Libros: ‘Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia’

No soy una gran lectora de libros musicales. Me apasiona la música, pero cuando se trata de literatura no es una temática habitual. No soy, vamos, de las que devora biografías. Por eso, ‘Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia’ de Arancha Moreno (Efe Eme) suponía todo un reto para mí. Por doble motivo. Por mi falta de costumbre y por la debilidad que siento por el cantante gallego. Aquí lo explicaba hace unos meses. Iván Ferreiro es de esas apuestas que sabes ganadora antes de empezar a jugar.

Me costó entrar en el universo Ferreiro que relata el libro. Intuyo que el exceso de tecnicismos musicales -aquí soy una gran ignorante, lo confieso- y los vaivenes de Piratas no me acababan de seducir. Nunca fui una gran fan del grupo y me sonaba a ajena esa parte de la historia indispensable para entender al actual Iván Ferreiro. Por eso continué leyendo con atención cuanto decía el gallego, pero sobretodo quienes mejor le conocen. Y así, pasando por canciones como ‘Promesas que no valen nada’, ‘Mi coco’, ‘El equilibrio es imposible’, ‘Años 80’ o ‘Inerte’, acabé inmersa en una historia que va más allá de la música.

Cada canción resulta una lección que todos nosotros podríamos aplicar a nuestro día a día. Especialmente cuando llegamos al Iván Ferreiro que, acompañado por su más fiel escudero, Amaro Ferreiro, se enfrenta a la música en solitario. Libertad, miedo, dolor, alegría, enamoramiento, desamor, lealtad y amistad son algunas de las palabras que más se repiten en un libro que, al fin y al cabo, no es más que el relato de una vida. Da igual que nunca lleguemos a saber del todo qué provocó la letra de según que canción -Iván siempre se guarda una puerta de atrás para escapar- si el relato de los protagonistas y de su entorno nos acerca un poco más no solo al gallego, sino también a los entresijos de un mundo del que solo se nos permite ser espectadores. Y no me refiero con ello a la vida de Iván Ferreiro, sino a la música y a la vida que ello conlleva en general.

Resulta imposible no imaginarse a Iván y Amaro componiendo poseídos por las divinas musas de la inspiración o a genios de la producción como Suso Saiz o Ricky Faulkner vistiendo canciones como ‘Turnedo’, ‘Extrema pobreza’ o ‘El pensamiento circular’. Nos lo imaginamos, pero sabemos que nunca podremos entender su magnitud real. Lo intuimos, solo eso. Las voces de gente como Enrique Bunbury, Santi Balmes, Leiva, Julián Saldarriaga, Coque Malla o Zahara permiten, además, dibujar un microcosmos de amistades, complicidades y anécdotas que enriquecen, sin duda, no solo el libro sino también la carrera de un Iván Ferreiro con el que te irías de copas y charla eterna en cada uno de los capítulos. A veces para decirle que sí, que tiene razón y piensas como él. Otras, las menos, para decirle que no, que las cosas no siempre son así. Y te imaginas, ahí, con una copa y risas. Muchas.

Los post-it con preguntas y temas sobre los que me gustaría preguntarle en su próxima visita a Barcelona han acabado por inundar el libro. Y la mayoría poco tienen que ver con la música y eso es lo mejor. Señal de que no es otro libro más sobre música. Os recomiendo que os agenciéis algunos porque os sucederá lo mismo. Tampoco busquéis en el índice si vuestras canciones favoritas están entre las 30 elegidas. Eso es lo de menos en ‘Ivan Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia’. 

Escrito por

Periodista y alma viajera. Me gusta el movimiento y no entiendo la vida sin música. Conciertos y viajes son mis placeres culpables

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