Qué nos dice… MUCHO

Mucho (Foto: Ignasi Trapero)
Tres años después de su último disco, Mucho vuelve con un nuevo trabajo, ‘¿Hay Alguien En Casa?’, que tiene mucho (y valga la redundancia…) de aire fresco. Nuevas sonoridades más cercanas a la electrónica y la cultura rave, y un álbum que se puede considerar el primero en solitario de su alma matter, Martí Perarnau IV. Quedamos con él en una preciosa mañana soleada de invierno en el barrio del Poble Nou de Barcelona para charlar sobre el disco, pero como es habitual con él, la conversación deriva también en una apasionada charla sobre la lamentable situación sociopolítica de España, o el igualmente desastroso estado de la industria musical estatal. De aquellas entrevistas en que nos habríamos estado horas y horas…

Mucho (Foto: Ignasi Trapero)

IL: Martí, ¿cómo estás? Buenas tardes.

MP: Muy bien. Encantado de estar con vosotros, la verdad.

¿Hay alguien en casa o no hay alguien casa? ¿Cómo está funcionando el disco en estas primeras semanas?

Pues sorprendentemente está funcionando muy bien, y me estoy llevando una sorpresa muy grata, porque tenía la sensación de que nadie iba a entender el disco y me iban a enviar a la mierda por querer hacer un disco de tecno. Y me estoy sorprendiendo de que a la gente le ha gustado mucho y que encima está haciendo el esfuerzo de escuchar el continuous mix, que es una canción extra que hemos puesto en Spotify, que es como todo el disco seguido en una sola pista. Y la gente lo está escuchando muchísimo y me mandan mensajes com “gracias por hacer esto“. Hacía mucho tiempo que no escuchaba un disco con tanto esfuerzo ni le dedicaba tanto tiempo. Estoy muy ilusionado, la verdad. Me parece guay que realmente sí que haya alguien ahí afuera.

No se si había ganas de cosas diferentes.

Pues no lo había pensado, pero quizás sí. En el panorama ibérico sí que ayuda hacer algo diferente, porque da la sensación de que todo está cortado por el mismo patrón. Me alegra que la gente lo agradezca.

¿Por qué este cambio? Hay muchos cambios en este disco, porque estás tú en solitario, el paso más a la electrónica… ¿época de cambios? ¿Ch-ch-ch-ch-changes, que diría Bowie?

Sí! Ch-ch-ch-ch… (risas). Sobre todo el primer cambio fue que ya en el disco anterior empecé a hacer las maquetas con el Ableton, pero en éste ya empecé a hacer toda la música con este programa. Y el segundo cambio es que ya básicamente me he quedado yo solo y es mi primer disco en solitario. Entonces el hecho de irme dando cuenta de que paulatinamente yo iba descubriendo todas las facetas del Ableton e iba encontrando mi manera de sacar el sonido y encontrar qué es lo que quería expresar con el portátil, sumado a que yo veía que mis compañeros de banda no estaban con muchas ganas de probar cosas nuevas, porque el disco anterior ya fue complicado para ellos porque ya tuvieron que aprender a tocar sintetitzadores y no les hizo ya mucha gracia al sector toledano (risas). Entonces, cuando ya me doy cuenta de que empieza a ser una cosa mía y de que es mi primer disco en solitario, me entra como una especie de vértigo ante el precipicio. Pero a la vez, como una especie de ganas de sacarlo todo y de enseñar un sonido que nunca había podido enseñar porque da mucha libertad no tener una linea de bajo de siempre, sino explorar todas las sonoridades que quieras. Todos los cambios parten de ahí, y ya, aunque haya sido un proceso muy frustrante y muy duro, por el hecho de estar solo en casa dos años buscando la cosa, luego ha sido una auténtica gloria cuando ya he podido llevar esas canciones y enseñárselas a mis amigos, que son los que han tocado en el disco los instrumentos normales de toda la vida: Ricky Falkner, Xavi Molero y Emilio Saiz. Y por otra parte, Santos Berrocal y ‘Fluren’ Ferrer, que son los productores junto a Ricky. Pero cuando ya pasa ese proceso me doy cuenta de que ha valido la pena todo el esfuerzo y todo ese descubrimiento casero. Y me doy cuenta de que no estoy tan equivocado. Porque yo en momentos pensé que estaba en la mierda y que lo que estaba haciendo era horrible. O sea que ayuda enseñárselo a los amigos.

¿Y has notado vértigo o mucha diferencia de estar solo y gestionarlo tú todo a tener más gente a tu alrededor? ¿Lo volverías a hacer? ¿Ya tienes claro que vas a ir por aquí?

