Gambeat Weekend Viernes (Upload, 13/09/24)

Parquesvr (Foto: Meritxell Rosell)
Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)
Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)
Javi Javier (Foto: Meritxell Rosell)
Javi Javier (Foto: Meritxell Rosell)
Parquesvr + Rosa Sandré (Foto: Meritxell Rosell)
Parquesvr (Foto: Meritxell Rosell)
Parquesvr (Foto: Meritxell Rosell)
Parquesvr + Rosa Sandré (Foto: Meritxell Rosell)

La Reina Gamba volvió a presidir el pasado fin de semana el festival más divertido de la ciudad, dos noches de furioso garajeo, rock, roots, punk, DIY y sonidos aledaños. Me llamaréis exagerado, pero este cuerpo ha necesitado unos días para recuperarse de la resaca, ordenar las ideas y pergeñar algo mínimamente potable, y eso, amigues, no es moco de gamba, digo de pavo. Aunque os tengo que decir que mi diligencia como redactor me mantuvo clavado en un balcón del escenario principal y me perdí el bingo del viernes y el riot karaoke del sábado de la sala pequeña; que, según me contaron por el pinganillo (Meritxell, cuyas fotazas son lo mejor de esta reseña, en la zona del bar), fueron descacharrantes. Así que, amigues del Gambeat, háganme sitio en la próxima edición (¡y resérvenme el “Demolición” para destrozarlo a gusto, por amor de The Sonics!).

Javi Javier (Foto: Meritxell Rosell)

Los locales JaviJavier, a quienes ya habíamos gozado en esta sala como teloneros de Ron Gallo, salieron de cara a por la victoria en la siempre complicada primera hora de cualquier festival; en apenas unos minutos habían conseguido congregar una parroquia entregada a base de ráfagas eléctricas, base rítmica arrolladora y toneladas de actitud, en clara demostración que aún queda mucho que contar con dos guitarras, bajo, batería, sonido crudo y buenas canciones. Su cancionero es un compendio compacto y desvergonzado de garage vitaminado, melodías contagiosas y aromas de la edad dorada del rock con toques de la reivindicación guitarrera de los dos miles; véanse (¡escúchense y poguéense, por favor!) “Amor karateka”, “Adiós” y “Di que no”, del reciente Segundo EP, el inquietante lamento a coro de “Muñeco de cartón” o esa fantasía de “Espérame al final” a todo trapo en el que los músicos se desataron para alegría y jolgorio del personal. Artesanía, alegría contagiosa y sudor, mucho sudor tanto en el escenario como en la pista.

Rata Negra (Foto: Meritxell Rosell)

Los ojos láser de la Reina Gamba que centelleaban desde lo alto del telón de fondo se amortiguaron en la atmósfera azul que difuminó los contornos y el contenido de la sala para recibir a Rata Negra, el cierre de un paréntesis de un año sobre los escenarios que se celebró de forma bien ruidosa. Fieles a la habitual pegada inmisericorde, la saturación sónica y la actitud inconformista, rabiosa y mordaz (uno se imagina a la banda como un crossover entre el punk hardcore y el shoegaze estratosférico que bien podríamos llamar My Punki Valentine), los castellanos se presentaron con un estado de forma francamente envidiable: contundentes, precisos, imponentes, despiadados. Llegaron, subieron los amplis al once y, sin preámbulos, descargaron una docena larga de hirientes diamantes en bruto, pedruscos como puños con aristas de adamiántum.

Aun bajo el ruido y la furia, la voz de Violeta se abre paso sobre andamios pop, a veces navegando sobre las olas, las más de las veces imbricada en la atmósfera noise para narrar el hastío de esta vida que, en ocasiones, se antoja una novela de Sartre. Hubo momentos líricos, como el desgarrador grito final de “Romance con lobos” y la adaptación del poema de José María Gabriel y Galán “¿Qué tendrá?”, al lado de estrenos con sabor a clásico como “Ella está en fiestas”, cara A de un doble single y, ojalá, adelanto de algún nuevo disco. La contundencia de Pablo a las baquetas (que, de tanto en tanto, golpeaban los bigotes de la Gamba o se resbalaban en “Llorando”) daba alas a la cadencias del caminar del bajo de Violeta y permitía paladear aromas garageros y surferos en las cuerdas de Fa. Y así, sin darnos cuentas, el ambiente se fue caldeando, entre bailes y pogos, hasta la traca final con “Gente”, “Espinas en el corazón” y “Desconfía de ese chico” que fue directo a la cabeza y los pies y el headbanging comunal.

