El Carbó Fest vuelve a Estraperlo con su lógica invertida: portarse mal para que te traigan carbón… en forma de conciertos. Es la segunda edición de una fiesta que se consolida como un punto de encuentro. De casa al festi y del festi a la sala, con un ambiente marcado por la amistad, la cercanía y las ganas genuinas de disfrutar de la música, este año comparten escenario Quinto Cuarta, Capros y Hostia Pedagógica. Una presencia, la de Hostia Pedagógica, que ya estuvo en la primera edición y que ayuda a entender la continuidad del proyecto y el tipo de escena que se teje alrededor del Carbó Fest.


La noche arranca con Quinto Cuarta. Un nombre que remite a aquel piso universitario de la calle Joaquim Costa donde, durante los encierros de la pandemia, David (guitarra y voz), Iosu (batería), Daniel (guitarra) y Joan (bajo) empiezan a hacer canciones. Esa energía inicial sigue presente en su directo, ahora canalizada a través de un proyecto sólido y bien definido.
Desde los temas de su EP ‘De Momento Bien’ (2023, El Recreo), el grupo despliega un noise rock con ecos claros del rock alternativo melódico de los 90, referencias a Dinosaur Jr. o The Jesus and Mary Chain, y un uso del autotune que ya forma parte de su identidad. Canciones pegadizas, guitarras protagonistas, batería potente y melodías que sostienen letras atravesadas por el desamor, el paso a la adultez y cierto pesimismo generacional.

“No Tengo un Plan” y “Tragicomedia” conectan rápido con el público, entre nostalgia y estribillos coreables. “A 173 en el coche de la madre del Mula” destaca por su línea de bajo insistente, mientras que “Algo de ti y de mí” cierra el bloque bajando el ritmo con una balada que muestra la cara más íntima del grupo. Todo suena cercano y honesto, con la sensación clara de estar asistiendo a algo que sigue creciendo desde un lugar muy real.

Con Capros, la noche gira hacia el gamberrismo y la energía desbordada. Inspirados por bandas como Red Hot Chili Peppers o The Strokes, pero con un pie firme en el punk y el indie estatal, el grupo muestra el resultado de su reinvención: dejar atrás el inglés para cantar en castellano y conectar de forma directa con el público. Y lo consigue.

Cantan los cuatro, Miguel, Lucas, Iván y Àlex, se reparten el protagonismo y convierten el escenario en un espacio colectivo donde todo parece posible. Versiones inesperadas de Bad Bunny (“Debí tirar más fotos”) y de La Élite conviven con temas propios como “FOMO”, pensados claramente para el pogo y el sudor compartido. La energía es más frontal, sin perder ese poso pop que hace que los estribillos se te queden en la cabeza.

El cierre con “BCN” se convierte en un momento para reflexionar sobre la escena de la ciudad. Con una letra que repite “qué triste vivir en Barcelona, porque en esta ciudad no nos valoran, yo solo quiero tocar a las cuatro de la tarde en el Primavera”, Capros pone sobre la mesa, desde la ironía, la situación de monopolio de los grandes festivales y la dificultad de crecer en la escena local si no pasas por ciertos escaparates. Es una crítica clara, pero envuelta en humor, baile y complicidad con el público.

Hostia Pedagógica es, sin discusión, el eje de la noche. No solo por posición en el cartel, sino por impacto. La entrada es tan directa como su propuesta: con una intro súper potente, a lo White Stripes, se empoderan del escenario, literal, dando hostias. El grupo está formado por Xavier Javaloyas a la guitarra y voz principal, Brian San Onofre a la batería y Jordi Iglesias al bajo y coros. Tres piezas que encajan con una precisión basada en la urgencia. Su mezcla de garage y punk suena compacta y potente: riffs nerviosos, ritmos que empujan y un bajo muy post- punk que sostiene todo.


El humor es una parte esencial del discurso, un humor roto, cargado de ironía e irreverencia, pensado para el desahogo. La voz nasal de Xavier se convierte en una seña de identidad, reforzada por los gritos de Jordi, que añaden tensión y crudeza al conjunto. Todo suena inmediato y urgente, como si cada canción tuviera que decir lo suyo antes de que sea demasiado tarde.
“Vendo manual” funciona como una sátira contra la cultura de la autoayuda que lo invade todo: librerías, redes sociales y barrios enteros convertidos en escaparates de soluciones rápidas. “Abajo con el trabajo” es un auténtico manifiesto para corear a todo pulmón, una descarga contra una sociedad que obliga a trabajar para engordar los bolsillos de otros, y donde, si no lo consigues, siempre aparece papá para rescatarte a los treinta. Letras simples en la forma, pero afiladas en el fondo, que conectan porque no se esconden detrás de metáforas innecesarias.

Hostia Pedagógica cierra el directo de forma memorable con “La Noria”: Jordi sorprende con un clarinete, Brian sostiene un ritmo obsesivo que se intensifica hasta explotar y Xavier se baja del escenario con la guitarra rompiendo la frontera entre banda y público. Quinto Cuarta y Capros bailan con él, la escena convertida en una celebración compartida, sin jerarquías, dejando una sensación muy clara de amistad, familiaridad, colaboración y estima recíproca.

Lo que se vive en Estraperlo es una experiencia colectiva: ruido, sudor, risas y golpes bien dados por un séquito de amigos y conocidos que se apoyan desde abajo. Bandas que se conocen, se respetan y se celebran mutuamente, que suben al escenario para pasarlo bien y compartir algo con los demás. ¿No es ahí, precisamente, donde la música sigue encontrando sentido?

Setlist Hostia Pedagógica:
- Combustión espontánea
- No voy a decepcionar
- Vas a perderlo todo
- Altas capacidades
- Reciclo más
- Estás roto
- Ameba
- Vendo manual
- Si no hubiera mañana
- Abajo con el trabajo
- La noria