Sí. Lo volvería a hacer seguro. No lo volvería a hacer así. Ahora me entran ganas de hacer otro disco y tener claro que lo voy a hacer yo solo, o que lo voy a empezar a hacer con Emilio o con quien sea. Pero, digamos, no encontrarte que te quedas con el proyecto a mitad de la composición. Pero, aún así, pasó eso como cuando tienes una ruptura sentimental en tu vida, que yo siempre que me ha pasado ha sido “¡Qué bajón! Me voy a poner a llorar. ¡Qué horror!“; y a la media hora, o a las 72 horas (risas), lo ves con otros ojos y dices “Ostras, qué guay! En el fondo, ahora soy libre y qué de oportunidades me ofrece esto, ¿no?“. No sé si es que soy un poco masoca, pero me pone bastante cachondillo ese precipicio artístico, y que esas rupturas aporten cosas nuevas. Ahora todavía es muy pronto para saber qué voy a hacer, pero sí que he montado un estudio en Madrid con Emilio y tengo ganas ya de empezar a hacer canciones desde un sitio diferente, sabiendo ya con todas las de la ley que es mi proyecto en solitario y que ya voy a la mía. O sea, que es bastante excitante, la verdad.

Nos da mucho miedo la soledad en la sociedad en general, pero cuando la sabes afrontar, es cuando más conoces de ti mismo.

Sí, sí. La verdad es que ha sido un descubrimiento. Me he conocido mucho. Había muchas cosas que no sabía de mi mismo (risas) que he descubierto en estas canciones. De hecho, me da la sensación de que muchas canciones son una carta a mi mismo. Tanto de pegarme una colleja como de “Perarnau despierta, y ponte las pilas“. Y cosas que nunca había dicho a nadie y que a la hora de cantarlas delante de mis amigos en el estudio y hacer las tomas de voz, Ricky por ejemplo siempre me decía: “Martí, es que no nos cuentas  nada a los amigos. Eres como muy cerrado“. Y me daba la sensación de que esas canciones, a la hora de grabarlas con ellos, ha sido mi manera de explicarles todas mis mandangas a mis amigos. O sea que sí que ha habido bastante de terapéutico en todo esto.

Mucho (Foto: Ignasi Trapero)

Las letras son un poco pesimistas, ¿no…? ¿Es un disco pesimista? ¿O no estarías de acuerdo?

No lo sé. La verdad es que sí que hay pesimismo y un poco de derrota, ¿no? Pero porque era ese momento que estaba pasando. Pero bueno, como dice el sueño americano, hay que estar derrotado a veces para renacer com el Ave Fénix. Sí que hay pesimismo y oscuridad. Aunque yo soy una persona muy optimista, supongo que la manera de sacar toda esa pesadumbre es con las canciones. Y cuando veo ‘Espejo Público’ por las mañanas y me enfado, pues lo saco en las canciones y así no me afecta tanto en mi día a día. Sí que es verdad que hay pesimismo, pero es un pesimismo como esperanzador. No sé cómo explicarlo. Siempre hay un pequeño resquicio de esperanza al fondo. 

¿Es pesimismo individual? ¿Es pesimismo introspectivo? ¿O más bien hacia toda la mierda que hay afuera (que hay mucha)?

Realmente creo que es un pesimismo generalizado. Conmigo mismo, con todo lo que hay fuera, con el país en el que vivo y con esa pesadumbre que me da la sensación de que no hay manera de mejorar nada, sino que cada vez, cuando te piensas que algo no puede ir a peor, de repente sale Vox. Da tanto miedo todo que realmente no se me quita esa pesadumbre. Entonces, no sé, es mi manera de cagarme en todo un poco.

¿Y cómo vive todo lo que está pasando un catalán en Madrid? Es verdad que te da mucha perspectiva, porque a veces desde aquí lo vemos de una manera clarísima, desde Madrid lo deben ver de otra manera clarísima. Debe haber un punto intermedio donde debe estar, entre comillas, ‘la verdad’.

