Bodega (Upload, 08/10/24)

Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Bodega (Foto: Meritxell Rosell)
Angeladorrrm (Foto: Meritxell Rosell)
Angeladorrrm (Foto: Meritxell Rosell)
Angeladorrrm (Foto: Meritxell Rosell)

Hace unos meses, un colega que conoce mis gustos musicales con bastante precisión se preguntaba cómo no conocía una de las bandas más excitantes que existe hoy en día en la escena neoyorkina de música independiente. Bodega combinan a la perfección diversas de las filias que han guiado mis pasos en las últimas décadas.

Bodega (Foto: Meritxell Rosell)

Himnos indie/postpunk aderezados con purpurina artie, debates intelectuales sobre el fondo y la forma de lo que son y lo que debe llegar a ser el arte, literatura, inconformismo, evolución, kilogramos de actitud y aroma a New York por los cuatro costados. ¿Quién puede llegar a resistirse ante tal colección de referentes?

Angeladorrrm (Foto: Meritxell Rosell)

Abrían la sesión los catalanes Angeladorrrm, que nos sorpendían con un atractivo repertorio de composiciones que alternaban, valga la redundancia, las ensoñaciones y atmósferas oníricas con trallazos energéticos perfectamente combinados y modulados por una Àngela Balcells que nos demuestra con orgullo que cantar en tu lengua materna debería ser siempre una primera elección.

Bodega (Foto: Meritxell Rosell)

Posteriormente, sale a escena los protagonistas de la noche y destacan el gorro moscovita del guitarrista, cantante y cerebro de la banda Ben Hozie y la camiseta retro-culé del también guitarra Dan Ryan que despiertan los recuerdos de parte de la audiencia que le encuentra un parecido razonable con la estrella balompédica fallida de los 90’s Richard Witschge. Los dos Adam (See al bajo y Shumski a la batería) se encargan solventemente de la sección rítmica junto a la cantante y percusionista Nikki Belfiglio, que merece mención aparte. No es una persona que llame demasiado la atención de primeras, pero a medida que avanza la noche nos va ganando con su carisma, personalidad y sensualidad inteligente. Es de esas personas que, pese a no ser abiertamente expansiva, posee un mundo interior complejo y atractivo y a medida que avanza la velada vamos entrando en él hasta rendirnos literalmente a sus pies.

Bodega (Foto: Meritxell Rosell)

En una primera fase del concierto vamos repasando varias de las canciones de su último disco, Our Brand Could Be Your Life (2024, Chrysalis Records), que retoma el material del proyecto de 2015 Bodega Bay, con el que publicaron dos plásticos y que luego fue reformulado para fundar los cimientos de lo que son hoy en día Bodega. Sin abandonar del todo la propuesta postpunk de sus dos primeras obras, los temas son ahora más melódicos y tienen un sonido indie que transporta a su ciudad de origen, siempre presente en sus letras. Ecos de Pavement, R.E.M. y las distintas etapas de sus colegas Parquet Courts nos vienen a la mente al escuchar cortes como “Dedicated to the Dedicated”, “GND Deity”, “Major Amberson” o “Set the Controls for the Heart of the Drum”.

Bodega (Foto: Meritxell Rosell)

La noche se calienta con “Tarkovsy” y empiezan los primeros pogos. No son pogos salvajes e incómodos. Son pogos inteligentes, llenos de energia positiva y felicidad, repletos de esa gente que vale la pena y con la que da un enorme placer compartir experiencias musicales e inacabables conversaciones. Esta canción, precisamente, nos recuerda que algunos de los integrantes de la banda se conocieron en un club de lectura en la que daban rienda suelta a sus inquietudes intelectuales.

Bodega & Chandra (Foto: Meritxell Rosell)

Uno de sus himnos definitivos, “Statuettes in The Console” echa más leña al fuego y sube de intensidad una de esas veladas que recordaremos con el tiempo. Chandra, artista amiga de la banda sube a escena para interpretar “Kate”, un tema que dice haber compuesto con 15 años y eso supone un balón de oxígeno para los asistentes, que vuelven a dejarse llevar por el jolgorio en un rush final en el que nuestras fieras escénicas favoritas admitían peticiones de la audiencia como “Jack in Titanic”, “All Past Lovers” o “Doers”.

Bodega (Foto: Meritxell Rosell)

Tras casi dos horas de emociones y dando el concierto por acabado, la banda vuelve a sorprendernos con otros tres auténticos regalos, las espídicas “Territorial Call of the Female” y “N.A.S.S.” que combinadas con la tierna y melancólica “Charlie” ponen punto y final a una noche perfecta perpetrada por una de las bandas más excitantes que existe hoy en día, ya no solo en New York, sino en el mundo entero.

Bodega (Foto: Meritxell Rosell)

Setlist:

  • Network
  • Warhol
  • Gyrate
  • How Did This Happen?!
  • Everybody’s Sad
  • Pillar on the Bridge of You
  • No Blade of Grass
  • Set the Controls for the Heart of the Drum
  • Myrtle Parade
  • Dedicated to the Dedicated
  • GND Deity
  • Bodega Bait
  • ATM
  • Tarkovski
  • Major Amberson
  • City is Taken
  • Statuette on the Console
  • Monthly Follower
  • Show the Scaffolding
  • Guess What
  • Kate (cover de Chandra)
  • Jack in Titanic
  • All Past Lovers
  • Doers

Bises:

  • Territorial Call of the Female
  • N.A.S.S.
  • Charlie

 

Escrito por

La vida és constant evolució. De rocker irreductible a melòman eclèctic, aquest portador dels riffs pesants amb els anys ha mutat a amant de les veus femenines i els ritmes vells, sempre professant simpatia i admiració per freaks i outsiders. Nirvana, Iggy and The Stooges i Pixies segueixen ressonant al meu cervell a la vegada que My Morning Jacket, Band Of Horses, Nick Waterhouse o Laura Marling, sense oblidar-nos dels Cramps, Daniel Johnston, Tiny Tim o Thor. Des del 2001 he col·laborat en diversos mitjans de premsa musical.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *