Henry Now (L’Auditori, 12/01/24)

Henry Now (Foto: May Zircus)

Henry Now son y no son Henry Cow. Tres de los músicos actuales fueron parte de la formación original de principios de los años setenta, sin embargo, los británicos Fred Frith, Chris Cutler y Tim Hodgkinson han preferido cambiar ligeramente el nombre de su banda y renovar su propuesta. Erradicar cualquier rastro de añoranza del pasado y ser consecuentes con el ideario que promulgaron en su época más fructífera sólo podía manifestarse de este modo. Este “ahora” festeja la importancia del presente en una música cuyo eje vertebrador es la inmediatez de la improvisación.

Hace dos años, el 18 de marzo de 2022, pudimos gozar del directo del Fred Frith Trio en el mismo Auditori. En una Sala Martorell mucho más acogedora, el ingenio, la inteligencia y el sentido del humor de Fred Frith cautivó a toda la audiencia. Las mascarillas del público no impidieron el disfrute absoluto de un concierto excelente focalizado en los mil y un sonidos extraídos de las cuerdas de su guitarra eléctrica. Minutos antes del concierto, aquél recuerdo sobrevolaba las mentes de algunos de los asistentes. Otro aliciente reciente, en este caso cinematográfico, incrementaba las expectativas.

Henry Now (Foto: May Zircus)

A finales de diciembre de 2023 se proyectó ‘Step Across the Border’ (Nicolas Humbert, Werner Penzel, 1990) en la Filmoteca de Barcelona. Este documental musical que registra de modo brillante los devaneos sonoros de Fred Frith, mientras recoge sus acuradas reflexiones alrededor de la creación musical, también retrata la escena neoyorquina de la música de improvisación. Aderezada con cameos estelares –los músicos John Zorn y Arto Lindsay, el fotógrafo suizo Robert Frank y el cineasta lituano Jonas Mekas–, la película, proyectada en 35 mm, fue un reclamo ineludible para acercarse de nuevo a L’Auditori.

Henry Now (Foto: May Zircus)

A parte del trío mencionado, en la Sala Tete Montoliu también se sumó la holandesa Annemarie Roelofs, perteneciente a Henry Cow desde un lejano 1977. El directo resultante consistió en una improvisación fluctuante de free jazz, avant-rock progresivo y experimentación sonora de una hora de duración. Fue un tema mutante aderezado con percusiones étnicas sugerentes, instrumentos de viento estridentes, toses pregrabadas en bucle, sonidos imperceptibles, ruidos eléctricos al ralentí y repeticiones inconclusas. Dos bises de pocos minutos concluyeron un concierto breve e intenso, quizás algo frío. Tim Hodgkinson concentró buena parte de las miradas. En cierto modo se convirtió en el front man del escenario. Sus cambios continuos de instrumento (saxo barítono, clarinete, teclados, lap steel y otros artilugios inusuales) y su presencia escénica (se pasó la mayor parte de la velada de pie) lo convirtieron en el principal reclamo visual. Detrás de él Annemarie Roelofs se servía del trombón, el violín y su voz para concatenar una amalgama de sonoridades que iban del grito angustioso a la calma apesadumbrada, de la risa enfermiza al espanto.

Henry Now (Foto: May Zircus)

A su lado el batería Chris Cutler (no dejen de escuchar sus programas temáticos Sondes para Radio MACBA) jugaba con instrumentos de percusión insólitos y extendía las baquetas como si de un especialista en artes marciales se tratara. Por momentos parecía un profesor de tai-chi. Movía sus brazos en una coreografía meditada que acariciaba los platos los más silenciosamente posible o los atacaba violentamente con una concentración extrema. A su izquierda se encontraba Fred Frith. Para algunos su presencia era el gran reclamo de la noche. Para otros, una pieza más del engranaje Henry Now. Se mostró algo retraído. Podría haber expandido su fuente inagotable de recursos sónicos y su alegría inherente al desplegarlos, pero no fue así. Se mantuvo en un segundo plano y se le echó en falta.

Henry Now (Foto: May Zircus)

Presenciar la vitalidad de la música de vanguardia de Henry Now es una buena excusa para recuperar sus discos más emblemáticos: ‘Leg End’ (1971), ‘Unrest’ (1974) y ‘In Praise of Learning’ (1975). Una “trilogía del calcetín” que partió del Sonido Canterbury para avanzar hacia una experimentación sónica asentada en una libertad artística y el rigor ideológico que les convirtió en los adalides del movimiento Rock in Opposition. Viendo el panorama actual de la industria musical, no estaría de más recuperar un tipo de confrontación que cuestione los mecanismos mercantiles que la capitalizan.

Escrito por

Cine, música y artes visuales son las tres disciplinas que más me llaman la atención. Cuando se entrecruzan libremente, más enigmáticas e inquietantes me parecen. De adolescente fui fan de Pink Floyd, R.E.M. y Sonic Youth. En mi reproductor suenan muy a menudo CAN, Talking Heads, Tom Waits y Stereolab. También el jazz de los ’60, el rock alemán de los ‘70, el pop independiente de los ’80 y la electrónica de los ’90. He colaborado en diversos medios escritos sobre música y cine, especialmente de vanguardia y experimental.

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