Sí. No tengo ni idea porque en Madrid yo tengo mi pequeño pueblo, en el fondo en el que todos mis amigos son progresistas. Y algunos de ellos catalanes, de hecho. Y todos vivimos en la misma onda. Y luego esta la parte en la que te montas en un taxi con un taxista que escucha la Cope, y yo lo que hago ahora es llamar a mi madre y hablar en catalán con ella. Y luego cuando me bajo, le digo “agur” para provocarle mucha incomodidad al taxista que escucha la Cope, y que se sienta en un sitio muy incómodo. Realmente yo he visto brotar las banderas en los balcones. Ha sido muy extraño y muy incómodo, y no lo puedo entender. La sensación que a mi me da es que yo ahora siento verdadero rechazo hacia la bandera de España sólo por la manera en que se la han tomado y quienes la han tomado. Vivo en Madrid desde el ’92, y soy catalán orgulloso y muy feliz de mis raíces, pero a la vez muy feliz de vivir en Madrid, en un sitio de mucha mezcla y en el que todas las culturas están presentes, y en el que me gustan todos los idiomas y me encantaría saber euskera. Ahora veo que es al contrario. Me están provocando rechazo a cosas que yo no tenía antes. Creo que la están cagando. Pero bueno, ya no sé qué hacer al respecto.

Es que cuesta mucho. Con este entorno que se crea desde los mismos medios de comunicación es realmente complicado, porque parece que nos quieran enfrentar a unos y a otros.

Yo creo que realmente quieren enfrentarnos. Realmente debe haber unas multinacionales o unos bancos que
son los que llevan el país, que lo que les interesa es eso. Es la manera en que van a sacar más dinero de todo esto y realmente el ser humano les da absolutamente igual. La sensación es que es en todo el mundo. Es como cuando ves lo que pasa en Estados Unidos. A mi en el cole me enseñaban en historia que el capitalismo estaba bien si había una intervención y un control del Estado. En plan “el capitalismo está bien pero cuidado, hay que regularlo porque si no se nos va de madre si no lo controla nadie“. Da la sensación de que la regulación del Estado se la han pasado por el forro y no existe. Entonces ya sólo manda el dinero y les damos igual. Que ahí nos pudramos, y si nos tiene que enfrentar para que a ellos les vaya bien, pues lo van a hacer y ya está. La única lucha posible es que se sepa eso, pero si pones Antena 3 o si pones Tele 5, no te vas a encontrar ese mensaje. Entonces es difícil.

Al final es una lucha de élites contra la gente de la base. ya no los decía Orwell hace 70 años…

Exacto. ¡Ya lo sabía el bueno de Orwell! ¡Estamos jodidos! (risas).    

Y en esta situación que estamos hablando, tus letras son provocadoras, se meten con todo… no se si en algún momento al escribirlas te viste censurándote a ti mismo, o te ha preocupado, o has recibido críticas del rollo “mira éste, ahora habla de no sé qué…”

Sí, hubo una cuando hice ‘Putochinomaricón’, que se la mandé a mi padre. Fue justo cuando lo de Valtonyc y mi padre me decía: “Tú di todo lo que quieras, pero que tampoco te metan en la cárcel. Y si nos enteramos que van a meterte en la cárcel, te vas rápidamente a vivir a Montreal, y todo bien. Hagámoslo bien (risas). Pero me di cuenta de que realmente no me censuré nada, y le mandé la letra y me dijo: “Bueno, está todo bien“. Realmente yo no mato al rey en ninguna de mis letras, pero sí que me he preocupado mucho de que no pasara al revés: de no censurarme, porque me da la sensación de que no podemos permitir que pasen ahí. Hay que hacer las letras que te salgan de dentro y no permitir en ningún momento que te censure nadie. Porque si no, sí que estamos perdidos. Suficientes pocas cosas se dicen en las canciones en este país como para que, encima, los que podemos decirlo porque nos da igual todo no lo digamos. Entonces sí que me puse un poco las pilas para no censurarme de ninguna de las maneras. Aún así, creo que todavía se puede hacer más.

¿Y has recibido críticas, o gente que te haya hecho comentarios contrarios…?

Sí que he tenido comentarios en Youtube muy graciosos (risas) quejándose de ‘Putochinomaricón’, por ejemplo, como bastante enfadados. En plan: “Perarnau, me gustaba mucho tu música pero ahora con esta letra ya no puedo ser de tu equipo“, “no puedes meterte con la bandera de España” o no sé qué. Pero bueno, han sido tres comentarios. Y lo más bonito de todo es que yo no he entrado a ninguno de estos comentarios, sino que ha ido otra gente a responder a los tontopollas neoliberales estos que comentan eso diciéndoles “no has entendido nada“. Mola mucho que entre los seguidores mismos se responden. Pero bueno, siempre habrá algún tonto que se ofenda por las cosas. Y está guay que lo haya porque así nos da la razón y sabemos que estamos en el buen camino si hay un ofendidito. 