Parquesvr + Rosa Sandré (Foto: Meritxell Rosell)

«Sí que tiene que estar mal el garaje para que nos inviten a este festival», bromeó Javi Ferrara; y digo bromeó porque no puede haber nada más punki ni más underground que la irreverencia, el descaro y el desparpajo que destilan Parquesvr, mucho más que el sonido de cualquier banda stoner de las que salen hasta de debajo de las stones (¡perdón!). Ni tan político, ojo: ese humor corrosivo e incómodo que convive en las letras con ácidos retratos de la cotidianidad. Un cabaret punki de barrio de Leganés (esta apreciación no es mía sino de Montse, que disfrutó de lo lindo del festival) donde todo, absolutamente todo lo musical tiene cabida en el crisol irreverente de la banda: Robert Fripp, Syd Barret, Franz Kafka, Joy Division (“¿Debo leer a Baudelaire?”, uno de los momentos más despendolados del bolo) y también Sleaford Mods, Camela, Vainica Doble y toda la música de Internet. Enfundado con camiseta de Sandré (otro grupo puntal del punk incómodo, cuya cantante, Rosa Pagès, subiría para cantar a dúo “Ansiedad”), Javi abrió fuego con “Juancarlista”, sámpler del himno del PP en ristre, sin escatimar en beefs contra los personajillos de esta sociedad berlanguiana con afinación de cazalla y pose de bonhomía, risas a diestro y siniestro y diversión en el foso desde el minuto uno del bolo.

La banda se mostró recia durante todo el bolo, sólida en la sección rítmica y disfrutona en guitarra, teclado y samples. La España de “1992” sirvió para inaugurar las primeras invasiones de escenario y los primeros crowdsurfings, que ya no cesarían hasta el final de la jornada. Hubo momentos para la ternura y la amargura, como cuando dedicaron “Tu nombre es una puerta por cerrar” a DJ Tini (emociones a flor de piel en el abrazo que se dieron en el escenario), en la descripción de esas relaciones no demasiado sanas que destila “Tu perfume es mi veneno” o el dolor de “Arde, quema, duele”. Como el wasabi en el sushi, es el aderezo que potencia la generosidad y el originalidad de la propuesta, con un pie en el surrealismo y otro en la crónica social. Para el final quedaron esa hostia a mano abierta a los racistas de cualquier pelaje de “Pero” y ese grito: «gregarioooooo» que anuncia “Lance Armstrong” y el despiporre.

Parquesvr + Rosa Sandré (Foto: Meritxell Rosell)

Y tal como se fueron Parquesvr, llegaron Sistema de Entretenimiento y aquello ya se descantilló. Canciones de arcade punk de apenas un minuto, dos, estirando mucho, ideales para estos tiempos tiktokeros; sonido retro de casiotone e imaginería manga, ideal para cubetear en las tiendas del Triángulo Friki de Barcelona, y letras que basculan entre el nihilismo y el inconformismo. Fue un bolo desenfrenado y desmesurado, de graves saturados (apunté en las notas: «Joder, es que me vibra el ano con este sonido», pero creo que voy a descartar la anotación, que no es que aporte mucho a la reseña), con Skiper pidiendo al público: «¡Tiradnos cosas, coño!» y agradeciendo las clases de guitarra, gente cerrándole el portátil a Anna Bananna y Guixu, impertérrito y con el cigarrillo colgado de los labios, golpeando sin piedad las cuerdas del bajo. Si no liquidaron veinte temas en apenas tres cuartos de hora es que no tocaron ninguno, mientras en el foso, el público se descantillaba lo más grande. Os juro que llegué a ver un par de monitores surfeando por encima de las cabezas. La ovación final del público les permitió tocar un bis que acabaron siendo cuatro (entre ellas, el “Éxtasis” de Chimo Bayo en formato karaoke), y no siguieron porque ya era la hora de los DJs y había que despejar la sala para la segunda jornada.

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Lletraferit i ajuntalletres. Físic de titulació que exerceix (poc) en una editorial de gènere fantàstic. Vaig caure en un calder de britpop ja de grandet i des d'aleshores li dono a tots els pals de l'indie i més enllà. Flamenquet lover. Sé ballar sevillanes. Al meu epitafi posarà “Aquesta nit no anava a sortir”. Common people like you.

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