He perdido la cuenta ya de las veces que hemos disfrutado del directo de Julia Jacklin y en circunstancias diferentes: con banda en festival mediano, en macrofestival, en sala pequeña… pero anoche tocaba otro formato distinto: en sala grande, en solitario y con el público sentado, y ese era el principal interés de otra noche más con la australiana que, contrariamente a lo que suele ocurrir, no venía a promocionar ningún disco en concreto (el último, ‘Pre Pleasure’, ya lo presentó en 2022), sino a compartir un buen rato con sus fieles.

Admito que me costó entrar en el show por el cabreo que llevaba encima a causa del mal trato hacia lxs fotógrafxs (una vez más…) y sobre el que reflexionaremos con más calma pronto en esta web, cuando tengamos los ánimos más atemperados y los pensamientos mas ordenados. Los asientos terriblemente incómodos, la temperatura glacial, el ruido desde las barras o lxs incívicxs que se pasan el concierto grabando con el móvil incluso estando sentadxs tampoco ayudaron a meterse de lleno, pero poco a poco, nos fuimos centrando, como la misma Julia. Y es que fue un show anárquico, con mucho de improvisación y de diálogo con el público, en el que el setlist pegado al suelo fue sólo una guía para saltarse y desordenar según fluían las emociones del momento y se canalizaba la energía fluctuante entre artista y espectadores. Intercambio de pareceres con un chico de Perth (la gentrificación hace años que llegó también a las salas de conciertos), bromas con él sobre la canción referida a esa ciudad que abrió el show, dedicatorias de canciones… la noche avanzaba a trompicones y sin una linea fluida de continuidad, pero a medida que el sentimiento se afiló y empezó a abrazarnos el tema empezó a cambiar.

Y es que es difícil y arriesgado despojar las canciones del vestido sónico y dejarlas desnudas, con una única guitarra y la voz. Pero cuando se empieza a tener oficio a pesar de la juventud y, por supuesto, talento, se empieza a obrar algo único. Desafiando su miedo escénico, y con la ironía comedida como escudo para convertirla en entrañable, en ‘Be Careful With Yourself’ la Jacklin nos regaló el primer flash de intensidad, con un pico vocal que hizo vibrar organismos por dentro y romper hielos anímicos. El show subió de nivel con la aparición de Jacob Diamond y su “voz angelical“, como la describió Julia. Bellísimas armonías vocales llevaron el set a terrenos folk con versiones de The Roches, Bill Fay y el ‘Dreams’ de los Cranberries a capella, en un momento mágico donde la emoción se convirtió en instrumento y el silencio absoluto de la audiencia resultó abrumador.

Ya sin Jacob, Julia se resguardó en un valor seguro como ‘Don’t Know How To Keep Loving You’ para volver al set en solitario. Tras bromas y recuerdos sobre los años de estudios en que tocaba ‘Wonderwall’ como si fuera algo ‘cool’, empezó el alud de peticiones desde la audiencia. Julia accedió a tocar esa versión ralentizada del ‘Someday’ de los Strokes que hizo en su día para la emisora australiana Triple-J. No pudo complacer a los que le pidieron canciones de sus compatriotas INXS, se puso a tararear canciones de sus preferidos Silverchair, y admitió que hay canciones propias que no recuerda, cayendo en chistes edadistas sobre Bruce Springsteen y riéndose de sí misma, su pésima memoria y la necesidad de pantallas con las letras de sus mismas canciones, antes de hacernos un inoportuno spoiler sobre las canciones que tocaría en la recta final (nooooooo!!).

Pero lo cierto es que, fuera por mala memoria o por pura improvisación, no siguió el orden que nos acababa de decir. Y así fueron cayendo rupturas (‘Body’), peticiones al respeto al espacio vital (‘Head Alone’), o incluso esa pequeña hostia a Donald Trump que abre ‘Convention’ (“Do you really wanna give him the microphone?“). Tras ‘Pressure Party’ anunció que tras un par de conciertos más se tomará un tiempo de respiro en la carretera para grabar un nuevo disco, revelación que despertó una sonada ovación. Y tras elogiar al público de Barcelona por su fidelidad, conocimiento de las canciones y el profundo respeto hacia los artistas (fue el caso esa noche, pero mejor que no se pase por cualquier sala barcelonesa en el 90% de las ocasiones…), acabó volviendo a su disco de debut con la canción que le da nombre y esa lista de deseos y arrepentimientos que parecieron un consejo para todxs esxs desconocidxs que decidimos acompañarla en su visita más íntima, cercana y humanamente imperfecta.

Setlist:
- To Perth, Before The Border Closes
- Pool Party
- Be Careful With Yourself
- Turn Me Down
- Hay Plain
- Runs In The Family (cover de The Roches)
- Just To Be A Part (cover de Bill Fay)
- Dreams (cover de The Cranberries)
- Don’t Know How To Keep Loving You
- Someday (cover de The Strokes)
- Body
- Ignore Tenderness
- Convention
- Head Alone
- Pressure To Party
- Don’t Let The Kids Win