Étienne Bernard Marie de Crécy ya pasa las tres décadas de carrera, periplo que para muchos (incluido el abajo firmante) se inició en la sencillez cromática de “Super Discount” (1996), su primer disco/recopilatorio que se convertiría en complemento nocturno ideal para quienes priorizábamos las guitarras. Su carrera transcurrió en paralelo a la de sus amigos Air y la de elefantes de la electrónica popular francesa como Daft Punk y Justice, pero su baile no era transcendente ni teatral, sino directo y sincero. Décadas más tarde, no ha cambiado.

Tras varios pases por festivales y noches de club, reunió a un público sorprendentemente intergeneracional y ciertamente afrancesado en la 2 de Apolo. Lo hizo con sonrisa de oreja a oreja y dejando a los descarriados que hacemos fotos ejercer como tales durante todo el concierto, un detalle gentil y poco extendido en estas épocas, especialmente agradecido para el vistoso juego de luces de colores del escenario. El repertorio tuvo las visitas de rigor a ”Warm Up”, su último disco, caso de la directa ‘Brass Band’, o recuperó himnos como ’You’ o una tangencial pero celebrada mención final a ‘Prix Choc’. Acabó saludando personalmente al público: no necesita cascos ni cruces, lo suyo es bendición suficiente.
