Maria Iskariot sale al escenario de la sala Upload sin telonero, como si no hiciera falta anunciar nada. La batería de Sybe Versluys aparece primero: golpes secos, breves silencios, un arranque que funciona como preludio. Poco después entran a la vez Helena Cazaerck, Loeke Vanhoutteghem y Amanda Barbosa, y la música llena el espacio.

El setlist arranca con “Waaromdaarom”, que abre también su álbum debut Wereldwaan. La banda establece así un pulso constante que envuelve a la sala. Sigue “Vele Mussen”, un tema que destila un espíritu punk-grunge que recuerda al rock alternativo de los noventa, pero con identidad propia y una marcada impronta lingüística, ya que la peculiaridad de Maria Iskariot son sus letras en neerlandés flamenco.


El concierto se construye un poco como una reproducción en directo de Wereldwaan. La banda interpreta la mayor parte del disco y respeta en gran medida su secuencia. Al frente, Helena sostiene el peso emocional del directo: su forma de cantar y moverse transmite convicción y control. A su lado, Loeke se dirige al público en castellano, rompiendo la cuarta pared y construyendo complicidad. Explica el significado del título del disco, Wereldwaan, que podría traducirse como “la histeria del mundo”, y comenta lo contentos que están de estar en Barcelona. Bromea con que todavía no habla catalán, aunque quizá en el futuro aprenderá. Sus palabras reflejan también su faceta de spoken word artist y hacen que el público se sienta parte de la actuación.

El tercer momento clave llega con “Dat Vind Ik Lekker”, presentada por Helena como una canción sobre “las cosas que hacen ilusión y dan energía para seguir adelante”. En directo, el tema se transforma en un pequeño ritual colectivo: la banda invita al público a cantar el estribillo aun sin dominar la pronunciación.

La relación con la audiencia es constante. Maria Iskariot anima a participar y cantar, generando un ambiente coral en el que no hay barrera entre escenario y sala. Helena incluso se lanza al público en un breve stage diving. La complicidad entre las integrantes se percibe en miradas y sonrisas, transmitiendo cariño y conexión.

En medio del set aparece una sorpresa: una versión de “Tame” de Pixies, extraída del mítico Doolittle. Un claro homenaje, pero la banda la hace suya, más cruda y abrasiva, encajando con su imaginario grunge-punk. Hay margen de crecimiento técnico, pero esa aspereza todavía no pulida forma parte del encanto y la honestidad del grupo.

Hacia el final, llega la canción homónima del disco, “Wereldwaan”, para terminar con “Suikker”. La banda pide silencio: unos acordes contenidos de guitarra tensan el ambiente hasta que la canción explota y levanta a toda la sala. El público responde con entrega. Sigue un abrazo grupal en el escenario, un pequeño gesto cargado de significado que confirma la cercanía entre los integrantes del grupo.

El concierto parece terminar, pero Maria Iskariot vuelve para un breve encore, en palabras de Helena, “vuestra última ocasión para bailar”, cerrando la noche con otra descarga de energía. Concierto corto, pero concentrado, sin rellenos ni dispersión.


Maria Iskariot es una banda originaria de Gante, Bélgica, formada en 2022 por Helena Cazaerck (guitarra y voz), Sybe Versluys (batería), Loeke Vanhoutteghem (guitarra y coros) y Amanda Barbosa (bajo y coros). Su nombre, que une “Maria” con “Iskariot”, refleja su atracción por la contradicción, la culpa y el colapso moral, temas que atraviesan sus letras y su actitud artística. Su debut Wereldwaan, publicado en octubre de 2025, habla de crecer, de perderse, de la frustración cotidiana y de pequeñas chispas de energía en medio del desorden. Todo esto en neerlandés flamenco, la variante que se habla en Flandes, Bélgica, lo que refuerza su identidad y el coraje de expresarse en su propia lengua en un panorama musical dominado por el inglés.
La portada del disco y de los singles, diseñada por el artista belga Yves Decamps, presenta una estética cruda, directa y con composiciones que transmiten tensión, contradicción y fuerza, en perfecta sintonía con la música y la actitud de la banda.

Poco antes de llegar a Barcelona, Maria Iskariot ha despertado gran expectación en Groningen, donde actuó en Eurosonic Noorderslag (ESNS), uno de los mayores festivales europeos de talento emergente. Su concierto allí fue muy esperado, con largas colas y una respuesta entusiasta, confirmando que el proyecto ya no es una promesa, sino una realidad en plena expansión.
Maria Iskariot publica su música a través del sello independiente Burning Fik, mientras que en España se distribuye por Montgrí, reforzando su vínculo con el circuito alternativo peninsular.

Con más de 180 conciertos en Europa desde 2024, la banda ha girado sin descanso, funcionando especialmente bien en Alemania y España, donde su punk en neerlandés conecta por pura energía. No deja de ser significativo que esta gira europea no pase por Reino Unido: el coraje de cantar en su lengua materna es un gesto de honestidad más que de resistencia. Su música busca generar conexión más visceral que comprensión literal.

Una formación joven, todavía en construcción, que transmite pasión, arrojo y sintonía. Una banda de la que, sin duda, seguiremos oyendo hablar.

Setlist:
- Waaromdaarom
- Vele Mussen
- Dat Vind Ik Lekker (cover de Gorki)
- Leugenaar
- Rozemarjn
- Tijm (cover de Pixies)
- Toch Uitverkoren
- Zes Bekers
- Witte Rook
- Wereldwaan
- Suiker