Penúltima jornada del Primavera Sound 2024 y punto final al Parc del Fòrum, más allá del Brunch Electronik de este domingo. Y podríamos empezar explicando que The Lemon Twigs habrían merecido un horario mucho más adecuado para su propuesta de exhuberancia pop, que Water From Your Eyes sedujeron a los que aún no les conocían (llevando pañuelos palestinos como el día anterior Ethel Cain; también ayer Lisabö tocaron con una enorme bandera palestina de fondo), que Él Mató A Un Policía Motorizado cautivaron con su electricidad guitarrera, o Depresión Sonora con su oscura angustia o Militarie Gun con su fiereza, versión del ‘Song 2’ de Blur incluida… pero cuando PJ Harvey hace acto de presencia sobre un escenario empequeñece a cualquier otrx artista que tenga la mala suerte de coincidir con ella. Y eso volvió a pasar anoche en el Parc del Fòrum…

Hace unos meses te explicábamos la segunda parada de la nueva gira de PJ Harvey, en la mítica sala Barrowlands de Glasgow. Y la incógnita anoche era si aquella experiencia increíble vivida en primera fila en una sala pequeña podría repetirse en condiciones infinitamente peores como son las de un festival: por el sonido, por el espacio gigantesco, por la insoportable cantidad de gente a prueba de misantropías y, sobretodo, por la pésima educación de mucha de esa gente (la de los postureos vanidosos a los que importa más bien poco la música, o la que se pasa todo el puto concierto grabando con sus teléfonos videos que nunca más volverán a mirar). Evidentemente, no fue lo mismo; pero para la artista británica no existen obstáculos que no pueda superar. Incluido un buen diluvio que empezó con la primera canción del show y acabó en cuanto finalizó el concierto, provocando un sincero y humilde “muchísimas gracias por quedaros aquí bajo la lluvia cuando no teníais por qué hacerlo“. ¿Quizás los dioses de la música estaban poniendo a prueba nuestro amor por Polly Jean, aguantando estoicamente allí, down by the water…?

En su cuarta vez en el Primavera Sound (2004 en Poble Espanyol, y 2011, 2016 y 2024 en el Parc del Fòrum), salió ella con un elegante vestido blanco y negro, otra vez acompañada por el inseparable John Parish, el ex Bad Seeds James Johnston, el también habitual Jean-Marc Butty a la batería, y Giovanni Ferrario. El suyo fue un set parecido al de septiembre, pero en vez de tocar todas las canciones del último disco (‘I Inside The Old Year Dying’), se limitó a empezar con el tridente ‘Prayer At The Gate’ – ‘The Nether-edge’ y la que da nombre al álbum, antes de pasar por el excelente ‘Let England Shake’ con la susodicha canción, ‘The Glorious Land’ y ‘The Words That Maketh Murder’, recupeando el autoharpa que le dio tanta personalidad a aquél trabajo de hace ya 13 años (y parece que fue ayer…). Volvió entonces al último disco con ‘A Child’s Question, August’ y ‘I Inside The Old I Dying’, y a partir de ahí llegó el festival de la nostalgia y la crudeza, a partir de la inmensa ‘Send His Love To Me’. La Reina de los 50 Pies arrolló a un público absorto que casi se olvidó de la que le estaba cayendo encima. Y no sólo hablo de la lluvia…

Quizás el momento de clímax de show fue esa joyita preciosa que es ‘Desperate Kingdom Of Love’, dedicándosela al omnipresente Steve Albini, productor de su celebrado ‘Rid Of Me’. Sola con la guitarra y el susurro de su voz celestial congeló el tiempo (cronológico y climatológico) y logró el milagro de transportar la lluvia a nuestros ojos, en tiempos personales de emociones a flor de piel. El apoteosis final con ‘Man-Size’, ‘Dress’, ‘Down By The Water’ y ‘To Bring You My Love’ lo desbordó todo, y fans acérrimos y unas guiris que la veían por primera vez coincidieron: había sido un enorme concierto. Otro más para su marcador. No hace falta que vuelva a decir lo de la artista más grande de los últimos 30 años, ¿verdad…?

En noche de protagonismos femeninos, la languidez pop de Mitski y la experimentación agreste de Eartheater sirvieron para hacer tiempo para el otro momentazo de la noche: la vuelta de Bikini Kill. Dos años después de su frustrante cancelación en el festival, y uno desde el concierto de Kathleen Hannah con Le Tigre, la banda por excelencia del movimiento riot grrl se plantó en el Primavera Sound en un momento muy distinto al de su fundación pero aún con mucho camino por recorrer para el feminismo. Sí, 30 años atrás hubiera sido impensable tocar en un macrofestival con cartel paritario (de hecho, los macrofestivales 3 décadas atrás todavía eran acontecimientos bastante extraordinarios), pero que esto sea noticia es clara señal de que sigue siendo la excepción que confirma la regla heteropatriarcal en el mundo de la música. Así, referentes como ellas siguen siendo necesarias, aunque es realmente esperanzador poder disfrutar de tantísimas bandas con protagonismo femenino para tomarles el relevo. Y también lo es ver a tantas chicas jóvenes en las primeras filas sin tener que pedirles aquello del “Girls to the front!“, disfrutando, saltando, cantando proclamas y pogueando, alguna incluso sin ropa de cintura para arriba, porque ese es un espacio libre y seguro.

Y, todo hay que decirlo, en su primera vez en Barcelona (y, de hecho, primera vez en todo el Estado, algo que debería hacernos sentir vergüenza), sonaron increíblemente bien: sólidas, robustas, enérgicas y desenfadadas. Con el toque pop colorista de sus vestidos o el logo proyectado en las pantallas, pero con mucha rabia y mensaje en sus canciones, mientras Kathleen o Tobi Vail se iban alternando al micro. También con la épica extra de la maldita lluvia (que sí, que hace falta, pero no en ese preciso momento), fueron un disfrute de principio a fin, ya fuera con ‘Double Dare Ya’, ‘Suck My Left One’ o el despiporre final con ‘Rebel Girl’.

Ya con el reloj marcando las primeras horas del domingo, Romy hizo bailar a la multitud demostrando que hay vida más allá de The XX (hubo guiño, con ‘Angels’); Mandy, Indiana y Model/Actriz volaron cerebelos con sus arriesgadas propuestas de metralla sonora; y una semana después de poner patas arriba la sala Vol, Alcalá Norte volvieron a Barcelona la noche en que el Madrid ganó la final de Champions (y ya sabemos lo merengón que es Rivas, cantante de la banda madrileña) y le dedicaron ‘La Vida Cañón’ a Rosalía. Una manera como tantas otras de cerrar los conciertos del Primavera 2024 en el Parc del Fòrum, a la espera de la jornada final del Primavera A La Ciutat de este domingo.
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