The Tubs (Upload, 19/11/25)

The Tubs (Foto: Anna Sendra)
The Tubs (Foto: Anna Sendra)
The Tubs (Foto: Anna Sendra)
Lo And Behold (Foto: Anna Sendra)
Lo And Behold (Foto: Anna Sendra)
Lo And Behold (Foto: Anna Sendra)

Por segunda vez en menos de un año, The Tubs recaló en Barcelona para ofrecer un concierto fulgurante no exento de momentos caóticos. El grupo de Cardiff vino a la Sala Upload a compartir toda su energía y entusiasmo gracias a unos temas excelentes de sonido hiperactivo. Y es que Owen Williams (voz y guitarra), George Nicholls (guitarra), Dan Lucas (bajo) y Taylor Stewart (batería) van sobrados de canciones. La capacidad del cuarteto galés para articular melodías memorables es digno de análisis. No inventan nada pero suenan directos, sin titubeos. Entre el punk urgente de The Jam, el pop rápido de The Feelies y el rock frenético de Hüsker Dü –por decir algunas de las muchas influencias que atesoran–, los británicos son capaces de sonar propios con unas guitarras incendiarias y una voz incontestable. En su página web se autodefinen como una banda de jangle-pop / indie rock y cuando citan influencias prefieren mencionar el folk-rock de los Fairport Convention. Más allá de etiquetas y referencias, la evidencia es que “aquí hay canciones por un tubo”.

The Tubs (Foto: Anna Sendra)
The Tubs (Foto: Anna Sendra)

‘Round The Bend’ inició un directo veloz. ‘Dead Meat’ y ‘Two Persons Love’ siguieron la línea anfetamínica. Tres temas de poco más de dos minutos. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Todos ellos pertenecientes a un disco de debut que apareció en muchos listados de lo mejor del año 2023. Indie Lovers no fue la excepción. Presentando ‘Narcissist’, vocalista y baterista discutieron cómicamente demostrando su complicidad. Un ejemplo de jangle-pop que en su parte instrumental sonó tanto a los R.E.M. más eléctricos como a Lloyd Cole and The Commotions. Con ‘Sniveller’ recordaron a los Sugar de Bob Mould. Canciones como ‘Freak Mode’ –¿guiño al ‘Freak Scene’ de Dinosaur Jr.?– e ‘Illusion’ presentaron el su segundo álbum, un ‘Cotton Crown’ que supera, si cabe, el nivel del disco anterior. Entre historias de diatribas identitarias que desdibujan relaciones sentimentales y otras de espejos que reflejan la nada, confundiendo realidad e ilusión, The Tubs se ganaron al público. Una audiencia que supera, de mucho, las edades de los componentes de la banda. Una cuestión que hace reflexionar y preguntarse por qué no convocan a público más joven. Comandados por el carisma de Owen Williams (también en los recomendables Ex-Vöid), alcanzaron el momento más emotivo de la noche con ‘One More Day’. Sección rítmica frenética, guitarras vibrantes, spoken word inicial, aceleración progresiva, pausa necesaria y gritos desesperados finales. Una canción redonda donde las haya. ‘Wretched Lie’ ahondó en trifulcas sentimentales hechas de mentiras y verdades como puños –“You are always on my mind”–.

The Tubs (Foto: Anna Sendra)

Ya en los bises interpretaron ‘Chain Reaction’ y una versión debidamente destartalada del ‘Teenage Kicks’ de The Undertones cantada por el baterista en una línea similar al ‘Two States’ de Pavement. Si siguiera entre nosotros, a lo mejor John Peel escogería alguna de las canciones de The Tubs como su tema preferido de todos los tiempos. Motivos no le faltarían. Durante las pausas transmitieron la amistad que existe entre ellos. Aunque la verborrea de un baterista visiblemente embriagado fue tan divertida como desesperante. A lo mejor esa actitud algo desgarbada sea la causante de que no llenen salas con mayor capacidad –inicialmente el concierto se anunció para la Sala Paral·lel 62–. Anteriormente los teloneros Lo and Behold hicieron su primera actuación. El cuarteto barcelonés dirigido por el cantante Louis Harding (previamente en Belgrado, Fatamorgana y Shakti) empezaron dubitativos. Con unas pocas canciones fortalecieron su sonido. Más adelante convencieron cuando se acercaron a la lírica de Dean Treacy (Television Personalities) y a los ritmos post-punk de Colin Newman y compañía (Wire).

Lo And Behold (Foto: Anna Sendra)

 

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Cinema, música i arts visuals són les tres disciplines que em criden més l'atenció. Quan s'entrecreuen lliurement, em semblen més enigmàtiques i inquietants. D'adolescent vaig ser fan de Pink Floyd, R.E.M. i Sonic Youth. Al meu reproductor sonen molt sovint CAN, Talking Heads, Tom Waits i Stereolab. També el jazz dels '60, el rock alemany dels '70, el pop independent dels '80 i l'electrònica dels '90. He col·laborat en diversos mitjans escrits sobre música i cinema, especialment avantguarda i experimental.

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