1995: 25 años, 25 discos

Hace un año recordábamos algunos de los principales discos de la inigualable cosecha de 1994, coincidiendo con el 25 aniversario de un montón de álbums históricos y que marcaron una época. Ya en 2020, se cumplen 25 años de la cosecha del 1995, que aunque quizás estuvo un punto por debajo, también nos dejó una notable colección de discos para recordar, unos cuantos debuts de bandas de mayor o menor recorrido, y canciones que nos permitieron seguir ampliando miras y abrir más nuestro oídos en la exhuberante última década del siglo XX. Igual que hicimos el año pasado, elegimos y recordamos 25 discos de aquella hornada musical que nos dejó 1995…

20 de febrero: TRICKY ‘Maxinquaye’

En los primeros años de la década de los 90, Bristol se convirtió en capital mundial de un nuevo género musical al que denominaron trip-hop, con el éxito de los debuts de Massive Attack (‘Blue Lines’, 1991) y Portishead (‘Dummy’, 1994). El rapero y productor Adrian ‘Tricky’ Matthews puso voces en los dos primeros discos de Massive Attack, pero dejó el proyecto al no sentirse suficientemente importante en la banda. De hecho, rechazaron una de sus canciones, ‘Aftermath’, que después sería incluida en este debut de Tricky, cuyo título era un homenaje a su madre Maxine Quaye, y que navegaba en atmósferas dub, jazz y hip-hop, en canciones rellenas de multitud de samplers (como por ejemplo en ‘Hell Is Round The Corner’, con ese ‘Ike’s Rap II’ de Isaac Hayes que también usaron Portishead en ‘Glory Box’). La vocalista en la mayoría de canciones era su pareja Martina Topley-Bird, aunque también Alison Goldfrapp cantaba en ‘Pumpkin’ y Ragga en ‘You Don’t’.

27 de febrero: PJ HARVEY ‘To Bring You My Love’

Seguimos fortísimos, con el que muchas publicaciones acabaron considerando disco del año. Personalmente, fue el disco con el que conocí y entré de pleno en el universo PJ Harvey, gracias a un concierto visto de casualidad en el mítico programa ‘Sputnik’ de TV3. Continuando la crudeza del también magistral ‘Rid Of Me’, la británica edificó un disco oscuro, denso, con más capas y matices, y con mucha influencia de Captain Beefheart y de clásicos del blues. Ya sin Rob Ellis ni Steve Vaughan, la Harvey se acompañó de Flood y de uno de sus compañeros en la época de Automatic Dlamini, John Parish (ambos siguen trabajando aún junto a ella hoy en día). Y escuchado 25 años después, el disco continúa desprendiendo un potencial que desafía el paso del tiempo: ‘To Bring You My Love’, ‘C’mon Billy’, ‘Long Snake Moan’, ‘Down By The Water’ (inolvidable videoclip), ‘Send His Love To Me’, la preciosa ‘The Dancer’… una obra maestra con la que también empezó a construir y explotar un personaje más teatral y histriónico en sus conciertos. Un clásico contemporáneo a la altura de los grandes discos de la historia del rock.

13 de marzo: RADIOHEAD ‘The Bends’

Continuamos con el listón bien alto. Dos años después del magnífico debut (‘Pablo Honey’) y de la explosión del fenómeno ‘Creep’ (canción de la que acabaron hasta el gorro), Radiohead empezaron a mutar el sonido rock alternativo que presidía su primer disco. En ‘The Bends’ seguía habiendo montones de guitarras épicas, sí, pero ya se empezaban a intuir también otros elementos que explotarían dos años después en el monumental ‘OK Computer’ (canciones como ‘Planet Telex’, ‘Fake Plastic Trees’, ‘(Nice Dream)’, ‘Bullet Proof… I Wish I Was’ o la pielgallinacea ‘Street Spirit (Fade out)’ nos daban algunas pistas). Pero a la vez, seguían incendiando nuestras almas con la electricidad de temazos como ‘Just’, ‘My Iron Lung’, ‘Black Star’… o volvían a exprimir potencial comercial con la más asequible ‘High And Dry’. Discazo.

