Wilco (Poble Espanyol, 26/05/25)

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)
Wilco (Foto: Meritxell Rosell)
Wilco (Foto: Meritxell Rosell)
Wilco (Foto: Meritxell Rosell)
Wilco (Foto: Meritxell Rosell)
Gold Lake (Foto: Meritxell Rosell)
Gold Lake (Foto: Meritxell Rosell)

La mañana del jueves discutíamos con la familia Indie Lovers qué artistas y bandas clásicas no han caído aún en la irrelevancia de la nostalgia (cuando no en la autoparodia) y demuestran que aún tienen cosas nuevas que decir. Si hubo una banda de consenso en la conversación, esa fue Wilco, y lo fue tanto para Rubén, que los sigue desde sus inicios a mediados de los noventas y que los ha visto en directo siete veces (si no estoy equivocado), hasta Montse, que acabó encandilada esa noche en su primera experiencia en vivo con los de Tweedy and Co.

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

Y me parece que no hay mejor manera de iniciar un artículo uno de los mejores elogios que una banda se pueda ganar a lo largo de su carrera: consenso. Y no tan solo en la esfera intelectual: en la pista, ese consenso se dibujaba en la sonrisa del público, todo todito él sin excepción, desde los indies talluditos hasta los amantes de la americana, fans de largo recorrido y aficionados que los veían por primera vez animados por los primeros, e incluso de niñas y niños a hombros o de las manos de algunos de los grupos anteriores, y que seguro se llevaron un gran recuerdo para recordar en familia. Y si a Meritxell le hubiesen dejado fotografiar al público al final del concierto, aquí tendríais testimonio gráfico (más vale una imagen que todo lo que os pueda contar) de ese barómetro de felicidad y calidad que fue esa multitud de sonrisas, esa energía de felicidad sublimada en la pista del Poble Espanyol en la jornada inaugural del Alma 2025.

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

Personalmente me asombra cómo las composiciones de Jeff Tweedy son capaces de captar y mantener mi atención aun a pesar de que la americana no es un estilo que me apasione; las sorprendentes progresiones armónicas, que deconstruyen y reconstruyen, bajo un prisma curiosamente pasional, la estructura de las canciones, junto a una poética cruda y emocional, me atrapan cual conejo en mitad de la calzada ante las luces del tráiler de diez toneladas que se le abalanza a toda pastilla. Y todo esto Wilco lo consigue prescindiendo de coreografía, de discursos, de juegos de luces, de alharacas: pura y simple música. Trabajo. Tesón. Talento. Todo eso que, en el fondo, alberga esa cosa tan esquiva y tan sentida como es la sinceridad en la comunicación artística. Ante eso, reconozco que me rindo y me dejo llevar. Otra sonrisa más en medio de la comunión.

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

La banda homenajeó esa noche dos puntales de su vasto legado: los veinte años (vale, veintiuno) de la publicación de ‘A Ghost is Born’, y quince de ‘Sky Blue Sky’, con la inclusión de cuatro cortes de cada álbum en un repertorio que, aunque generoso, no pudo más que incluir dos cortes del más reciente ‘Cousin’ (dBpm, 2023): la tierna, agridulce y beatlesiana ‘Evicted’ —intercalada al principio del concierto entre ‘Company in My Back’ y la voluptuosa ‘Handshake Drugs’ con esa magistral línea de bajo de John Stirratt—, una balada para gozar de la coherencia cromática de la banda, y ‘Meant to Be’ ya en el ecuador de las casi dos horas de concierto.

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

No quisiera sonar pesado, pero ya que en ‘Un mundo en cada canción’ (Contra, 2023), Tweedy, incapaz de escoger una única canción, declara su amor incondicional por los Beatles y la influencia que estos ejercieron en su composición, no seré yo quién le lleve la contraria: en las breves notas que tomé durante concierto, los menciono como (dejadme contar…) cinco veces, más un par de referencias a Paul McCartney (cosas de bajistas); y tampoco voy a dejar de citarlos como argamasa (al fin y al cabo, como bien dice en el libro, los músicos juegan con la arena del mismo arenero, y eso les permite confiar en su propia originalidad) de una canción con tantos registros —tal como si Tweedy hubiese querido comprimir la cara B del ‘Abbey Road’ en una sola composición— como ‘Side with the Seeds’; barroca sin barroquismo, esta fue la primera incursión en ‘Sky Blue Sky’ de la noche, a la que siguieron las campanillas disonantes del primer temazo (que cayó pronto, como el Gordo de Navidad) de la noche: ‘I Am Trying to Break My Heart’. Podría hablar largo y tendido sobre la fragilidad de la narrativa, de la larga intro, de la subversión de la forma, de la brillante redención en directo (sin una nota fuera de lugar) de una obra tan compleja, del brutal solo de Nels Cline, pero creo que el mejor resumen del momento: WOW.

