Camera Obscura (Upload, 28/09/24)

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)
Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)
Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)
Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)
Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)
Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)
Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

A veces es difícil no creer en la magia, pero el pasado sábado hubo conversos. Quizá tuvo que ver con que el espacio recogido e íntimo del Upload, o tal vez la cualidad melancólica y reconfortante de la música de los de Glasgow; puede que los diez años transcurridos hasta este reencuentro, y el consecuente recuerdo de la teclista Carey Lander en nuestra memoria colectiva, alimentase la buena predisposición del público, o ni más ni menos que la voz templada y rica de Tracyanne Campbell y los arreglos perfeccionistas de sus canciones forman parte del libro de hechizos de la música pop.

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

Tenía un titular para esta crónica que hacía hincapié precisamente en las virtudes terapéuticas de su música: «Un concierto reconfortante de los que sanan el corazón y alegran el alma»; pero a mitad de concierto se transformó: «Camera Obscura o el talento de desencadenar coros hooliganeros con orfebrería pop», porque, amigues, una vez el hechizo caló y la temperatura, tomada del calorcito humano, ascendía peldaño tras peldaño, el respetable se arrancó con alegres lorolós hooliganeros, de aquellos que se berrean con los hits de Kaiser Chiefs o The Fratellis, para corear los contratiempos de los bombos en “French Navy” o la melodía de la trompeta de “If Looks Could Kill”. No hay ternura ni melancolía que estorbe el cariño del público cuando lo tratas con respeto y con talento, grandes dosis de talento.

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

La expectación por el reencuentro era palpable entre el público (un público que se mostró atento y respetuoso a lo largo de todo el concierto, algo muy de agradecer). Look to the East, Look to the West (Merge, 2024) es la nueva referencia que nos presentaban tras once largos años del solemne Desire Lines (4AD, 2013), un disco que suena sosegado, de arreglos minimalistas, querencia por guitarras folkies y sutiles toques electrónicos que refuerzan, por contraste, las características distintivas de la banda: melodías (falsamente) sencillas, letras sobre rupturas y corazones solitarios que evitan los tópicos, la melancolía subyacente y una cualidad atemporal que consigue que “We’re Going to Make It In a Man’s World”, por ejemplo, suene a coetánea de Let’s Get Out of This Country y nos demuestre la relatividad del tiempo y del espacio artístico y musical: 2007, 2024, qué más da.

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

Precisamente “Let Get Out of This Country”, tras el saque inicial de “Liberty Print” (apertura relativamente espartana del último trabajo, cuya transición entre la primera y la segunda estrofa funciona como puente simbólico entre el pasado y el presente —y previsible gozoso futuro— de la banda) marcó la senda por la que iba a transitar el concierto: homenajear un repertorio soberbio que no sabe de altibajos y se sabe fiel a una esencia incorruptible. ¿Hubo intención de contentar al público? Seguro, pero sin trucos baratos, sino como consecuencia directa/colateral de ese soberbio repertorio que mencionamos hace un rato. Aquí no hay condescendencia, sino calidad. Te va a gustar sí o sí, o, si no, es que estás muerto. Nadie pudo quedarse quieto ante la cadencia deliciosamente twee-tex-mex de “Honey in the Sun” ni la gloriosa “The Sweetest Thing” (de ese soleado My Maudlin Career, la primera de las dos referencias de la banda en 4AD, publicado en 2009).

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

Camera Obscura también demostraron tener un sentido del tempo del espectáculo en las antípodas del efectismo: poco a poco fueron sirviendo tonadas que facilitaban la inmersión a una dimensión melódica preciosa, precisa pero no puntillista, que potenciaba el dialogo multiinstrumental. Aunque en algunos momentos del arranque la voz de Tracyanne pareció emborronarse, el savoir affaire de la banda funcionó como el flash de los Men in Black: aquí no ha pasado nada (de verdad que no ha pasado nada). Y, como os comentaba más arriba, nuevas melodías como “The Light Nights” o “Pop Goes Pop” sonaban atemporales entre “Teenager” y una brillante “This Is Love”. También la interacción entre la banda y el público se fue estrechando, aparte de alguna petición espontánea entre el público: Tracyanne se fue prodigando en alabanzas y en agradecimientos (y alguna comparación con otras ciudades, de esas que parecen tender lazos entre escoceses y catalanes), y la banda fue ganando en soltura en el pequeño escenario en que se encajonaron los seis músicos (Nota: en el ampli de Gavin Dunbar, Meritxell divisó una bufanda del Partick Thistle, equipo de Glasgow que juega en la Scottish Championship y en cuyo estadio suenan habitualmente canciones de Camera Obscura; suponemos que son supporters del equipo.)

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

El tramo final fue un póker impecable, a pesar del espóiler de Lee Thomson en la batería antes de “French Navy”: a Stendhal le habría dado un buen apechusque cuando a esta le siguieron “Lloyd, I’m Ready to Be Heartbroken” y “If Looks Could Kill” como colofón del concierto y antes de unos bises que echaron la vista a los inicios de la banda con “Books Written For Girls” y el primer single, “Eighties Fan” para clausurar con una expansiva, prolija y arrebatadora “Razzle Dazzle Rose”, cuyo tenso diálogo entre guitarras y trompeta haría las delicias de cualquier auditorio que se precie.

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

Y así, con ojitos empañados, campanillas en los oídos y calorcito en el corazón, fuimos poco a poco desfilando, primero por el merchan, después Montjuïc abajo, deseando que el próximo encuentro no se demore tanto, que qué demonios, que los hemos echado de menos y que ojalá la vida sea un disco de Camera Obscura.

Camera Obscura (Foto: Meritxell Rosell)

Setlist:

• Liberty Print
• Let’s Get Out of This Country
• Swans
• Honey in the Sun
• Tears for Affairs
• Teenager
• The Light Nights
• Pop Goes Pop
• This Is Love (Feels Alright)
• We’re Going to Make It in a Man’s World
• The Sweetest Thing
• French Navy
• Lloyd, I’m Ready to Be Heartbroken
• If Looks Could Kill

Bises:

• Books Written for Girls
• Eighties Fan
• Razzle Dazzle Rose

Escrito por

Lletraferit i ajuntalletres. Físic de titulació que exerceix (poc) en una editorial de gènere fantàstic. Vaig caure en un calder de britpop ja de grandet i des d'aleshores li dono a tots els pals de l'indie i més enllà. Flamenquet lover. Sé ballar sevillanes. Al meu epitafi posarà “Aquesta nit no anava a sortir”. Common people like you.

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