14 de marzo: ELASTICA ‘Elastica’

Otro de los discos y de las bandas que conocimos gracias a ‘Sputnik’. Y cómo no fijarnos en ese cuarteto esencialmente femenino vestidas de negro y con el magnetismo de la vocalista Justine Frischmann, de quien luego supimos que había sido el gran amor de Brett Anderson hasta que Damon Albarn se cruzó en el camino. Por estética y sonido nos hacían pensar en el punk y el post-punk británico, y con este disco homónimo llegaron el nº1 en Gran Bretaña y se convirtieron en el debut con la venta más rápida de la historia del Reino Unido. Y aunque bandas clásicas como The Wire o los Stranglers les acusaron de plagio, lo cierto es que enamoraron a toda una generación de jóvenes que caímos rendidos ante chispazos como ‘Annie’, ‘Smile’, ‘All Nighter’, ‘Vaseline’ o singles de la pegada de ‘Connection’, ‘Waking Up’ o ‘Stutter’. Un disco imprescindible de la hornada de pop y rock independiente británico de los 90.

14 de marzo: SLEEPER ‘Smart’

Y no nos movemos de Gran Bretaña. El mismo día de la publicación del debut de Elastica, también se editaba el primer disco de otra joven banda liderada por una mujer: las Sleeper de Louise Wener. Moviéndose en coordenadas similares pero más decantadas hacia el pop, esta banda con nombre inspirado en la película de Woody Allen de mismo título intentaron colarse en la élite del brit-pop con un disco brillante y luminoso. Guitarras frenéticas (‘Inbetweener’, ‘Bedhead’, ‘Pyrotechnician’), buenas melodías (‘Vegas’, ‘Twisted’), momentos de pausa con inspiración de los Pixies y el grunge (‘Hunch’, ‘Alice In Vain’), y rincones de talento de gran pegada, como el impepinable single ‘Delicious’ o una preciosidad de balada como ‘Amuse’ que era inevitable intentar reproducir en casa a lo autodidacta cogiéndole la guitarra española a tu madre. Resultón y encantador.

11 de abril: PAVEMENT ‘Wowee Zowee’

Banda imprescindible del indie rock estadounidense de los 90, Pavement nos había regalado el año anterior una joya que había sido una auténtica epifanía sonora para nuestros oídos casi vírgenes. Y tras ‘Crooked Rain, Crooked Rain’, se sacaron de la manga otra disco más que notable de canciones que eran como puzzles cubistas con extrañas melodías completamente irresistibles y cambios de ritmo que te rompían la cintura (un disco cuyo título estaba inspirado en una canción de Frank Zappa). La manera de cantar de Stephen Malkmus era nostalgia, y cotidianidad, ironía, y su actitud de antiestrella le acercaba irremediablemente a todos nosotros. Era como si un compañero de instituto, o tú mismo, subierais encima de un escenario y empezarais a hacer magia con los instrumentos para crear paisajes sonoros inéditos: ‘We Dance’, ‘Rattled By The Rush’, ‘Brinx Job’, ‘Father To A Sister Of Thought’, ‘Grave Architecture’, ‘At & T’, ‘Fight This Generation’… te metían en otro mundo, en otro planeta, en otra dimensión, y sin ni tan siquiera drogarnos. Alucinante.

2 de mayo: YO LA TENGO ‘Electr-O-Pura’

Nos topamos con otro de los discos que acabaron bien situados en las listas de resumen de 1995. Se trataba del séptimo álbum de Yo La Tengo, y el nombre del disco lo sacaron de una marca de soda. Tan singulares como siempre, en la contraportada pusieron los nombres de las canciones con duraciones falsas para despistar a los oyentes perezosos. Y en lo musical, un álbum 100% Yo La Tengo, jugando con el pop, el rock y el folk y dándole su sello tan característico: desvaríos frenéticos como ‘False Ending’ o ‘False Alarm’, bellísimas canciones a fuego lento como ‘Pablo And Andrea’ o ‘Don’t Say A Word (Hot Chicken #2)’, medios tiempos con riffs hipnóticos como ‘Decora’, ese apoteósico final con una ‘Blue Line Swinger’ que pasó a engrosar los setlists de sus conciertos… y, claro está, uno de los grandes clásicos de la carrera del trío de Hoboken: la memorable ‘Tom Courtenay’, dedicada al actor británico, y con ese videoclip en que teloneaban… a los mismísimos Beatles!