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

Ese momento también acabó en las notas con un recordatorio de por qué hay que ir a ver a Wilco cada vez que pasen por nuestras ciudades: el gozo de poder paladear los detalles que una banda tan cohesionada despliega en todo momento. No hay nota fuera de lugar ni sutileza ahogada por el ruido; toda nota, todo solo, el orden determinado de cada canción en el setlist (que bien podría haber sido otro y seguro que lo habrían engranado igual de bien) es preciso, tiene sentido, contenido y lugar en un discurso global, en una narración que captura la atención a la vez que evita tanto la complacencia como el exhibicionismo y la frialdad de la mera cobertura del expediente. No, aquí hay intención y sentido, un trabajo diario y honesto, unos proletarios del alt folk con un objetivo claro, que vierte su savoir faire al servicio de la música en sí y de un público al que se le debe, y se le ofrece, poco menos que la excelencia. Ejemplos de esta generosidad hubo muchos, del que quizá resalta la precisa brutalidad de Glenn Kotche a los parches en ‘Via Chicago’ mientras la banda seguía con la melodía. Pero antes también lo pudimos disfrutar en el diálogo entre las guitarras de Cline y Pat Sansone en la delicada y hermética ‘Bird Without a Tail / Base of My Skull’; en los momentos armoniosos que parecían inspirados por The Divine Comedy de ‘Hummingbird’, y en el pop grandilocuente à la Arcade Fire en la antes mencionada ‘Meant to Be’.

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

Entre el continuo trasiego de guitarras y bajos (aquí no puedo ocultar cierta envidia por el backline de la banda) y los momentos tiernos de Jeff Tweedy abriendo los brazos para conectar con el público, fueron desgranando temas como quien cuenta una historia junto a la fogata, algunos tan importantes, tal como reconoció el cantante, para la banda como la fundacional ‘Box Full of Letters’, como esas gemas de ingeniería musical, tan anheladas en la noche barcelonesa, como ‘Jesus, Etc.’, de raíces soul, e ‘Impossible Germany’, gozosa en su experimentalidad indie, para acabar abordando el final del concierto con el motorik folkie de ‘Spiders (Kidsmoke)’.

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

Después llegó uno de los momentos más tiernos de la noche llegó con el primer bis, ‘California Stars’, una de las letras de Woody Guthrie (hoy más presente que nunca) a las que Wilco y Billy Bragg pusieron música en 1999, y que Tweedy animó al público a cantar con ellos. ‘Walken’ volvió a recordar a esos Beatles juguetones de la última etapa, y acabamos bailando con otra de esas canciones fundacionales, ‘I Got You (at the End of the Century)’, recuperando una juventud que, hey, aún no hemos perdido.

Un caramelo para melómanos y bálsamo para los dolores del corazón: Wilco no necesita más receta que una amistad con gusto y bien informada (como, por ejemplo, esta página 😉 ).

Wilco (Foto: Meritxell Rosell)

Setlist:

  • Company in My Back
  • Evicted
  • Handshake Drugs
  • Side With the Seeds
  • I Am Trying to Break Your Heart
  • If I Ever Was a Child
  • Bird Without a Tail / Base of My Skull
  • Via Chicago
  • One Wing
  • Hummingbird
  • Quiet Amplifier
  • Either Way
  • Meant to Be
  • Box Full of Letters
  • Annihilation
  • Jesus, Etc.
  • Impossible Germany
  • Heavy Metal Drummer
  • Spiders (Kidsmoke)

Bises:

  • California Stars
  • Walken
  • I Got You (At the End of the Century)
Escrito por

Lletraferit i ajuntalletres. Físic de titulació que exerceix (poc) en una editorial de gènere fantàstic. Vaig caure en un calder de britpop ja de grandet i des d'aleshores li dono a tots els pals de l'indie i més enllà. Flamenquet lover. Sé ballar sevillanes. Al meu epitafi posarà “Aquesta nit no anava a sortir”. Common people like you.