Mucho (Foto: Iván Gil)

Hablábamos de cómo está la sociedad y el pesimismo de las letras. ¿En tus canciones también hay cierto pesimismo o derrota en cómo está la música? ¿Cómo la ves?

Sí, totalmente. Yo abandoné toda esperanza de poder vivir de la música con este disco. Creo que eso ha sido una ventaja a nivel artístico, porque como ya me da igual y sé que no voy a poder vivir de mis canciones, las hago como salgan. Está la parte negativa, que ya he afrontado que no voy a vivir de mi música y tengo que hacer otras cosas con mi vida y con mi carrera para poder pagarme el alquiler. Yo he tirado completamente la toalla de poder vivir con mis canciones en este país. Si viniera la oportunidad de hacerlo me encantaría, pero la he perdido porque me da la sensación de que a veces hay que hacer ciertas concesiones con el sistema, o estar demasiado encima del negocio, o tomar ciertas decisiones que a mi no me apetecía tomar. Podía haber insistido en sacar el disco con una multinacional, haber tenido más infraestructura para sacarlo, o podía haber hecho ciertas cosas. O también podía haberme callado ciertas cosas en las entrevistas y no ser tan incómodo, porque hay gente que me dice “es que ya te vale, Martí. No vas a petarlo nunca porque eres un bocazas“. Pero a la vez es la manera que me gusta hacerlo. Entonces prefiero tomar esa decisión e ir a muerte con ella. Sí que he tenido la suerte ahora de encontrarme unos managers que les flipa eso. Entonces, por lo menos empezamos a trabajar desde abajo sabiendo que vamos a hacer las cosas a nuestra manera. Y luego también tener el listón del éxito donde cada uno lo quiera poner. O sea que para mi el mero hecho de haber hecho este disco y poder sacarlo a la calle, y poder sacar otro disco después de éste y hacerlo desde la libertad, ya me parece un auténtico éxito. Aunque no pueda pagarme el alquiler con mis canciones. Y si el precio que tengo que pagar por esta libertad es tener que tocar con Zahara y con Iván Ferreiro para poder pagarme el alquiler, pues es un precio que pago gustosamente y muy feliz. 

¡Tampoco está mal tocar con los nombres que has dicho!

¡Por eso, por eso! Para mi ya es algo increíble. Veo mi vida y no me lo creo, porque digo “bueno, no puedes vivir de tus canciones pero en el fondo haces una canción para Zahara, y haces su gira, y luego tocas a veces el bajo con Iván Ferreiro“. A mi me parece un sueño. Me lo llegan a decir con 18 años y no me lo creo.

Y luego te subes al escenario y tocas tus canciones con Ricky, con Emilio, con Víctor… con tus amigos.

Sí, sí, por eso, por eso. Me lo llegan a decir con 18 años y me explican “esto es el éxito“, pues entonces yo firmo. ¿Que no puedo vivir de mis canciones? Pues mira, qué le voy a hacer, pero tengo todo lo demás, que también está bien.

Cuando dices que no puedes vivir de tus canciones, ¿es porque no estás dentro del circuito de festivales, por ejemplo, y en España si no estás en los festivales es más difícil vivir de tu música?

No es sólo eso, porque sí que voy a hacer muchos festivales este año. Es porque no salen los números para poder pagarte el alquiler en Madrid. Yo pago un alquiler que son 1.000 euros compartido con mi chica, y si al mes no saco 500 euros, no puedo pagar el alquiler. Y sacar 500 euros con tu grupo de una manera continua cada mes es imposible ahora mismo. Al principio del disco, que hago muchos conciertos, sí que podría. Pero si dentro de un año no sigo haciendo este ritmo de conciertos, no podría. Entonces no sé exactamente qué es. Sería que nos llegara lo de la SGAE cuando nos tiene que llegar, que nos llegara algo de las plataformas digitales (que no llega nada), y entre todo, poder pagarte el alquiler. Ahora mismo no es posible. Es un cúmulo de cosas. Si juntaras todos los conciertos y cada mes hubiera 4, pues a lo mejor sí. Pero eso sería un utopía cañón.

Mucho (Foto: Iván Gil)

Respecto a lo que decías antes, se supone que la cultura debería ser eso: libertad. Libertad de expresión, poder decir lo que sea, ser un poco el moscardón que le toca los huevos al Estado o al poder. Y parece que desde el mismo poder ya se incentiva justo l contrario, ¿no? Hacer una cultura domesticada, inofensiva, fácil, amable… y que personajes como tú (¡personaje en el mejor sentido de la palabra!) (risas) que incomodáis os dejan un poco al margen.