9 de mayo: BABES IN TOYLAND ‘Nemesisters’

Mi primer contacto con el concepto ‘riot grrl’ había llegado tras escuchar el excelente ‘Live Through This’ de Hole el año anterior, pero seguramente no fue hasta que descubrí a las Babes In Toyland que empecé a entenderlo con más claridad (llegué a Bikini Kill y Sleater-Kinney posteriormente, pero nunca es tarde…). Tras ‘Fontanelle’ y ‘Painkillers’, ‘Nemesisters’ no sólo fue el tercer disco de Kat Bjelland, Maureen Herman y Lori Barbero, sino que se convirtió en el último. Tras esa icónica portada en la que se las veía como unas brujas, se escondía un disco rabioso, agreste, y violento que grabaron juntas y en directo para capturar su sonido en vivo. ‘Sweet 69’ destaca por encima del resto de canciones, pero no podemos olvidarnos de ‘Hello’, ‘Oh Yeah!’, ‘Drivin”, ’22’, o ‘S.F.W.’, o las particulares versiones del ‘We Are Family’ de Sister Sledge o el ‘All By Myself’ que retuerce, agrede y mejora con creces la original de Eric Carmen.

15 de mayo: SUPERGRASS ‘I Should Coco’

Y llegamos a otro de los grandes debuts de jóvenes bandas de la era brit-pop. Gaz Coombes, Mick Quinn y Danny Goffey eran feos de narices, pero eso les daba una estética inconfundible que acompañaba a un disco excelente. Nos engancharon a todos con ese éxito planetario que acabaron conociendo hasta los que no se interesaban nada por la música (‘Alright’), pero al comprar el disco aunque fuera sólo por ese hit, te pegaban un sorprendente hostión de talento y frescura que te atropellaba desde los primeros compases de ‘Id Like To Know’. ‘Caught By The Fuzz’ era otro cañonazo lleno de ironía de un adolescente pillado con las manos en la masa; ‘Mansize Rooster’ era otra genialidad anfetamínica que podrían haber firmado los Madness; y también estaban ‘Lose It’, y ‘Lenny’, y ‘Strange Ones’, y la acelerada y gamberra ‘We’re Not Supposed To’… todo a ritmos que te dejaban exhausto, hasta llegar a una parte final donde bajaban revoluciones con ‘Time’, la beatleiana ‘Sofa Of My Lethargy’ o ‘Time To Go’. Otro clásico imperecedero del pop británico de esa década.

23 de mayo: CHRIS ISAAK ‘Forever Blue’

A Chris Isaak muchos le habíamos conocido por su súper éxito ‘Wicked Game’ que formaba parte de la banda sonora de la película de David Lynch ‘Wild At Heart’. Pero no fue hasta este ‘Forever Blue’ que servidor le prestó atención con más detalle. Y era para hacerlo, porque se trataba de un precioso y melancólico álbum de pasiones y desamores envuelto en rock de raíces americanas y devaneos country. Todo presidido por la voz majestuosa de un Chris Isaak que parecía un Elvis venido del pasado. ‘Somebody’s Crying’, ‘Don’t Leave On My Own’, ‘Forever Blue’ (piel de gallina), ‘The End Of Everything’… podrían haber sonado en la radio estadounidense en los años 50, y eran una excelente manera de ponerle tiritas a nuestras heridas de amor adolescente retozando en nuestra propia mierda. Y en mitad de toda esa nostalgia, la imponente ‘Baby Did A Bad Thing’, que se acabó colando en la banda sonora de ‘Eyes Wide Shut’ del maestro Kubrick.

29 de mayo: TEENAGE FANCLUB ‘Grand Prix’

Lo primero que llamaba la atención del ‘Grand Prix’ de Teenage Fanclub era su portada, con ese Fórmula 1 que te apuntaba desafiante y daba continuidad a la linea de portadas deportivas de ‘Thirteen’. Y si los escoceses pretendían volver a la senda de las luminosas victorias conseguidas cuatro años antes con ‘Bandwagonesque’, lo lograron. Y es que el quinto disco de Blake, Love, McGinley y compañía era una soberbia colección de melodías power pop que brillaban desde la nostalgia y te atrapaban sin caer en un empacho de azúcar: Ya sólo ese inicio con ‘About You’, ‘Sparky’s Dream’, ‘Mellow Doubt’, ‘Don’t Look Back’, Verisimilitude’, ‘Neil Jung’… sería el sueño húmedo de cualquier banda pop. Pero en la segunda mitad también se escondían ‘Discolite’, ‘Going Places’, ‘I’ll Make It Clear’, o la abrasadora/narcoléptica ‘Hardcore/Ballad’, para convertirlo en un disco irresistible.

