Fantastic Negrito (La Nau, 20/11/24)

Fantastic Negrito (Foto: Jordi Trenzano)

Cuán estimulante es que un artista salga al escenario con algo más que un repertorio intachable (cosa de la que no careció, sin lugar a dudas), canciones infecciosas, dosis de talento (una banda que lo desprendía a raudales), carisma o embrujo, sino que salga a contar una historia, su historia, su verdad, y lo haga sin tapujos, desde la honestidad y a corazón abierto. Lo de Xavier Dphrepaulezz en La Nau no fue el trámite de la presentación de un disco, ‘Son of a Broken Man’, sino la urgencia, la necesidad de contar historia del decimotercer hijo de ese hombre roto, de un padre ausente que le dio la vida al cantante y al que, a pesar de haberle marcado de por vida, busca con este disco comprenderlo, aceptarlo y llegar a quererlo. A poco que uno prestase atención, se percataba de que el vendaval que el bluesman más punk de California desplegó era el vehículo para narrar tremendísima historia, una con la que era imposible no reverberar a poco que uno tuviese un mínimo de empatía. Por eso, también, el bolo del miércoles dejó un regusto agridulce ya que el público, quien, a pesar de haber agotado el papel de taquilla, estuvo más contemplativo que reactivo —más académico que flamenco, que diría Juan Perro—, y reaccionó de forma tibia: quizá los tempos de Xavier, en ocasiones histriónico, ansioso por esa conexión, los dejaba descolocados; también puede ser que el idioma —a pesar de los loables intentos de chapurreo, de “tapas” y “arroz con culo” (sic)— supusiese una barrera para la comunicación. Sea como fuere, la generosidad, musical y comunal, que Xavier y los suyos derrocharon cayó en un terreno árido y a este redactor, en ocasiones, se le rompía un poco el corazón.

Fantastic Negrito (Foto: Jordi Trenzano)
Fantastic Negrito (Foto: Jordi Trenzano)

Pero no creáis que el concierto no mereció la pena, qué va, muy al contrario: fue tremenda, arrebatadoramente gozoso, eléctrico y electrizante, rebosante de groove, funk, soul, blues y rock & roll, con un cantante pletórico, inquieto, un torbellino sobre las tablas, y una banda que derrochaba talento y unicidad por los cuatro costados. Uno no sabía a quién prestar atención, porque los solos (¡madre mía, el solo de teclado en “I’m So Happy I Cry” ha sido de las cosas más bonitas que he visto este año!) brillaban a la vez que aportaban otra dimensión a la narrativa. La banda de Fantastic Negrito encapsulaba esas pequeñas y grandes historias, amores y desamores, la pobreza y la discriminación, la dignidad y el mal camino con un directo de alto octanaje, compacto, visceral y al mismo tiempo con precisión —no la milimétrica del kraut, sino la sensual del funk—; con ese virtuosismo que no busca el lucimiento personal sino que la suma de cada parte revierta en una gestalt mayor que la totalidad. Una banda preñada de una sabiduría musical que remarcaba, sin asomo de nostalgia, el origen de los géneros que tanto nos gustan. Era imposible no recordar a Led Zeppelin, que tanto le debe al blues, en “Running from You” o “Devil in my Pocket”, o no pensar en Billy Corgan en la tesitura vocal de Dphrepaulezz, o que los arreglos de canciones más no los habrían firmado Lennon y McCartney, quienes, a su vez, se las tomaron prestadas a B.B. King o a Little Richard.

En Fantastic Negrito cualquier asomo de revival no es más que mera ilusión, porque nada sonó más plástico y actual que el soul del medley que se marcaron con “Working Poor” y “Bad Guy Necessity”, una rendición en la que uno se podía imaginar a Robert Plant bailando con ese groove que pedía James Brown a su banda; o esa balada atemporal y arreboladora que es “I Hope Somebody’s Loving You”, otro de los momentos emotivos del bolo. El funk tórrido de “California Loner” que, en apenas un quiebro y un lamento de guitarra, muta a un lamento de soul ampuloso fue deliciosa, otra demostración de la maestría en la fusión de géneros. “An Honest Man”, otro de los cortes nuevos, experimentaba con la fusión del espíritu de los dioses africanos con los fantasmas que navegan por el Misisipí.

Fantastic Negrito (Foto: Jordi Trenzano)

Nuestro frontman, en ocasiones dicharachero, en otras más solemne (como fue la presentación de la canción que da título al nuevo trabajo) pero siempre parlanchín no cejó en el empeño de ganarse al público ni de demostrar esa generosidad con el respetable y con la banda: en las más de dos horas de concierto bromeó con sus músicos y los invitó a lucirse, habló de su vida en Oakland, recordó a amigos que fallecieron de sobredosis, habló de su familia y sus hijos, dijo que tanto le daba en qué tono iban a tocar, que cantaría hasta desgañitarse si hiciera falta, y, efectivamente, no dejó de tocar “In the Pines”, de homenajear a bandas coetáneas ni de insistir hasta conseguir que el público participase en la recta final. Y acabar, además, con una balada. Genio y figura.

Lightspeed (Foto: Jordi Trenzano)
Lightspeed (Foto: Jordi Trenzano)

La banda belga Lightspeed abrió la velada en una sala a medio gas con una apuesta rockera a medio camino entre el sonido de finales de los ochentas y el revival (aquí, sí) de los dos miles de grupos como Interpol y el sonido de Nueva York. Si bien efectivos y precisos, intachables en la ejecución, la propuesta carece de mordida como para dejar un recuerdo permanente. Apenas acaban de sacar su primer EP, que presentaron con profesionalidad intachable: dos guitarras con reverb a tope, sonido atmosférico y un frontman que desarrollaba poses de rockstar con actitud y ternura a partes iguales. Sin dejar esa huella, espero que sigan explorando y encuentren ese camino que haga que vuelvan a recalar por estas tierras con más discos bajo el brazo.

 

 

Lightspeed (Foto: Jordi Trenzano)

 

Setlist:

  • Runaway From You
  • Working Poor / Bad Guy Necessity
  • I’m So Happy I Cry
  • Oh Betty / I Hope Somebody’s Loving You
  • Chocolate Samurai
  • An Honest Man
  • Drifting Away
  • Crooked Road
  • Devil In My Pocket
  • Son Of A Broken Man
  • Night Has Turned Everything / When Everything Went Wrong
  • California Loner
  • In The Pines (Oakland) / Watch Me! (Cover de The Phantoms)
  • Plastic Hamburgers / A Long Long Road
  • The Duffler

Bis:

  • Lost In A Crowd

 

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Lletraferit i ajuntalletres. Físic de titulació que exerceix (poc) en una editorial de gènere fantàstic. Vaig caure en un calder de britpop ja de grandet i des d'aleshores li dono a tots els pals de l'indie i més enllà. Flamenquet lover. Sé ballar sevillanes. Al meu epitafi posarà “Aquesta nit no anava a sortir”. Common people like you.

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