Durante los meses de mayo y junio, King Gizzard & The Lizard Wizard ha estado dejando una huella indeleble por Europa con una gira tan ambiciosa como insólita: en ciudades como Barcelona, Lisboa, Atenas, Vilnius (Lituania) o Plovdiv (Bulgaria) se establecieron como banda residente durante tres noches consecutivas, sin repetir ni una sola canción de las que conformaban unos setlist -tal y como nos tienen acostumbrados- eclécticos y sorpresivos que son un fiel reflejo de lo que es la esencia de una banda que confirma con todos y cada uno de sus pasos su indiscutible estatus de banda de culto.

Formados en Melbourne en 2010, King Gizzard & The Lizard Wizard es mucho más que una banda: es un universo musical en expansión. El sexteto australiano —Stu Mackenzie (voz y guitarra), Joey Walker (guitarra y voz), Ambrose Kenny-Smith (teclado, armónica y voz), Michael Cavanagh (batería), Cook Craig (bajo y guitarra) y Lucas Skinner (bajo) — ha publicado ya 27 álbumes, cruzando géneros con una libertad creativa absoluta: del garage al jazz, del thrash al boogie sureño, del folk microtonal a la electrónica ambiental. Lo suyo trasciende al mero eclecticismo: es transformación constante.

El fenómeno que arrastran los australianos va más allá de lo estrictamente musical. Sus fans forman una comunidad transnacional -tal como hacían los Deadheads con Grateful Dead o los Phishheads con la banda de Trey Anastasio- que viaja ciudad a ciudad para predicar la palabra y la música del Gizzaverso. Tuvimos la ocasión de asistir a la tercera y última de las sesiones de la residencia que hizo la banda en Barcelona y realmente se respiraba un ambiente único y muy particular. Se podían ver camisetas de giras pasadas, vinilos de ediciones extrañas traídos desde puntos remotos del planeta y una expectación casi reverencial. Para muchos, esta parada en el Poble Espanyol no era solo un concierto, sino un ritual compartido repleto de excentricidades teñido de un profundo sentimiento de hermandad. Gente a los que les brotaba un pequeño tallo del pelo, la gorra o la chaqueta, lagartos hinchables surfeando la masa de freaks, gafas mágicas que te transportaban a otra dimensión sin necesidad de recurrir a sustancias químicas, chicas lagarto que se te escurrían entre las piernas… ¡Todo es posible cuando el Rey Molleja y el Lagarto Mago llegan a la ciudad!

La banda abrió con “O.N.E.”, composición aroma microtonal y sonidos arabescos que empezó a calentar al personal. Le siguió la distopía funky de “Doom City” y la intensidad de “Supreme Ascendancy”. La parte central del setlist, sin pausas ni concesiones, fue un descenso al corazón del Gizzverse: “The Reticent Raconteur”, “The Lord of Lightning” y “The Balrog” formaron un tríptico psicodélico épico, con referencias cruzadas a temas anteriores y guiños a Tool, ZZ Top o incluso Beastie Boys.

Como es habitual la mezcla de estilos e instrumentos dotan a la ceremonia de un aire de autenticidad. No hay dos conciertos de King Gizzard iguales, todos son únicos e irrepetibles: hubo blues (“Cut Throat Boogie”), metal stoner (“Superbug”), boogie psicodélico (“Daily Blues”) y groove infeccioso (“Magenta Mountain”, “The Grim Reaper”), todo salpicado de una energía frenética y pasajes jam que hicieron del directo una experiencia irrepetible. Mención especial para Joey Walker, que se atrevió con un duelo de guitarra/armónica con Ambrose al más puro estilo Southern rock, y para su ya clásica reivindicación política: un “Free Free Palestine” coreado por muchos asistentes.

A medio concierto un fan venido desde Boston me chilla a la oreja que esta banda nunca toca sin sorprender y tiene razón: improvisan, juegan, y reinventan su propio repertorio. “The Garden Goblin” sonó como un cuento lisérgico, mientras que “Converge” llegó precedida de una parodia de Limp Bizkit en la voz de Joey, desatando carcajadas y locura a partes iguales. Este tipo de gestos son los que hacen de cada show una creación única.

“Flamethrower” cerró la noche con un muro sonoro abrasador. Para entonces, el Poble Espanyol era un hervidero de cuerpos danzando entre luces rojas y riffs letales. Fue la culminación de un viaje sonoro que transcendió a estilos, dimensiones e incluso estados de conciencia. ¡Con esta banda nos iríamos al Gizzaverso y más allá!

Setlist:
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O.N.E.
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Doom City
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Supreme Ascendancy
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Antarctica
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The Reticent Raconteur
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The Lord of Lightning
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The Balrog
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You Can Be Your Silhouette
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Cut Throat Boogie
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Daily Blues
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Le Risque
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The Garden Goblin
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Magenta Mountain
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The Grim Reaper
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Converge
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Superbug
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Flamethrower