Medalla (Upload, 15/12/23)

Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
La Sagrera (Foto: Meritxell Rosell)
La Sagrera (Foto: Meritxell Rosell)

Viernes 15 de diciembre. A las puertas de la Navidad, en el metro de camino a la sala Upload montones de personas disfrazadas de presunta elegancia se agolpan para acudir a las respectivas cenas propias de estas fechas. Pereza máxima. Afortunadamente, tenemos un plan mejor esta noche: acudir a la “cena de empresa de Medalla“, tal y como definirá Eric Sueiro, ya sobre el escenario, el concierto de presentación de ‘Duelo’. El cuarto álbum de la banda de Cerdanyola del Vallès arranca de una historia personal dolorosa, convertida en un álbum conceptual donde el luto se afronta con una dosis de esperanza y de mirada al futuro (“abrazar la mierda para avanzar“). Y seguramente por eso el cuarteto que completan Marc López (batería y percusiones), Joan Morera (guitarra eléctrica y sintetizadores) y Josep Peris (bajo y trompeta) no viste de negro, sino completamente de blanco, de arriba a abajo. Eso sí, empiezan con ‘Banderas A Media Asta’ para meternos de lleno, ya desde el inicio, en la narrativa luctuosa como punto de partida inicial.

Medalla (Foto: Meritxell Rosell)

Quizás precisamente por estas fechas tan complicadas y ocupadas de nuestra vida social, sólo unas cuantas decenas de personas nos juntamos en la sala de baldosas blanquinegras. Pero, lejos de ser algo malo, eso le confiere a la noche una connotación de mayor exclusividad y de sentirnos privilegiados por estar allí. Ajenos a modas y desde un enfoque más autosuficiente que nunca (han editado este cuarto disco en su propio sello, Estudio Mazmorra), el cuarteto albo pasa de las palabras a los hechos. Y cuando Eric asegura que no son funcionarios del rock sino obreros no lo dice por decir. Han picado mucha piedra, sí, pero es que además atacan sin complejos rock, heavy, progresivo, noise, flamenco, épica medieval, guitarras con algo de Héroes del Silencio o hasta esa peculiar bossanova de letra brillante que es ‘Altares’ (“¿Para qué levitar? Si es más fácil volar a ras de suelo. Si es tan triste obviar que estamos solos en este enredo. Casi al borde del desastre que nosotros mismos nos buscamos. Casi al filo de este nuevo amanecer se me antoja correr“). Ecléctica colección de himnos de puño en alto.

Medalla (Foto: Meritxell Rosell)
Medalla (Foto: Meritxell Rosell)

Y así, entre jardines de puñales, umbrales de sueños, abandonos a la deriva o himnos para la derrota, exorcizan demonios con ímpetu y rabia. El peculiar rango vocal de Eric le da a las canciones esa personalidad tan característica, y el resto disfruta desde sus respectivos roles: Joan no para de moverse y dar botes a guitarrazo limpio, Marc percute la batería, y Josep le acompaña marcando ritmos o cambiando bajo por trompeta mientras Eric baja del escenario a compartir espacio y espíritu con el joven público congregado en la sala. Ha empezado el ritual de pogos anárquicos que acaban siendo un cambalache de energías que se transmiten cuerpo a cuerpo y sudor con sudor. En ‘Duelo’ se incorpora Raúl Gómez al violín, en uno de los momentos más bellos de la noche. Y a mi izquierda, no para de cantar las letras de pe a pa Vera, la que fuera componente de la banda de Carlota Flâneur (y que también salió a tocar con ella hace unos días en el Heliogàbal), y a la que no paro de ver en las salas; y es que al final siempre acabamos siendo los mismos 4 gatos en todos los conciertos de esta ciudad que ve como se van perdiendo los pocos rincones que sobreviven a la agresiva invasión gentrificadora. Sidecar, siempre en nuestros corazones…

Raúl Gómez (Foto: Meritxell Rosell)

Además de tocar las 13 canciones del último álbum, el set de Medalla también tiene espacio para otros 9 temas de los 3 trabajos anteriores, donde se mezclan mitologías utópicas, puñales políticos o también voces interiores. Algunas canciones que hacía tiempo que no tocaban como ‘Herederos’, y algunas muy celebradas como ‘Leviatán’ o el triplete final: ‘Navaja Certera’, ‘Velázquez’ y ‘El Tajo’. Y como pasa en todas las cenas de empresa, lo que había empezado como algo comedido y formal acaba en desfase, disfrute y celebración. Y quizás, sólo quizás, en intrahistorias más o menos indiscretas que permitan seguir cerrando duelos y avanzar como pasajeros en el último vals.

Medalla (Foto: Meritxell Rosell)

Reseñar también que abrió la noche otra de las jóvenes bandas de Estudio Mazmorra, La Sagrera. La banda que encabeza Germán Blanco presentó las canciones de su EP ‘Luces De Mi Ciudad’ o su single más reciente, ‘Puente Rojo’, dedicando una canción a su madre (también presente en la sala) o saliendo después a cantar ‘Velázquez’ con Medalla.

La Sagrera (Foto: Meritxell Rosell)

 

Setlist Medalla:

  • Banderas A Media Asta
  • El Cielo No Espera
  • Bestia De Fvego
  • Dardo
  • Ritual Arcano
  • Herederos
  • Nunca Dejamos De Morir
  • Himno Para La Derrota
  • Altares
  • Duelo
  • Soledad
  • Jardín De Puñales
  • Murciélago
  • Leviatán
  • Todo Está Enfermo
  • Abandonarse A La Tristeza
  • Deriva
  • Guardián
  • Umbral De Sueños
  • Navaja Certera
  • Velázquez
  • El Tajo

Setlist La Sagrera:

  • Araknidoa
  • Luces De Mi Ciudad
  • Leti
  • Torres Blancas
  • Puente Rojo
  • Megalómano Kane
  • Volantazo + Muse
Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, Sandré, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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