Sí, supongo que es lo que quieren. Amaro Ferreiro tiene un gran amigo que es compositor que se llama Nicolás Pastoriza y que hace canciones flipantes allí en Vigo. Hace discos buenísimos. Es un poco raro explicar las palabras que dice otro que yo no he escuchado, pero me contaba Amaro que Nicolás decía que ahora los políticos son los que dicen absolutas barbaridades y estupideces, y los músicos (que éramos los que decíamos esas cosas) ahora tenemos que decir cosas sensatas. Se ha dado la vuelta a la tortilla y es absurdo. Entonces me veo yo (y me sale de manera natural, eh?) hablando de cosas medio sensatas, mientras Pablo Casado dice barbaridades de la altura de un campanario. Es extrañísimo, pero creo que no está bien la tortilla en este sitio donde está. Habría que volver a darle la vuelta y que los artistas volviéramos a decir las tonterías. O por lo menos ciertas audacias y ser un poco Jarvis Cocker otra vez. Pero no hay manera (risas).

Ahora que citas a Jarvis Cocker. No te habíamos hecho una pregunta clásica para nuestros invitados: ¿cuándo fue la primera vez que escuchaste ‘Common People’? ¿O tienes alguna anécdota relacionada con la canción, con Pulp, con Jarvis…?

¡Ostras! Supongo que fue en algún Benicàssim de los primeros que iba. O, no sé, es que es la canción que más escuché en mi adolescencia en los bares, ‘Common Peolpe’. De hecho, soy súper fan de Jarvis y de su faceta más adulta. Hace poco volví a escuchar ‘This Is Hardcore’ y me voló la cabeza otra vez. Soy súper fan de ese pavo. Y de hecho, le llegó el éxito muy tarde. Es fascinante toda la carrera de Jarvis Cocker. ‘Common People’ no me acuerdo cuándo me vino, pero seguramente en cualquier bar de los que he ido toda mi vida, allí estaba. Aunque yo era más de la otra, la que no era ‘Common People’…

¿’Disco 2000′? ¿O ‘Mis-Shapes’?

¡’Disco 2000′! ¡Pero bueno, todas me gustan! (risas)

Ahora que estás tú solo y la estructura es menor, ¿te planteas viajar a América o intentar expandir la música de Mucho a otros sitios?

Pues ese sería mi sueño, porque además me da la sensación de que podría gustarles allí. Sin conocer nada, ¿eh? O sea que es una afirmación absurda la que acabo de hacer (risas). Pero me da la sensación, o a lo mejor me lo imagino, que ellos son muy libres con la música y tienen la mente muy abierta con la música. Y me encantaría poder llevarla allí. No sé cuál sería la manera. Lo que sí veo es que tengo muchos formatos disponibles en cómo hacemos el directo. De hecho, tengo un dúo con Victor Valiente que mola muchísimo, como si fuéramos Justice: en vez de ir con él a la batería somos dos pavos con máquinas. Me fliparía poder llevar eso, que es un poco más rentable, y poder ir los dos para allí y hacer bolos. Eso sería un sueño, porque ya estoy harto de poder ir a tocar sólo a Murcia (risas). Me encantaría tocar al otro lado del charco. Sería un sueño, de verdad. Con todos los respetos a Murcia, que es muy hermosa.

“Murcia, qué hermosa eres”. ¡Y lo eres, además! Este fin de semana tocaste en el Let’s Festival. ¿Dónde más podremos verte próximamente?

Pues soy un poco desastre para las fechas, pero vamos a las islas. Este próximo día 30 vamos a Las Palmas, y luego a Lanzarote y Tenerife. Y vamos a ir a muchos festivales: el 25 de mayo en el Tomavistas de Madrid, que me hace mucha ilusión porque es un festival muy especial. Es como el antifestival. Y en verano tenemos muchos festivales. Y estamos preparando una cosa muy guay para octubre que es una gira de salas en la que vamos a hacer una cosa muy flipante que todavía no os puedo adelantar, pero creo que va a ser muy cañón! Será una gira de salas pequeñas. 

¡Nos lo apuntamos y ya tenemos cita en otoño!

¡Exactamente! (risas).

Nos estaríamos hablando contigo 3 horas, pero se nos va el tiempo. Muchísimas gracias por estar con nosotros, Martí, y mucha suerte en esta gira.

Muchas gracias a vosotros. Ha sido un placer, de verdad. ¡Larga vida a ‘Common People’ y a Indie Lovers!

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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