Escape-ism (Upload, 18/05/25)

Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)

Ian Svenonius es un show en sí mismo. Su magnetismo, capacidad comunicativa y sentido del humor son algunas de las claves de unos directos donde la sencillez musical no evita el baile moderado, los coros unánimes y las sonrisas continuas del público asistente. En la Sala Upload de Barcelona, el de Washington D. C. subió al escenario junto a su compañera Sandi Denton para presentar el nuevo proyecto Escape-ism. Después de The Make-Up, Chain and the Gang, Weird War y Nation of Ulysses, Svenonius opta por dejar de lado la formación clásica de guitarra, bajo y batería para concentrarse en unas bases electrónicas combinadas con la esencia del rock clásico. Los teclados, el bajo eléctrico y las voces de Denton aderezan una base sonora donde las baterías programadas marcan el ritmo. Este andamiaje sonoro es el vehículo para un predicador, una estrella del rock –según él, del protest folk– que festeja su existencia implicando a la audiencia. Y es que las enseñanzas situacionistas también forman parte de su espectáculo, valga la paradoja.

Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)

El miércoles 18 de junio Escape-ism ofrecieron un concierto entrañable de poco más de una hora donde sonó prácticamente la totalidad del nuevo disco Charge of the Love Brigade, publicado el pasado 7 de marzo de 2025. Haciendo chistes sobre los algoritmos, divagando sobre la arquitectura y la pintura (!?) de Gaudí y poniendo en duda los coches eléctricos para polemizar con los oyentes, Svenonius presentó todas sus canciones haciendo gala de un humor sutil. La versatilidad de sus muecas y la intriga que generan sus miradas fijas también hicieron acto de presencia. Y es que Svenonius juega a parecer el villano de una película de terror clásico, situándose entre Béla Lugosi y Boris Karloff. Tocando la guitarra eléctrica casi sin quererlo, acariciándola para extraer unas pocas notas punteadas o un sonido ruidoso particular, Svenonius interpretó sus temas riéndose de los peces de colores.

Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)
Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)

La tercera grabación de Escape-ism, A Protest Against Sound, no contempla sonido alguno. Es un disco silente que reivindica la ausencia de sonido en el contexto musical. Ni suena ni está hecho para que lo haga. En el concierto sí que sonaron casi todas las canciones del quinto disco, destacando The Rebel Outlaw, Black Gold y Rock ’N’ Roll Man. La cadencia minimalista de buena parte de ellas retoma las formas de los Suicide y de Beat Happening –no por casualidad los discos “Sound Verite” y “Save Yourself” de The Make-Up se publicaron en K Records, la discográfica de Calvin Johnson–. Con la canción “I Ain’t Got No Hammer” –algo así como una versión de “Si yo tuviera una escoba” con un martillo como protagonista– se decantaron por una voz cavernosa y unas bases subterráneas que visitaron el disco anterior titulado Rated Z (2001). Su canción homónima, dedicada a las películas de menor calidad posible, también sonó y lo hizo a las mil maravillas. “(I Was Born With A) Woman’s Intuition”, con su estrofa siguiente “I’m just a man”, fue otro de los temas más celebrados.

Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)

Al finalizar el concierto traté de recordar cómo había sido aquél otro que vi de Chain and the Gang en 2011 en la Sala Sidecar. Pero no había manera; la memoria es muy difusa. También remite a lo borroso el término que identificaba el programa televisivo –Soft Focus (2007-2010)– en el que Svenonius entrevistó a la plana mayor del indie estadounidense: Ian MacKaye, Cat Power, Kim Gordon, Thurston Moore y Stephen Malkmus, esta última delirante. Otra de las recomendaciones protagonizadas por Svenonius es la serie de consejos expuestos en su libro Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock (Blackie Books, 2014). Con Escape-ism, este activista de la escena independiente prosigue su labor musical con alegría y energía, parámetros que en la Sala Upload se manifestaron en toda su plenitud.

Escape-ism (Foto: Meritxell Rosell)

Minutos antes los Khana Bierbood, un sexteto tailandés de pop psicodélico, ofrecieron un concierto vistoso que combinó espirales de electricidad surf-rock, pasajes lisérgicos herederos de las compilaciones Nuggets y ritmos hedonistas con toques orientales. Cantando en tailandés y decantándose por cadencias hipnóticas, los seis músicos demostraron la consistencia de una propuesta veraniega que sirvió para entrar en calor. Cuando el cantante recitaba las letras como un mantra repetitivo y los demás le seguían frenéticamente, la intensidad del directo subía de nivel y se transmitía por toda la sala. Una muy buena apuesta, la de unos teloneros que tocaron casi a lo largo de una hora, convirtiendo la velada en un doble concierto del todo gratificante.

Khana Bierbood (Foto: Meritxell Rosell)
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Cinema, música i arts visuals són les tres disciplines que em criden més l'atenció. Quan s'entrecreuen lliurement, em semblen més enigmàtiques i inquietants. D'adolescent vaig ser fan de Pink Floyd, R.E.M. i Sonic Youth. Al meu reproductor sonen molt sovint CAN, Talking Heads, Tom Waits i Stereolab. També el jazz dels '60, el rock alemany dels '70, el pop independent dels '80 i l'electrònica dels '90. He col·laborat en diversos mitjans escrits sobre música i cinema, especialment avantguarda i experimental.