The Fuzztones (Sala Estraperlo, 18/02/24)

The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
Jimmy Suicide (Foto: Meritxell Rosell)

Hace prácticamente un año el compañero Álex Vidal hacía la siguiente reflexión acerca de Glenn Dalpis (a.k.a. Rudi Protrudi) en su lúcida y chispeante crónica acerca del concierto que ofrecieron los neoyorkinos en la Sala Upload : “The Fuzztones ejecutaron un espectáculo intachable en lo instrumental, renqueante en lo vocal y escorado a la auto indulgencia y a esa malinterpretación de la transgresión, de pose de malote con tufillo de conservadurismo, que apela más a la minarquía que a la anarquía, la de «todo me la pela y cómo vas a posicionarte en contra con lo que molo, ¡mira cómo romper reglas!» cuando, en realidad, estás más encorsetado en el cliché que el manual de protocolo de la casa real. Mira, pues así no.” Pasados doce meses podríamos decir que suscribimos todas y cada una de las apreciaciones del amigo Álex y las llevamos unos cuantos pasos más allá. De eso va en el fondo esta crónica, pero comencemos por el principio.

Jimmy Suicide (Foto: Meritxell Rosell)

La Sala Estraperlo, en una de sus célebres misas de los domingos, nos ofrecía un doble cartel ideal para combatir la morriña que genera el hecho que en unas pocas horas vamos a ser atropellados por la vorágine de la cotidianeidad que acarrea el inicio de la semana laboral. Abrían la velada Jimmy Suicide, proyecto que mantiene viva la llama de unos clásicos de la escena punk patria: El Legado, ya sin Julián Chamizo encima de las tablas. Su set de melodías flameantes con olor a gasolina dejó a la audiencia con buen sabor de boca.

The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)

Con media hora de retraso sale a escena la banda, una de las más contundentes y certeras de los últimos años. A lo largo de su trayectoria han pasado más de 25 músicos por ella, conformando 17 formaciones diferentes en cuatro décadas. Casi nada. Empieza a sonar la instrumental “Blues Theme”, de Davie Allan and the Arrows y a la guitarra, el impasible Marcello Sallis aderezado con un collar de colmillos llena la sala de riffs humeates; al bajo, el español Pablo Rodas percute con precisión; Nico Secondini al órgano del diablo parece abrir portales interdimensionales y Marco Rivagli, compagina la batería con unas más que notables dotes de acrobacia y showman. Hasta ahí, todo genial.

The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)

El repertorio que acometen los padrinos del Fuzz tampoco es moco de pavo. De sus años de gloria perpetraron diversos himnos como “Bad News Travels Fast”, “In Heat”, “Hurt on Hold”, “Charlotte’s Remains” –en la que Protrudi hizo explícito su gusto por los huesos humanos- o la divertidísima “Heathen Set”. De principios de los noventa sumaron a la liturgia garagera “I Never Knew”, la fleshtoniana “Action Speaks Louder Than Words”, la siniestra “Third Time’s The Charm,» o “Romilar D”. Para la parte final del show se reservan diversas gemas del seminal Lysergic Emanations. La psicodélica “Ward 81”, la insana “Highway 69”, la enérgica “She’s Wicked” y la siempre apoteósica “Strychnine” de los Sonics, que cierra la velada y desata la locura entre la audiencia.

The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)

Hasta ahí, todo excelente, rozando lo perfecto. ¿Y qué pudo llegar a emborronar una noche memorable? Pues, como no, algunas de las actitudes y acciones del líder y frontman de la banda, que escudándose en su “avanzada edad” y su decadente pose de villano machirulo se muestra un punto baboso con las chicas de las primeras filas –con alguna de ellas, jovencísima, rozando el delito de estupro- y en el colmo de la desfachatez le propina un puñetazo y hace expulsar de la sala a un pobre chaval que había tirado una botella vacía de plástico al escenario para protestar por la incómoda presencia de un cámara que filmaba con excesiva dedicación todas las posturitas de rockstar venido a menos del italoamericano.

Así pues, si el veredicto del amigo Álex fue, Rudi así no, un año más tarde reafirmamos que pese a que la banda y el repertorio nos hizo pasar una velada vibrante, el amigo Protrudi sigue suspendiendo la asignatura de actitud y saber estar.

The Fuzztones (Foto: Meritxell Rosell)
Escrito por

La vida es constante evolución. De rockero irreductible a melómano ecléctico, este costalero de los riffs pesados con los años ha mutado a amante de las voces femeninas y los ritmos añejos, siempre profesando simpatía y admiración por freaks y outsiders. Nirvana, Iggy and The Stooges y Pixies siguen resonando en mi cerebro al mismo tiempo que My Morning Jacket, Band Of Horses, Nick Waterhouse o Laura Marling sin olvidarnos de los Cramps, Daniel Johnston, Tiny Tim o Thor. Desde 2001 he colaborado en diversos medios de prensa musical.

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