12 de junio: FUGAZI ‘Red Medicine’

No recuerdo exactamente cómo llegué a Fugazi, pero sí que había leído sobre ellos relacionándolos con Nirvana y Sonic Youth. Y como esas eran dos de las bandas que más me habían impactado y obsesionado en esos tiempos, supongo que tiempo después de la publicación de este disco, pensé que tenía que escuchar a la banda de Ian McKaye, Guy Picciotto y compañía. Y recuerdo que al principio me dejaron en shock, y que me costó de asimilar su sonido, poco o nada acostumbrado a la escena del hardcore punk. Pero ‘Red Medicine’ es de esos discos que tienes que machacar. Y es que aunque te atropellan desde la primera escucha, necesitas adiestrar el oído para dejarte seducir por un arsenal de canciones poderosas, llenas de rabia y toda una filosofía de vida y unos valores éticos detrás que podrían quedar escondidas por los prejuicios hacia las bandas de sonidos agresivos de alguien que estaba muy poco puesto en esa escena: ‘Do You Like Me’, ‘Bed For The Scraping’, ‘Birthday Pony’, ‘Forensic Scene’, ‘Combination Lock’, Fell, Destroyed’, ‘Target’, el dub de ‘Version’, ‘Back To Base’… un discazo de cabo a rabo.

26 de junio: CHEMICAL BROTHERS ‘Exit Planet Dust’

En mi vida he tenido ni he escuchado un disco de Chemical Brothers ni bandas similares, pero es indudable su peso en la escena electrónica de los 90, a la que popularizaron a nivel masivo junto a coetáneos como Prodigy o Fatboy Slim. Es casi imposible no haber bailado las canciones de Tom Rowlands y Ed Simons en largas noches de hedonismo, y cualquiera que les haya visto en directo (servidor incluido) no puede más que aplaudir la que lían en sus shows. ‘Exit Planet Dust’ significó su debut, y el pilar sobre el que edificar una carrera que ya empezaron a apuntar en este álbum con temas como los iniciales ‘Leave Home’ o ‘In Dust We Trust’. Temas salteados con samples de canciones de Kraftwerk, Dead Can Dance o Beastie Boys, con los que bailar y experimentar nuevas sensaciones hasta que salga el sol.

4 de julio: FOO FIGHTERS ‘Foo Fighters’

Hacía poco más de un año de la muerte de Kurt Cobain, y parecía que no podría haver vida después de Nirvana para sus componentes supervivientes. Pero Dave Grohl tenía que demostrarle al mundo que no era sólo el batería de la banda más impactante de su generación. Y se sacó de la manga a los Foo Fighters, que básicamente eran él tocando todos los instrumentos y cantando, con la aparición del mismísimo Greg Dulli en ‘X-Static’. Y menuda tarjeta de presentación se sacó de la manga el hasta entonces conocido únicamente como batería de Nirvana. “Esta es una llamada a todas mis renuncias pasadas”, cantaba en la inicial ‘This Is A Call’, y la hacía a gritos. ‘I’ll Stick Around’ era una joya-regalo para todos los fans de su banda anterior que se movía en agresivos riff de rock alternativo, pero luego te rompía la cintura con una deliciosa melodía pop (‘Big Me’) y se quedaba tan ancho. El álbum se movía básicamente en guitarras incendiarias, pero también había momento para otro momento sorprendente (‘All The Cows’), sellando un debut que iba a ser sólo el inicio de una sólida carrera y una reputación completamente merecida.

