Mint Field (Laut, 05/03/26)

Mint Field (Foto: Meritxell Rosell)
Mint Field (Foto: Meritxell Rosell)
Mint Field (Foto: Meritxell Rosell)
Mint Field (Foto: Meritxell Rosell)
La Hiel (Foto: Meritxell Rosell)
La Hiel (Foto: Meritxell Rosell)
La Hiel (Foto: Meritxell Rosell)

Al entrar, la sala Laut aparece casi completamente a oscuras, envuelta en una nube de humo que la iluminación apenas logra atravesar. En la penumbra, la niebla artificial flota sobre el escenario. Los proyectores dibujan haces cortos y difusos, que se disuelven en el aire. Las siluetas aparecen y desaparecen como sombras etéreas.

La Hiel (Foto: Meritxell Rosell)

En ese ambiente indefinido empieza la actuación de La Hiel. El proyecto, liderado por Aitor de Haro, se mueve dentro del shoegaze y el rock alternativo, con guitarras cargadas de distorsión y una clara herencia de los noventa. Las canciones avanzan sobre riffs insistentes y un ritmo directo. La banda cierra el set con un muro de guitarras en retroalimentación, que se vuelve compacto y repetitivo.

Mint Field (Foto: Meritxell Rosell)

Cuando aparecen Mint Field, el espacio permanece en las sombras, iluminado solo por un par de velas que recortan las siluetas de los músicos. La penumbra y el humo se funden con su sonido: shoegaze y dream pop con toques de trip-hop, guitarras cargadas de reverb y estructuras que avanzan con calma. Esa sensación envolviente se sostiene sobre influencias de los años noventa, como Portishead, Low o Mazzy Star, con destellos que recuerdan a The Smashing Pumpkins, entrelazados para construir un lenguaje cercano al pop experimental de guitarras saturadas de efectos.

Mint Field (Foto: Meritxell Rosell)

Las canciones de Mint Field parecen diseñadas para sumergir al oyente en un estado de ánimo donde cada elemento se percibe como parte de un flujo continuo. Los temas empiezan a menudo de forma contenida, con una línea de bajo repetitiva, un patrón de batería sencillo, y poco a poco se llenan de guitarras que expanden el espacio sonoro. El grupo toca concentrado en el sonido, casi estático, dejando que las canciones se desarrollen por sí solas.

Las letras suelen girar alrededor de recuerdos o situaciones cotidianas observadas desde cierta distancia: nostalgia, melancolía, la sensación de estar atravesando un momento de cambio. La voz angelical de Estrella se mezcla con las guitarras hasta convertirse en otro elemento de la atmósfera.

La propuesta de Mint Field se basa sobre la continuidad sonora. El concierto se percibe como un único bloque que avanza sin prisa, cambiando de forma lentamente, mientras la sala queda envuelta en ese ruido suave y persistente que es la marca de la banda.

Mint Field (Foto: Meritxell Rosell)

El grupo, originario de México y liderado por Estrella del Sol Sánchez y Sebastián Neyra, cierra en Barcelona su gira europea, tras presentar en directo material de su discografía Pasar de las Luces (2018), Sentimiento Mundial (2020), Aprender a Ser (2023) y su más reciente sencillo Infinito (2025).

Escrito por

En mi universo sonoro conviven punk, grunge, noise y garage; la urgencia del post-punk y del post-hardcore; los paisajes hipnóticos del shoegaze y los ritmos nerviosos de la new wave. El instinto me lleva hacia lo independiente y lo honesto: aquello que se vive más que se consume. Nirvana fue la puerta de entrada al underground. David Bowie me enseñó a percibir la música como arte. Entre mis obsesiones hay Crass, Wire, PiL, Gang of Four, Magazine; Wipers, Pylon; Fugazi y todo lo que sale en Dischord; Slint; Bratmobile y Sleater-Kinney; The White Stripes; PJ Harvey. Paso días enteros en Rough Trade, colecciono setlists y soy apasionada de documentales y biografías.

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