Rata Negra (Sala Vol, 19/12/25)

Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)

La sala ya está llena mucho antes de que empiece el concierto. El cartel de sold out no sorprende: Rata Negra no visita Barcelona con frecuencia, y cuando lo hace, se nota que hay ganas acumuladas.

Las Lolas (Foto: Meritxell Rosell)

Abren la noche Las Lolas. Con una propuesta directa, irónica y llena de energía, y con un aire teatral que atrapa desde el primer instante, Las Lolas tocan rápido, sin concesiones, y su propuesta se va construyendo en directo, en diálogo constante con el público. Entre humor, color y teatralidad, la estética del grupo conecta con la Movida, con Divine y con el estilo camp ochentero del cine de John Waters, mientras que su música dialoga con el punk juguetón y enérgico de Itchy and the Nits, el ritmo garajero de The Cramps, así como Honey Bane, Finale, X-Ray Spex y Devo.

Las Lolas (Foto: Meritxell Rosell)

El set es breve pero intenso: canciones rápidas, riffs afilados y actitud punk que calienta a la audiencia. Temas como “Deskiciada” y “Enantyum” mezclan lo cotidiano con lo grotesco; “Basura” y “Adulterio” mantienen el mismo tono; “Nazi” recita con ironía obsesiva “mi madre es una neonazi”. En otra canción invitan a un amigo del público a hacer un hardcore growl improvisado. Entre los títulos aparece “URSS”, guiño a “¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?” de Polanski y El Ardor. Toda la actuación funciona como un espacio híbrido, donde se mezclan música, humor y teatro reparando al público para lanzarse después al caos energético de Rata Negra.

Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)

Cuando Rata Negra (“o Fosca”, como bromea Violeta) sube al escenario, no hay introducciones ni discursos: Violeta Terroba, Fadrique “Fa” González y Pablo Silva arrancan como si ya llevaran minutos tocando. Desde el primer tema, “Cuando Me Muera”, se percibe que el concierto está planteado como un bloque continuo, una sucesión de canciones que se encadenan sin apenas respiro. La batería de Pablo no se detiene nunca, sosteniendo un pulso constante que convierte el concierto en una carrera larga y exigente tanto para la banda como para el público.

Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)
Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)

El repertorio funciona como un recorrido por toda su discografía. Aparecen canciones de ‘Corasones’, con ese punk primario y visceral de sus primeros pasos; temas de ‘Una Vida Vulgar’, donde las letras se vuelven más narrativas y conscientes; y cortes de ‘Bien Triste’, que profundizan en personajes, relaciones rotas y una tristeza cotidiana sin dramatismos. Todo ese pasado se entrelaza con ‘Hawai’, el nuevo disco que vienen a presentar y que atraviesa el concierto como una idea central: la evasión, el deseo de huir, la ansiedad constante y la sensación de estar siempre un poco fuera de lugar.

Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)

Dentro de ese flujo, Violeta, al bajo, transmite una aparente simplicidad que oculta precisión y control: cada línea impulsa la energía de la banda y marca el ritmo con contundencia. Su voz, aguda, gritona y muy punk, refuerza la sensación de urgencia y tensión. Canta rápido, empujando las palabras casi sin respiración, convirtiendo la voz en un elemento rítmico más del conjunto.

El público responde desde el primer minuto con coros, pogos y una energía colectiva que acompaña todo el concierto. El set, “el más largo que hemos hecho nunca”, está lejos de sentirse excesivo: cada canción encaja, cada bloque tiene su intensidad y las pausas son solo cambios de clima, nunca bajadas de energía.

Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)

El mundo de Rata Negra es urbano y lleno de ironía, donde la nostalgia y lo cotidiano se mezclan con un punk siniestro y contundente. Sus letras hablan de relaciones, rutina diaria, crítica social y vida nocturna, siempre con un toque irónico que atraviesa toda su música. Esa actitud se percibe en cada instante: los bloques de canciones se encadenan sin respiro, cada tema impulsa al siguiente, y el público queda absorbido por su universo sin necesidad de artificios.

Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)

Esta mezcla de energía, urgencia y coherencia musical deja claro por qué Rata Negra sigue siendo una banda imprescindible dentro del circuito independiente: rápida, directa, apasionada y capaz de sostener un concierto entero sin pausas, con un punk implacable que atraviesa todas sus etapas sin perder fuerza ni identidad.

Setlist:

  • Cuando me muera
  • Pesadilla adulta
  • Antonio
  • Viviremos
  • Te elevas
  • La hija
  • Escarmiento
  • Ojos verdes
  • Dientes sobre metal
  • Nada va a permanecer dorado
  • Sobrepensando
  • Llorando
  • Por no estar sola
  • Escucha como suena Gente
  • Desconfía de ese chico
  • Hawai
  • Ratas

 

Escrito por

En mi universo sonoro conviven punk, grunge, noise y garage; la urgencia del post-punk y del post-hardcore; los paisajes hipnóticos del shoegaze y los ritmos nerviosos de la new wave. El instinto me lleva hacia lo independiente y lo honesto: aquello que se vive más que se consume. Nirvana fue la puerta de entrada al underground. David Bowie me enseñó a percibir la música como arte. Entre mis obsesiones hay Crass, Wire, PiL, Gang of Four, Magazine; Wipers, Pylon; Fugazi y todo lo que sale en Dischord; Slint; Bratmobile y Sleater-Kinney; The White Stripes; PJ Harvey. Paso días enteros en Rough Trade, colecciono setlists y soy apasionada de documentales y biografías.

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