15 de agosto: GARBAGE (‘Garbage’)

Y no dejamos el universo Nirvana. Su álbum que reventó los límites de lo comercial y lo alternativo, ‘Nevermind’, contaba con la firma en la producción de un tal Butch Vig. Un tipo que también produjo discos de Smashing Pumpkins o Sonic Youth, y que llegado el momento, decidió montar una banda con el cofundador de sus Smart Studios, Steve Marker, y con su compañero de banda en Spooner, Duke Erikson. De casualidad, vieron el videoclip de la canción ‘Suffocate Me’ de una banda de rock alternativo de Edimburgo llamada Angelfish, y se fijaron en su cantante. Contactaron con aquella tal Shirley Manson, quedaron el día en que se enteraron que Kurt Cobain había muerto, y tras una primera audición fallida, meses después le dieron una segunda oportunidad y tiraron adelante Garbage. Y con Manson retocando y cambiando las letras desde su perspectiva femenina y una artesanal producción que construía con samplers un muro de sonido que envolvía a guitarras y batería, crearon uno de los discos icónicos de la década del rock alternativo. Su colección de himnos oscuros habla por sí mismo: ‘Supervixen’, ‘Queer’, ‘Vow’, ‘Only Happy When It Rains’, ‘Not My Idea’, ‘Stupid Girl’, ‘Milk’ o esa ‘Fix Me Now’ que se iba a llamar como la obsesión de Shirley que la había inspirado: ‘Chris Cornell’.

15 de agosto: BLIND MELON (‘Soup’)

Claro que si hablamos de discos oscuros, quizás ‘Soup’ se ajustaría de manera más rigurosa a ese término. Fue el segundo álbum de la banda de rock alternativo estadounidense Blind Melon, y el último en vida de su cantante Shannon Hoon, que murió 8 semanas después de su publicación de una sobredosis en el bus de gira. Una adicción que ya se manifestaba en las letras de canciones como ‘2 x 4’ o ‘Walk’. También había sombras internas en temas como ‘Mouthful of Cavities’, o externas en esa ‘Car Seat (God’s Presents)’ sobre Susan Smith (que mató a sus hijos llevando su coche a un lago), o la divertida en apariencia y por los sonidos del banjo ‘Skinned’, y que en realidad hablaba del asesino en serie y ladrón de tumbas Ed Gein, quien despellejaba y deshuesaba cadáveres para decorar muebles o utensilios de su hogar. Tras todo este universo tenebroso, emergía un disco más que notable, hipnótico e inquietante, y que te enganchaba desde la primera escucha. El protagonista de la portada que comía una sopa de letras con el nombre de Blind Melon era Andy Wallace, productor del disco y de súper éxitos como el ‘Walk This Way’ de Aerosmith & Run DMC.

22 de agosto: RANCID ‘…And Out Come The Wolves’

El año anterior, el punk rock había seguido los pasos del grunge y había roto las fronteras de lo comercial/popular gracias al ‘Dookie’ de Green Day, ‘Smash’ de Offspring, ‘Stranger Than Fiction’ de Bad Religion o el ‘Punk In Drublic’ de NOFX. También ese año, Rancid habían editado su segundo disco, ‘Let’s Go’, que tuvo también éxito entre el público de la escena. Grandes discográficas como Maverick (propiedad de Madonna) intentaron ficharlos en vano, pero Tim Armstrong, Lars Frederiksen y compañía fueron fieles a su sello, Epitaph, fundado por Brett Gurewitz de Bad Religion. Y le regalaron este discazo en que no sólo actualizaban el legado de bandas históricas del punk como The Clash (‘The 11th Hour’, ‘Ruby Soho’, ‘Olympia WA’, ‘Avenues & Alleways’…), sino que también introducían a sus jóvenes seguidores al ska de clásicos como The Specials, Madness o Bad Manners, gracias a canciones como ‘Daly City Train’, ‘Old Friend’ o hits como ‘Time Bomb’, que reventó pistas de baile y suelas de Dr. Martens. El título, por cierto, estaba extraído del libro de poemas ‘The Basketball Diaries’ de Jim Carroll. 

