Biznaga (Paral·lel 62, 12/10/24)

Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)
Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)
Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)
Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)
Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)
Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)
Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)
Fuera de Sektor (Foto: Meritxell Rosell)
Diamante Negro (Foto: Meritxell Rosell)
Diamante Negro (Foto: Meritxell Rosell)
Diamante Negro (Foto: Meritxell Rosell)
Diamante Negro (Foto: Meritxell Rosell)
Diamante Negro (Foto: Meritxell Rosell)

Nunca nos hemos sentido más libres siéndolo menos”, empieza diciendo Kiko Amat en el brillante texto de lectura más que recomendada que te compartíamos estos días, ‘Biznaga Contra La Metáfora‘, al respecto del quinto disco de Biznaga (‘Ahora’, 2024). Justo ese álbum venían a presentar en la sala Paral·lel 62 de Barcelona, convertida en un hervidero de energía vibrante y electricidad juvenil ya desde que abrieron las puertas y tocaron Fuera de Sektor o Diamante Negro. Y es que el cuarteto malagueño-madrileño ha ido experimentando un crecimiento sostenido en sus 12 años de trayectoria que ha explotado especialmente tras la pandemia, como te hemos ido mostrando en esta web. Una evolución que tiene una explicación bastante lógica y diáfana: y es que, a lo largo de la historia, muchas de las bandas y movimientos musicales con más impacto han ido ligados a momentos política y socialmente convulsos. Y estaremos de acuerdo que a esta década no podríamos tildarla de “felices años 20” como en el siglo pasado.

Diamante Negro (Foto: Meritxell Rosell)
Fuera de Sektor (Foto: Meritxell Rosell)

Y es que en 2024 el mundo es un volcán en erupción: el genocidio de Israel en Gaza que seguimos minuto a minuto y la invasión rusa en Ucrania son sólo los dos conflictos bélicos que más nos enseñan de los muchos que asolan el planeta. El cambio climático es una amenaza real permanente que parece no tener remedio, sumidos en la espiral de locura neoliberal. Las nuevas tecnologías controlan en todo momento dónde estamos, qué música escuchamos o con qué videos nos masturbamos. Las fake news o la Inteligencia Artificial nos hacen dudar de todo y de todos, manipulan nuestra libertad de pensamiento y visión del mundo y la direccionan según quiera el algoritmo o los intereses económicos que hay detrás. Y sólo este mismo fin de semana del concierto se producían un par de manifestaciones significativas que también explican indirectamente el auge de una banda como Biznaga: en Barcelona, expresando el rechazo a la Copa América de vela como síntoma claro de un modelo de ciudad vendido al capital, los grandes acontecimientos que benefician sólo a unos pocos (los de siempre…) y la gentrificación y turistificación masiva que provoca el incremento de precios y la expulsión de lxs vecinxs. Y en Madrid, miles de personas protestaban para reclamar el derecho a la vivienda recogido en el artículo 47 de esa constitución con la que tanto se llenan la boca los políticos que sacan la banderita rojigualda para vomitar demagogia según les interese. Un derecho a techo que es tema recurrente en ‘Ahora’…

Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)

En este contexto de miedo, tensión e irritación constante, de auge de la ultraderecha populista, de personas que tienen que pagar 700 euros por una mierda de habitación en un piso compartido, que trabajan en condiciones precarias y tienen más estudios que nunca y menos poder adquisitivo que sus padres, Biznaga han encontrado un escenario ideal para hacer llegar sus textos cargados de rabia a un montón de gente joven harta de esta gran mentira capitalista que nos hace bailar como títeres sin poder de decisión. “Somos la juventud quemada en la pira del progreso“, cantan en ‘Lorazepam y Plataformas’. Y ahí hay que encontrar a gran parte de su público que la noche del sábado llenó Paral·lel 62, sin olvidar tampoco a lxs que, aún teniendo un sueldo o un techo mínimamente dignos, estamos hasta las narices de toda esta mierda de sociedad sin sentido en que las personas son la última prioridad y todo se compra y se vende. Y quien no pueda comprar o vender, sobra.

Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)

Como ya hicieran el año pasado en Razzmatazz 2, la banda dio espacio y voz a diversos Sindicats de Llogateres justo antes de empezar el show, para que lanzaran sus proclamas, animaran a lxs presentes a organizarse y unirse, y anunciasen próximas convocatorias, provocando vítores y cánticos de la audiencia. Entre gritos de “Puta Espanya!” y “Puta PSC!” y Jorge afirmando que era un sueño tocar en Barcelona en un 12 de octubre, el cuarteto empezó el zarandeo de cuerpos y conciencias con ‘2K20’, vestidos en camisas estampadas en cianotipia, graffiti o pintura de estética Clash (Joe Strummer, cuánto te echamos de menos…). Y ya con los primeros riffs y la voz rota de Álvaro gritando “¡Dios!; la pantalla es Dios Y yo su apóstol” empezó el deliro que iba a prolongarse una hora. Milky levantándose constantemente desde el fondo para alentar al público y Torete con sus poses y gestos de guitar-hero contribuyeron desde el primer momento a la provocación y el incendio anímico, y aquello fue un continuo toma y daca de energía, nervio y contradicciones recíprocas, porque aquí la única bandera que valía era la de nuestra imperfecta humanidad.

Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)

Con las primeras canciones de su nuevo disco, ‘Imaginación Política’ y ‘El Futuro Sobre Plano’, hicieron evidente cómo ha ido mutando todo ese cabreo que siguen rezumando los textos de Jorge y que tan bien esputa Álvaro, transformando el nihilismo de sus orígenes en un sentimiento vitalista, de voluntad de cambio y de llamada a la acción, no vaya a ser que sí que se puedan cambiar algunas cosas. Así se explica también el viaje del punk espídico inicial hacia pasajes de un pop melódico igualmente frenético que ha calado cada vez más y ha convertido a Biznaga en una banda más transversal. Ver compartir los pogos a jóvenes de 20 y a puretas de 50 dan fe de ese ‘ampliar la base’ que tanto hemos escuchado en los tiempos del Procés, aquí aplicable al roster de fans de la banda.

Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)

Que ya no se guarden ‘Una Ciudad Cualquiera’ para el final és síntoma de la increíble colección de… no quería decir himnos, pero es que lo son, que han sido capaces de sacarse de la manga en estos últimos años de creatividad imparable y exhuberancia melódica. Y a ‘Espíritu del 92’ o ‘Domingo Especialmente Triste’ me remito. Con un sonido reseñablemente mejor que conciertos anteriores en esta sala, el concierto avanzó raudo y descontrolado, como los cuerpos que se golpeaban los unos con los otros en ollas y pogos, entre caras de felicidad y euforia. Y el único momento de calma fue con esa sorprendente ‘Espejos De Caos’ que Jorge explica sin complejos que tiene algo de Oasis en lo musical, aunque la historia de Carlos y Ana compartiendo piso para poder pagar el alquiler aunque ya no se soporten tenga poco de ingenuidad pop.

Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)

‘Máquinas Blandas’ pareció reaccionar al momento de fuego lento con su virulencia punk, que volvió a provocar el caos en la pista. Un “abajo el trabajo!” dio pie a ‘La Gran Renuncia’, y la épica de ‘Una Historia De Fantasmas’ levantó la sala hasta hacerla casi temblar mientras la muchedumbre entonaba el “Crees que has acabado con el pasado. Y el pasado no ha acabado contigo aún” que tiene poco de épica y mucho de derrota. Ese canto a la amistad y al poder de cuatro jóvenes en una sala de ensayo que es ‘Las Afinidades Eléctricas’ llevó la noche a su recta final, aunque aún faltaban tres balas en la recámara…

Ahora que tenemos trenta y tantos…!” cantó Álvaro, y con la explosión de júbilo generalizado había tantos estímulos visuales alrededor que no sabías donde mirar, si es que te dejaban pararte a observar. Gente en el primer piso saltando y botando, una chica en la primera fila subida a la valla y cantando desgañitada, mirando hacia atrás a la masa que iba y venía en oleadas desbocadas, los cuatro jinetes del apocalipsis disfrutando como bellacos sobre el escenario… ‘Madrid Nos Pertenece’ fue como echar más gasolina al fuego, mientras volaban vasos de plástico repletos de cerveza sobre las cabezas, y ‘El Entusiasmo’ un perfecto resumen final del estado vital de Biznaga. Una banda, como su público, en plena efervescencia: esperando el chispazo final; deseando que se hagan realidad tantos deseos, tantas promesas, de un tiempo nuevo que nunca llega. Confiando en el poder de canciones de amor que son declaraciones de guerra y llamadas a la acción directa. Y si sabemos perfectamente quienes son nuestros enemigos, ¿por qué no vamos afuera a hacer que suceda…?

Biznaga (Foto: Meritxell Rosell)

Setlist:

  • 2K20
  • Contra Mi Generación
  • Imaginación Política
  • El Futuro Sobre Plano
  • Una Ciudad Cualquiera
  • Mediocridad y Confort
  • Espíritu Del 92
  • Domingo Especialmente Triste
  • Agenda 2030
  • Máquinas Blandas
  • La Gran Renuncia
  • Una Historia de Fantasmas
  • Las Afinidades Eléctricas
  • Lineas De Sombra
  • Madrid Nos Pertenece
  • El Entusiasmo
Escrito por

Raret com una cançó de Sonic Youth; m'excito amb el 'Psycho' dels Sonics; si m'emprenyo, Pistols, RATM, Sandré, riot grrrls o Los Punsetes; em posen igual soul, r’n’b, ye-yé, garatge, punk, r’n’r, indie o britpop. De gran vull ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateu fins que vaig conèixer PJ HARVEY. Vaig ser negre en una altra vida… i faig l'impostor com a periodista musical i esportiu a ràdio, TV, webs i revistes diverses.

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