Cuarta jornada del Primavera Sound 2024, segunda en el Parc del Fòrum y primera con este espacio a pleno rendimiento de conciertos y servicios. Una jornada sin grandes acumulaciones de gente (salvo en el concierto de Pulp), y en que desaparecieron en buena parte las colas interminables del día anterior. Eso sí, la diferente orientación de algunos escenarios respecto a ediciones anteriores provocó incómodas interferencias sonoras, como la que tuvo que sufrir Beth Gibbons en su delicioso show, que en el Auditori habría multiplicado por mil su impacto emocional.

Por temas logísticos nos perdimos bandas que habrían sido un ‘must’ a otras horas más razonables, como Mujeres o esa maravilla que son Ángeles, Víctor, Gloria y Javier, y que en el Auditori debieron ser un deleite para los sentidos. Cuando llevas 22 años yendo al festival y ya has visto al 80% del cartel, la premisa es intentar saldar cuentas pendientes, y hacía muchos años que teníamos una con Mannequin Pussy. La banda de Philadelphia no defraudó, en un show que fue de menos a más y que tuvo como clara protagonista a su vocalista, frontwoman, guitarrista, bajista ocasional y lo que haga falta, Marisa Dabice. Con aspecto de Amy Winehouse inyectada en rabia, se llevó gran parte de la atención, cantando, bailando o haciendo proclamas contra la religión o Estados Unidos, pero eso no debe ensombrecer la potencia que desprende toda la banda. También el bajista Colins Regisford tuvo su momento de bilis hacia la policía, cogiendo el protagonismo vocal, en una segunda mitad del show con los sonidos más duros de sus inicios, en que la electricidad punk y hardcore de canciones como ‘Everything’, ‘Pigs Is Pigs’ o ‘Perfect’ arrasaron la parte inicial del set.

Siguiendo con la rabia y el protagonismo femenino, Amyl And The Sniffers demostraron lo grandes que se han hecho en los ultimos 6 años. El tiempo que ha pasado desde que los australianos arrasaron la Upload en el Gambeat 2018 o también la minúscula sala Meteoro un año después. Ese mismo 2019 nos pasaron por encima en la sala Apolo pero nos dejaron con algo de dudas en el Parc del Fòrum, volvieron al festival en 2022 ya en un escenario mayor, y anoche demostraron que ya se sienten como pez en el agua en los escenarios grandes de Mordor. Amy Taylor sigue siendo un nervio concentrado en un pequeño cuerpo de gran mujer desde el que esputa rabia, energía incontrolable y mensajes sencillos y directos en canciones como ‘Got You’, ‘Guided By Angels’ o ‘Some Mutts (Can’t Be Muzzled)’ que no cambiarán el mundo pero sí nos hacen pasar un buen rato.

Justo al lado, en el otro escenario de Mordor, continuamos la noche con Vampire Weekend. Mucho han cambiado las cosas desde aquella lejana actuación en el festival en 2008, y ahora Ezra Koenig y compañía son una de las bandas más grandes y respetadas de la escena alternativa, si es que aún tiene sentido denominarla así. Venían a presentar el celebrado disco de retorno, ‘Only God Was Above Us’ (2024), y volvieron a demostrar un enorme virtuosismo en canciones llenas de matices sónicos donde caben por igual indie rock, elementos africanos, tropicales o de música clásica. Al margen de canciones nuevas como ‘Classical’, ‘Connect’ o ‘Capricorn’, se marcaron una versión de SBTRKT (‘New Dorp. New York’), e hicieron las delicias de la audiencia con temas anteriores como ‘Holiday’, ‘Cape Cod Kwassa Kwassa’, ‘Oxford Comma’ o, por supuesto, el hit festivalero ‘A-Punk’, canción que ha transcendido más allá del universo independiente.

La segunda parte del show coincidió en el tiempo con otro de los grandes nombres de la noche, Beth Gibbons. La cantante de Portishead presentaba su reciente y brillante debut en solitario, ‘Lives Outgrown’ (no contamos como tal el álbum de 2002 junto a Rustin Man, del que interpretó ‘Tom The Model’ y la impresionante ‘Mysteries’), y como tantos otros conciertos del festival, se vio claramente perjudicado por las circunstancias: la escasa educación habitual de muchísimxs asistentes (y mira que este año advierten en las pantallas gigantes sobre la inconveniencia de hablar junto a los escenarios) y el sonido de otros conciertos no dejaron brillar como se merecía a, para mí, la voz femenina más emocionante y desgarradora desde Billie Holiday. Aún así, el set nos dejó momentos sobrecogedores y de gran calado emocional como ‘Floating On A Moment’, ‘Lost Changes’ o uno de los momentazos de lo que llevamos de Primavera: el ‘Roads’ de Portishead, con el que nos puso la piel de gallina, los pelos como escarpias y el alma del revés. Impresionante.

Corriendo nos volvimos a Mordor para llegar con la inicial ‘I Spy’ con la que Pulp iniciaron el set de retorno a uno de sus festivales preferidos. Aunque les hayamos visto tantas veces y la capacidad de sorpresa ya haya desaparecido, Jarvis Cocker es una figura tan monumentalmente carismática que sigue teniendo la capacidad de llevarte por donde quiere, con esa ironía y flema británica tan características con la que, por ejemplo, apuntar a la condena al fascista Donald Trump. Tocarán por enésima vez ‘Disco 2000’ o ‘Mis-Shapes’y no podrás evitar cantar y bailar como si fuera la primera vez. Te recordará esa primera vez en Barcelona en 1995 y sabrás perfectamente que va a caer ‘Do You Remember The First Time?’ y luego ‘Babies’. En la parte media el show perderá un poco de fuelle, pero cuando en los bises caigan ‘Like A Friend’ o ‘Underwear’ te volverán a levantar el ánimo y volverá a sobrarte la ropa que te protegía de la brisa marina. Y aunque sabrás perfectamente que falta ‘Common People’, no podrás evitar liarte a botes en cuanto suenen los primeros acordes. Y como regalo a Barcelona, un segundo bis con el guiño a una de sus salas más populares y que toma el nombre de la canción, ‘Razzmatazz’. Y no faltaron recuerdos para el desaparecido Steve Mackey, y también para Albini (a quien el festival le ha dedicado un escenario este año).
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