22 de agosto: TINDERSTICKS ‘Tindersticks II’

Curiosamente, la banda de Nottingham editó dos discos homónimos en el inicio de su carrera: el primero, en 1993, y este segundo, dos años después. Un álbum que corroboraba las delicias del debut, y preparaba el terreno para el monumental ‘Curtains’ que iba a llegar en 1997. En todos ellos, dos denominadores comunes que impregnaban el ambiente de elegancia y nocturnidad: la imponente y seductora voz de Stuart Staples (una de las voces masculinas más hipnóticas y sugerentes de la música de las últimas 4 décadas) masajeándote el alma, y las majestuosas instrumentaciones orquestales de Dickon Hinchliffe. Imposible no pensar en el maestro Gainsbourg o en Scott Walker al escuchar piezas llenas de emoción y sentimiento como ‘A Night In’, ‘Tiny Tears’, ‘Snowy In F# Minor’, ‘Travelling Light’ (un dueto con Carla Torgerson), o la escalofriante ‘No More Affairs’. En ‘My Sister’ también había un speech de la cantante de Drugstore, Isabel Monteiro. Un disco desgarrador y plácido al mismo tiempo.

11 de septiembre: BLUR ‘The Great Escape’

Sinceramente, ‘The Great Escape’ está a años luz de su predecesor ‘Parklife’. El tremendo éxito planetario que supuso ese disco en un grupo que llevaba años buscando el éxito desbordó por completo a la banda de Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James y Dave Rowntree. Y aunque su continuación no era ni mucho menos un mal disco, se notaba a años luz una falta de frescura seguramente provocada por el intento de copiar la fórmula anterior. Aún así, muchos conocieron a Blur por este disco, y entre medio de canciones que no daban el nivel, se encontraban otras que se convirtieron en nuevos clásicos del repertorio de los londinenses: ‘Stereotypes’, ‘Country House’ (su primer número 1 en Gran Bretaña, superando al ‘Roll With It’ de Oasis), ‘Charming Man’, o la aclamada ‘The Universal’, que había formado parte de las sesiones de ‘Parklife’ tocada en forma de ska. Y también canciones quizás injustamente olvidadas con el tiempo, como ‘Best Days’, ‘It Could Be You’, ‘Ernold Same’, la contundente ‘Globe Alone’, Por cierto, ‘Dan Abnormal’ es una anagrama de Damon Albarn, y es que el álbum tenía muchos tintes autobiográficos, en letras sobre la soledad o la indiferencia.

12 de septiembre: RED HOT CHILI PEPPERS ‘One Hot Minute’

Aunque pudiera parecer lo contrario, no era un momento fácil para Red Hot Chili Peppers. Cuatro años antes, su disco anterior (‘Blood Sugar Sex Magik’) había sido un bombazo mundial que había vendido millones de copias. Esa fama planetaria y comercial incomodó hasta tal punto al guitarra John Frusciante que decidió abandonar la banda en mitad de la gira mundial para seguir experimentando con la heroína en California. Los Peppers acabaron incorporando a la banda al guitarra de los Jane’s Addiction, Dave Navarro, y con él grabaron este ‘One Hot Minute’. Un proceso que no fue fácil tampoco por el cuestionamiento de Navarro de los métodos de grabación de la banda y la recaída en sus propias adicciones del cantante Anthony Kiedis (lo que llevó a Flea a participar por primera vez en la escritura de algunas de ellas). Todo eso se vio reflejado también en las letras de Kiedis, presididas por sentimientos oscuros y remordimientos. Sea como sea, y aún sin ser un disco tan redondo ni popular, ‘One Hot Minute’ contenía pasajes reseñables como ‘Warped’, ‘Aeroplane’, la contundente ‘One Big Mob’, ese ‘Walkabout’ entre el funk y el hip-hop, la reposada ‘Bob’ o esa preciosa ‘Tearjerker’, en honor de Kurt Cobain.

21 de septiembre: ECHOBELLY ‘On’

Echobelly nos habían enamorado el año anterior con ‘Everybody’s Got One’, y el tándem Sonya Aurora Madan – Glenn Johansson no quería perder la onda de la explosión del brit-pop. Así que se pusieron manos a la obra y publicaron este segundo disco, quizás un punto más luminoso que el anterior (ya el nombre fue el resultado de girar la palabra ‘No’ para convertirla en un concepto positivo, ‘On’). Continuando la linea de guitarras indie rock y melodías genuinamente pop con la inconfundible parte vocal de Sonya, volvieron a encontrar la tecla con la que seducirnos. Y era fácil conseguirlo con temas como la radiante ‘Great Things’, ‘King Of The Kerb’ (más oscura, con la prostitución y la mendicidad de telón de fondo), ‘Go Away’, ‘Nobody Like You’, ‘Four Letter Word’ o las infalibles baladas marca de la casa (‘Natural Animal’, ‘Something Hot In A Cold Country’, o las estremecedoras ‘Dark Therapy’ y ‘Worms And Angels’).

