Si hacemos un somero repaso de las bandas por las que ha pasado Tom Skinner (su primer proyecto en solitario, Hello Skinny, que mezclaba jazz, dub, techno y avant-pop; el combo afrobeat Melt Yourself Down, donde coincidió con Shabaka Hutchings —y cuyo tema “Pray for Me I Don’t Fit In” sonó en la última fiesta Indie Lovers, por cierto—; Sons of Kemmet, uno de los grupos afrojazz más apasionantes y laureados, cofundado también con el bueno de Hutchings; London Brew, megagrupo londinense cuyo álbum de debut reinterpreta el álbum de Miles Davies Bitches Brew en clave de jazz fusion, y una banda indie emergente llamada The Smile ) o de los grupos y artistas con los que ha colaborado (Mulatu Astatke, Graham Coxon, Grace Jones, Jarvis Cocker, Zero 7, The Invisibles, Alabaster DePlume, Beth Orton, Floating Points, Wildflower, Owiny Sigoma Band) nos da una idea de la magnitud e importancia de la figura del batería inglés dentro de la escena del underground y del new jazz londinense. Un artista con más de veinte años de carrera, con un amplio rango de registros y de probada versatilidad.

Así, pues, los aficinados al jazz celebramos con alborozo el (re)estreno del Tom Skinner compositor con el primer álbum firmado con su nombre, Voices of Bishara (Brownswood/International Anthem/Nonesuch, 2022), en el que participaron sus colegas Shabaka Hutchings y Nubya Garcia a los vientos, Kareem Dayes al cello y Tom Herbert al contrabajo. Y cuando vimos su nombre en la programación de la recuperada sala El Molino (un espacio acogedor a medio camino entre el cabaret del Paral·lel y la calidez del Blue Note neoyorkino, ideal para estos géneros y formatos) nos supuso una gran alegría. Y una cita ineludible, así que al Molino nos fuimos de cabeza.

Para la gira que acaba de terminar, Tom Skinner ha reunido a los saxofonistas Chelsea Charmichael y Robert Stillman (quien también ha girado con The Smile) han tomado el relevo de Hutchings y Garcia a los vientos (saxofones, clarinete y flauta travesera), y a Francesca Ter-Berg, que ha ocupado el lugar Dayes al cello. Junto a Tom Herbert, estos músicos excepcionales flanquearon al batería en un concierto exquisito, repleto de pasajes evocadores, ensoñación y una cierta aura espiritual. Con esta atmósfera arrancaron con uno de los estrenos de la velada, un tema aún en estado de composición, una suite que se sustentaba en la cadencia de las cuerdas, entre las que Skinner ocupaba los intersticios, moviéndose entre el encaje del ritmo y la floritura de improvisación, cancelando y subvirtiendo el tempo. Con “Bishara”, el tema que rinde homenaje al álbum del cellista Abdul Wadud By Myself (Bisharra, 1978), y que se puede traducir como «el portador de buenas noticias», Skinner demostró cómo la batería puede ser tan versátil y expresiva como los intrumentos melódicos, situándolo en el espacio central sin por ello desplazar al resto de instrumentos; los arabescos de Herbert al contrabajo dotaron de calidez y exotismo la pieza central del recital. “The Journey”, por otra parte, pareció acercar el jazz al flamenco a través de la flauta de Stillman, que evocaba a las soleares que, horas antes, había cantado Mayte Martín en el mismo escenario, y con un solo de cello, apoyada en una nota sostenida y reiterada, que evocaba noches estrelladas en viajes y tránsitos, alejándonos de lo cotidiano y lo mundano.

El tramo central del concierto lo ocuparon tres canciones que aparecerán en el próximo EP. “Auster”, dedicada al recientemente fallecido escritor neoyorkino, más contemplativo, con aroma clásico y vientos en segundo plano, puso mayor énfasis en la parte rítmica y le permitió a Skinner regalarse con un delicado e hipnótico solo de batería antes de desembocar en “Fast 5 Pick”, cuyo patrón acerado de contrabajo se acercaba a la sonoridad orgánica y visceral del bebop.

“Oasis” y “Happiness”, aun en su evidente exigencia experimental, incorporan en sus frases pasajes que disparan historias y recuerdos: ¿aquella frase de Francesca estaba tomada de “Blue Jay Way”?, ¿la respuesta de Stillman a la batería sincopada estaba tomada prestada de “Linus and Lucy”? En cualquier caso, aquel solo de cello en “Oasis” fue una absoluta delicia: uno de los momentos álgidos del concierto, en el que se acallaron las respiraciones y consiguió arrancar los aplausos y la admiración del respetable.

Tras una retirada dubitativa y la cabecita que entre bambalinas, arengó al público para que pidiese el bis, la banda de Tom Skinner volvió al escenario para interpretar “Camille”, tema del reciente Voices of Bishara Live at “mu” (International Anthem, 2024), otro pieza que conjuga el pop y free jazz, y en la que el diálogo entre las cuerdas perfilaron paisajes entre la tradición y la experimentación, mientras los parches amortiguados tendían el puente para que los vientos atacasen el tema principal.

Al acabar el concierto, y al ritmo del soul del DJ residente, salimos de la sala, reconfortados en el alma y esperando volver a gozar de propuestas de este calibre. (Nota: apunten, para enero, la visita de Irreversible Entanglements; ya me lo agradecerán cuando nos veamos.)

Setlist:
- Myheartaches (título provisional)
- Bishara
- The Journey
- Auster (12 tone chordz)
- Fast 5 Pick
- Kaleidoscopic Visions
- Oasis
- Happiness
- Camille
Bises:
- Lost in a Crowd