Adam Green (Upload, 03/02/26)

Adam Green (Foto: Jordi Trenzano)

Adam Green tenía 14 años cuando se fue de gira junto a Kimya Dawson como teloneros de The Strokes bajo el nombre de The Moldy Peaches. Se habían conocido el año anterior en una tienda de discos en Nueva York y compartían la misma forma de entender la música: canciones cortas, letras descaradas y directas que hablan de sexo, drogas o situaciones absurdas con humor; frases que a veces no cuadran del todo, como si fueran confesiones torpes rimadas o retahílas improvisadas; poco interés por sonar bien del todo.

El documental de culto Meet Me in the Bathroom captura esa época y aquel cruce de bandas, recuperando imágenes de cuando Green y Kimya Dawson cruzan caminos con The Strokes, Yeah Yeah Yeahs e Interpol en bares y clubes que parecían todo menos una escena musical. En ese mosaico, la presencia de The Moldy Peaches tiene un punto extraño y desordenado, como una pieza fuera de lugar, y ese aire sigue presente en la música de Green.

Crecido artísticamente en el entorno del Sidewalk Café, epicentro del anti-folk, Adam Green nunca pretendió ser un cantautor “clásico”. De hecho, el anti-folk, más que un género, funciona como una postura, marcada por la desconfianza hacia la idea académica de ‘talento’. Con su estética deliberadamente amateur y canciones que suenan a ideas dichas en voz alta, Adam Green es una especie de cronista del fracaso emocional: su tono es ingenuo, pero en realidad disecciona relaciones, deseos y fragilidades con una manera muy propia de cantarse a sí mismo.

Turner Cody (Foto: Jordi Trenzano)

Tras la apertura de Turner Cody, Adam Green aparece en la sala Upload con su outfit habitual: camiseta de rayas y gorro, el look que ya forma parte de su personaje. Acompañado por su banda de guitarra, bajo, batería y violín, presenta su etapa más reciente, Chop Off Heads With Me.

Detrás de él, colgada en la pared, la imagen de portada del álbum. Parece un dibujo hecho a mano, con trazos simples y colores vivos que recuerdan a una ilustración cargada de detalles extraños. La estética visual forma parte del universo del artista neoyorquino: desde sus primeros discos, incluidos los de The Moldy Peaches, dibuja él mismo las portadas. La imagen de Chop Off Heads With Me, con sus formas sueltas y su energía de boceto espontáneo, hace del escenario un espacio a medio camino entre lo ingenuo y lo deliberado y encaja con la idea de Green de difuminar la frontera entre su música y su trabajo visual.

En directo, Adam Green no adopta una pose carismática clásica: entre canciones lanza comentarios absurdos, chistes raros y reflexiones torcidas. Su charla tiene algo de anti-stand-up y contribuye a la sensación de que el concierto podría desmoronarse en cualquier momento.

Adam Green (Foto: Jordi Trenzano)

Obsesionado con el amor romántico, el rechazo y la masculinidad ridícula, musicalmente Green toma influencia del folk sesentero y del pop orquestal, pero siempre filtrados por una torpeza consciente: arreglos naïf, estructuras simples y una voz que parece negarse a interpretar en el sentido tradicional.

El concierto avanza entre canciones y comentarios. Green habla mucho, como si estuviera pensando en voz alta. Bromea sobre la hora de cenar en España (“It’s almost dinner time”) o se detiene hablando de cerveza y agua Vichy Catalán (“the substitute to sleep”). Otras veces suelta frases que quedan colgadas, entre broma y confesión.

El repertorio es variado. En ‘Drugs’ repite “I like drugs“, cantando con ironía directa, sin vergüenza y con ese punto descarado que lo hace más divertido que provocador. ‘Popcorn Town’ mantiene un ritmo circular casi infantil. ‘Download Porn With Davo’ conecta directamente con su etapa en The Moldy Peaches.

Adam Green (Foto: Jordi Trenzano)

Green se lanza al público, que lo recibe con cariño; luego vuelve al escenario y sigue cantando. Alguien desde la platea le acerca un disco para que lo firme. Lo coge, lo firma con calma y lo devuelve, sin detener el concierto ni hacer de ello un gesto grandioso.

Su forma de cantar combina retahílas con momentos en los que grita, suelta sonidos extraños o hace cosas imprevisibles con la voz. Todo se mezcla con las canciones y los textos, mostrando relaciones torpes, deseos mal formulados y pensamientos incómodos, con un humor seco, autocondenatorio y a veces cruel. No queda claro si el narrador se burla del mundo o de sí mismo, y esa ambigüedad es central en su escritura.

Green se va del escenario sin despedidas largas, igual que estuvo todo el rato: cercano y un poco desordenado, dejando la sensación de que todo ocurrió con la misma naturalidad un poco rara con la que empezó.

Adam Green (Foto: Jordi Trenzano)

Setlist:

  • Intro (Gallop)
  • If you want me
  • Blackout
  • Falling around
  • Emily
  • Cigarette
  • Gemstones
  • Houseface university
  • Red copper room
  • Friends of mine
  • Freeze my love
  • Give me a token
  • Adam acoustic songs (Popcorn Town-Drugs)
  • Downloading porn with Davo
  • Novotel
  • We’re not supposed to be lovers
  • Buddy Bradley
  • Carolina
  • Jessica
Escrito por

En mi universo sonoro conviven punk, grunge, noise y garage; la urgencia del post-punk y del post-hardcore; los paisajes hipnóticos del shoegaze y los ritmos nerviosos de la new wave. El instinto me lleva hacia lo independiente y lo honesto: aquello que se vive más que se consume. Nirvana fue la puerta de entrada al underground. David Bowie me enseñó a percibir la música como arte. Entre mis obsesiones hay Crass, Wire, PiL, Gang of Four, Magazine; Wipers, Pylon; Fugazi y todo lo que sale en Dischord; Slint; Bratmobile y Sleater-Kinney; The White Stripes; PJ Harvey. Paso días enteros en Rough Trade, colecciono setlists y soy apasionada de documentales y biografías.

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