26 de septiembre: SONIC YOUTH ‘Washing Machine’

Y llegamos al disco que nos reventó la cabeza a muchos. Publicaciones como Rockdelux o Mondo Sonoro no paraban de hablar de ellos o de ponerlos en portada; eran amigos venerados por Nirvana; y muchos les citaban como una banda que había que escuchar sí o sí. Así que decidí hacerlo a ciegas, comprando el último disco que tuvieran sin haberlos escuchados previamente… y, claro, mi cabeza y mis oídos estallaron. ¿Qué cojones era esto? Vi claro el por qué de la etiqueta ‘noise’, porque eso era lo que percibías en las primeras (muchas) escuchas: puro ruido. Pero en la vida hay que ser perseverante, y a base de intentarlo, de esa madeja sónica experimental y abstracta empezó a surgir una luz realmente placentera que te llevaba a estados mentales y anímicos completamente desconocidos hasta el momento. Una manera de canalizar estados internos complejos, traducida sonoramente en maravillas de la talla de ‘Becuz’, ‘Saucer-Like’, ‘Washing Machine’, la ultramagnética ‘No Queen Blues’ o auténticos paraísos sónicos como ‘Unwind’ o los casi 20 minutos de ‘The Diamond Sea’. En ‘Little Trouble Girl’ cantaba también Kim Deal de los Pixies y Breeders, que salía también en el videoclip. La emblemática portada es una foto que hizo Kim Gordon en un concierto de ese año a dos fans, cuyas camisetas están firmadas por Thalia Zedek y Chris Brokaw de sus teloneros en esa gira, Come. Una obra maestra, se escuche como se escuche.

2 de octubre: OASIS ‘What’s The Story, Morning Glory?’

El año anterior habían sacado su exitoso e impactante disco de debut, y había muchísima expectación por ver qué serían capaces de hacer los hermanos Gallagher en su continuación. La prensa británica continuaba alimentando la guerra Blur-Oasis, y tras la publicación de ‘The Great Escape’, había una especie de competición por ver si el segundo disco de la banda de Manchester estaría por encima o por debajo de sus rivales londinenses. Y aunque todo es siempre relativo y subjetivo, siendo más fan entonces de Blur que de Oasis, personalmente mi veredicto era claro: ‘What’s The Story, Morning Glory?’ también estaba por debajo de su predecesor ‘Definitely Maybe’, pero era un disco más completo que el nuevo de Blur. Y tenía dos de los grandes clasiquísimos de Oasis, machacados luego hasta la saciedad y el hastío. Pero dos joyas pop como ‘Wonderwall’ y ‘Don’t Look Back In Anger’ ya valían por todo el álbum y servían para encumbrar a los Gallagher como nuevos iconos de la música popular británica (y, por extensión, mundial). Pero esos dos himnos no podían hacernos obviar otras grandes canciones como ‘Roll With It’, ‘Some Might Say’, ‘She’s Electric’ o ‘Champagne Supernova’. Un disco histórico que convirtió Berwick Street (en el Soho londinense) en sitio de peregrinación para fans de todo el planeta.

24 de octubre: SMASHING PUMPKINS ‘Mellon Collie And The Infinite Sadness’

