Visitar el mundo de Johnny Jewel siempre es un placer. Pueden ser sus bandas sonoras, los desaparecidos Chromatics o Desire, el caso que nos ocupa, junto a la pizpireta sensualidad “pin up” de Megan Louise y el hieratismo “cool” de la teclista Louise Eva. Suyo es el mundo de los sintetizadores de antaño, el Italo Disco, Twin Peaks, Giorgio Moroder o rutas extensas por autopistas de Texas o California.

El sábado Desire ofrecían un concierto en sesión de club, rememorando algunos de nosotros esas épocas cuando Chicks on Speed se subían al escenario del Nitsa/Apolo a las 3 de la mañana. Sea como sea, el tiempo pasa y y ayer varios agradecíamos que aparecieran poco después de la una y media. El concierto fue similar al ofrecido en la misma sala meses antes, en el Primavera a la Ciutat. Entonces compartieron velada con The Dare y Fat Dog, un cartel que posiblemente se convierta en un “I was there” y en el que fueron un contrapunto nostálgico al jolgorio de sus compañeros.

El pasado sábado eran protagonistas y su comunión local fue más intensa: preguntándose el “Who’s the fairest of them all?” en ‘Mirroir Mirroir’ y recuperando otros símbolos de su celebrado primer disco, como ‘Don’t Call’ o el himno ‘Under Your Spell’, cantado a coro por la sala entera antes del bis, un gozo compartido en su joyosa y fiel versión del ‘Bizarre Love Triangle’. Sus temas más recientes (caso de ‘Drama Queen’ o ‘Vampire’) no cayeron en saco roto y reclamaron más material de un grupo no muy prolífico (dos discos y algunos sencillos en quince años) que se ha ganado ingentes cantidades de cariño retrofuturista.