia y raciocino que basculan entre melodías pop de desarrollo pausado y ritmos insistentes, sencillos, repetitivos, cargados de decibelios. Es decir que por un lado tienen temas similares a los del tercer disco de la Velvet Underground, el ‘Colossal Youth’ de los Young Marble Giants o los pasajes íntimos de los Yo La Tengo, mientras que por otro practican un sonido urgente y nervioso que recuerda los Beat Happening, los Comet Gain, los recientes Holiday Ghosts o los veteranos Feelies (si de ellos sólo has escuchado el ‘Crazy Rhythms’ no dejes de apreciar sus cinco discos posteriores). La escena neozelandesa de finales de los ochenta y principios de los noventa formada por bandas como The Clean, The Chills y The Bats, también resuena en un sonido que viene avalado por los norteamericanos Pavement. Lewsberg los telonearon durante su gira escandinava de 2022.

Lewsberg (Foto: Meritxell Rosell)

En la sala de conciertos del barrio de Sants la seriedad del frontman Arie van Vliet (voz, guitarra eléctrica y violín) conjugó perfectamente con una sección rítmica, mucho más joven, formada por Shalita Dietrich (voz y bajo eléctrico) y Marrit Meinema (batería y voces). Ambas mantuvieron el pulso con firmeza para desplegar unas bases veloces que entusiasmaban a la audiencia. El virtuosismo de los solos de guitarra eléctrica de Michiel Klein fueron motivo de celebración ante el público. Ante el rugir de sus disonancias resultaba sencillo elucubrar la posibilidad de un hipotético trío perfectamente entrelazado. La escasa iluminación de la sala y la absencia de juegos lumínicos no impidió que los Lewsberg (nombre extraído a raíz del escritor Robert Loesberg, autor de la novela “Enige Defecten” de 1974) ofrecieran un concierto excelente. Por momentos el ruido de fondo quiso arruinarlo todo, pero el elevado nivel de las canciones lo impedía continuamente. Qué lástima que haya gente que vaya a conciertos exclusivamente a dejarse ver, elevar el tono de voz entre diálogos inocuos e impedir que otras personas puedan escuchar con atención. Ni las advertencias colectivas finales sirvieron para silenciar mínimamente la sala.

Lewsberg (Foto: Meritxell Rosell)

Siete temas del reciente disco ‘Out and About’, uno del ‘In Your Hands’ (2021), tres del ‘In This House’ (2020) y dos del álbum homónimo editado en 2018 conformaron una selección brillante. También fue algo escueta. El minimalismo instrumental combinó perfectamente con la sensibilidad de unas letras de cariz intelectual; son los casos de “Non-fiction Writer” y “Jacob’s Ladder”. Ese modo de cantar casi inexpresivo, como un spoken word frío y distanciado, dotaba de cierta aura culta un Arie van Vliet que en más de una ocasión acudió al violín para acompañar la voz de Shalita Dietrich. Después de “The Corner”, un tema sigiloso demasiado suave para las circunstancias, decidieron acabar con “Through the Garden”, una canción cautivadora que rememoró a las guitarras de Tom Verlaine y la lírica de Lou Reed con una solvencia y una alegría del todo auténticas. No hubo bises. Desafortunadamente, como explicaron al día siguiente en redes sociales, las dos fechas siguientes apuntadas en la agenda –Toulouse y Lyon–tuvieron que cancelarse debido a problemas de salud de uno de ellos.

Lewsberg (Foto: Meritxell Rosell)

Previamente Occir, la nueva banda del Hospitalet, concretaron un directo de indie-rock, noise espacial, ritmos del rock alemán de los setenta y voces agudas filtradas por auriculares analógicos telefónicos. Los cuatro músicos –dos guitarras eléctricas, bajo y batería– ensamblaron una masa sonora ruidosa difícilmente discernible. A pesar del volumen se pudieron percibir letras apocalípticas en catalán y sonidos metronómicos que parecieron un guiño al “Plan de fuga” de Los Planetas. Una batería excesivamente amplificada que rebotaba por toda la sala y unas cuerdas vocales algo estridentes lastimaron una propuesta prometedora. Su sonido ganaría enteros con menos volumen o en salas mejores acondicionadas para ello. Tampoco estaría de más que asimilaran los consejos de Ian Svenonius en ‘Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock’ (Blackie Books, 2014). Subir contenidos musicales, videográficos, textuales o fotográficos en alguna plataforma web o red social facilitaría la difusión del proyecto. Intentándolo numerosas veces sólo hemos podido encontrar el videoclip de la canción “Erm”, un experimento sarcástico de found footage y desmontaje audiovisual no exento de humor.

Occir (Foto: Meritxell Rosell)

Setlist:

  • Communion
  • Going Places
  • A Different View
  • An Ear To The Chest
  • Without A Doubt
  • Cold Light Of Day
  • Jacob’s Ladder
  • Non-Fiction Writer
  • Out For Milk
  • Terrible
  • Canines
  • The Corner
  • Through The Garden
Escrito por

Cine, música y artes visuales son las tres disciplinas que más me llaman la atención. Cuando se entrecruzan libremente, más enigmáticas e inquietantes me parecen. De adolescente fui fan de Pink Floyd, R.E.M. y Sonic Youth. En mi reproductor suenan muy a menudo CAN, Talking Heads, Tom Waits y Stereolab. También el jazz de los ’60, el rock alemán de los ‘70, el pop independiente de los ’80 y la electrónica de los ’90. He colaborado en diversos medios escritos sobre música y cine, especialmente de vanguardia y experimental.

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