Con ‘Gish’ y el exitoso ‘Siamese Dream’, los Smashing Pumpkins se habían colado por méritos propios en el olimpo del rock alternativo estadounidense de principios de los 90. Pero para este tercer disco, el endiosado Billy Corgan quería hacer algo todavía más ambicioso. Cambió al productor (y batería de Garbage) Butch Vig por la dupla Flood (productor de PJ Harvey) – Alan Moulder (productor de Jesus And Mary Chain, My Bloody Valentine, NIN, Elastica…) y trabajó desde el principio con la idea de hacer un doble álbum conceptual sobre el ciclo de la vida y la muerte. Abrió un poco su tiranía y dejó que James Iha y D’Arcy Wretzky participaran más activamente de la composición y la grabación. Y el resultado fue un disco de 28 canciones que vendió millones y acabó de encumbrar a la banda más allá de la escena alternativa, con una fórmula multiestilística y de grandes canciones: ‘Bullet With Butterfly Wings’, ‘Tonight, Tonight’, ‘Thirty-Three’ o ‘1979’ fueron los singles populares, pero ahí también estaban ‘Zero’, ‘To Forgive’, ‘Cupid De Locke’, ‘Thru The Eyes Of Ruby’, ‘Stumbleine’, ‘We Only Come Out At Night’, ‘Lily’ (My One And Only)’, ‘By Starlight’…

30 de octubre: PULP ‘Different Class’

Y acabamos este repaso con otra de las obras maestras de 1995. El disco que encumbró a Pulp y Jarvis Cocker al estrellato, tras 20 años de intentos fallidos, reinvenciones y conatos de renuncias. Ya el año anterior se empezaron a ganar el respeto de muchos en las islas británicas con el más que notable ‘His’n’Hers’; en mayo de 1995 llegaron a gritos a reclamar su puesto de privilegio en los altares del pop británico con el single (y posterior himno generacional) ‘Common People’; y tras una (des)afortunada caída en bici de John Squire consiguieron colarse en el escenario principal de Glastonbury en sustitución de los Stone Roses para que todo el mundo se fijara en ellos. Y en este contexto, a finales de octubre salió ‘Different Class’, que acabó convirtiéndose en número 1 y ganador del prestigioso Mercury Prize. Normal, con un arsenal en el que también estaban ‘Mis-Shapes’, ‘Disco 2000’, ‘Something Changed’, ‘Sorted For E’s & Wizz’, ‘F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E.’ o la bellísima ‘Underwear’. Y aunque el CD venía con 6 fotos por las dos caras para que eligieras la que más te gustase (algo que también habían hecho los Sonic Youth en ‘Experimental Jet Set Trash And No Star’), ahora resulta imposible imaginare el disco sin esa foto de una boda real de gente corriente, en agosto de 1995 en St Barnabas Church, East Molesey.

Y además de todos estos discos, también habríamos podido incluir otros como estos: Throwing Muses (‘University’), Free Kitten (‘Nice Ass’), Slowdive (‘Pygmalion’), Belly (‘King’), Moby (‘Everything Is Wrong’), Monster Magnet (‘Dopes To Infinity’), Morphine (‘Yes’), Smog (‘Wild Love’), White Zombie (‘Astro Creep: 2000’), Wilco (‘A.M.’), The Muffs (‘Blonder And Blonder’), Paul Weller (‘Stanley Road’), Björk (‘Post’), Chemical Brothers (‘Exit Planet Dust’), Kyuss (‘…And The Circus Leaves Town’), Ramones (‘¡Adiós Amigos!’), Ani Difranco (‘Not A Pretty Girl’), Elliot Smith (‘Elliot Smith’), That Dog (‘Totally Crushed Out!’), The Presidents Of The United States Of America (‘The Presidents Of The United States Of America’), Ben Harper (‘Fight For Your Mind’), Luna (‘Penthouse’), Sleater-Kinney (‘Sleater-Kinney’), Mercury Rev (‘See You On The Other Side’), Pet Shop Boys (‘Alternative’), Supersuckers (‘The Sacrilicious Sounds of the Supersuckers’), Jawbreaker (‘Dear You’), The Flaming Lips (‘Clouds Taste Metallic’), Superchunk (‘Here’s Where the Strings Come In’), AC/DC (‘Ballbreaker’), Urge Overkill (‘Exit The Dragon’), Green Day (‘Insomniac’), The Rentals (‘Return Of The Rentals’), Marilyn Manson (‘Smells Like Children’), Alice In Chains (‘Alice In Chains’), The Boo Radleys (‘Wake Up!’), El Niño Gusano (‘Circo Luso’), Corn Flakes (‘Double Bed’), Dover (‘Sister’), Los Flechazos (‘Alta Fidelidad’), Manta Ray (‘Manta Ray’),  Sexy Sadie (‘Draining Your Brain’) o The Killer Barbies (‘Dressed To Kiss’).

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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