Mi religión me prohibe mirar el setlist antes de un concierto para llegar ‘virgen’ a la sala y no estropear el efecto sorpresa del momento ni condicionar la libre estimulación de los sentidos tal y como fluyan en esos instantes. Pero claro, cuando vas a un bolo de celebración de un disco en concreto, ya sabes de antemano que van a caer todas las canciones de dicho álbum por el mismo orden, y partes con esa desventaja. Todo un reto para tus emociones y para la capacidad de la banda de captar tu atención en un show que, al menos hasta que acaben las canciones del disco celebrado, va a ir sobre raíles sin posibilidad de escapatoria. En este contexto, y tras muchas visitas a la ciudad en la que vive uno de sus componentes, Interpol venía a celebrar los 20 años de ‘Antics’ en la sala Paral·lel 62 ante un público que agotó las entradas y que sabía a lo que venía.

Abrió la noche la francesa (también afincada en Barcelona) Cécile Schott, o lo que es lo mismo, Colleen. Una multiinstrumentista y productora, amante de los animales y de todo tipo de instrumentos con los que lleva jugando desde que tenía 15 años y sus padres le compraron una guitarra con la que emular a sus queridísimos Beatles. Desde entonces, esta artista admirada por Interpol ha trazado una trayectoria de más de 2 décadas en las que ha ido componiendo discos muy personales, donde ruiditos minimalistas y experimentación son una constante. Así fue también su directo, rodeada de sintetizadores, teclados y cables que dieron pie a un hipnótico repertorio de tenue electrónica muy distinta a lo que iba a venir después. Si ella era la parte blanca de la noche, ahora tocaba la negra.

Paul Banks (voz y guitarra) y Daniel Kessler (guitarra, y que en la medianoche posterior al show iba a celebrar su 50 cumpleaños), llegaban a la cita sin la compañía del otro superviviente de la banda, el batería Sam Fogarino, de baja desde hace meses por una cirugía de columna y aquí sustituído por Chris Broome. Y lo cierto es que, a pesar de todo, la sección rítmica aguantó con nota el peso de un repertorio en buena parte sustentado por la batería (ya desde la inicial ‘Next Exit’) y el efectivo bajo de un Brad Truax que ofreció su habitual repertorio de poses y estereotipos de bajista. Si algún día aprendo bajo, creo que yo también tocaré a ras de suelo. Brandon Curtis completaba el combo a los teclados, como ya hiciera también en la última visita de los neoyorquinos a Barcelona.


Por lo que respecta al repertorio, cero sorpresas en la primera mitad del show, con las canciones del celebrado segundo disco de la banda por el mismo orden del álbum. Así, sólo hubo que esperar a la segunda canción para corear “Rosemary, heaven restores you in life“, tararear riffs y celebrar aquellos tiempos en que éramos 20 años más jóvenes, para bien y para mal. Tiempos en los que nos creímos transcendentes, y profundos, y en los que las canciones de Banks, Kessler y compañía parecían hablarnos desde la penumbra para explicarnos todas nuestras miserias emocionales no resueltas: “Baby, don’t you try to find me. Baby, don’t you try to fight“. Incluso cuando la velada taciturna parece adquirir garra no puede quitarse de encima ese halo de derrota: “Can’t you see what you’ve done to my heart. And soul? This is a wasteland now“. Y así hasta rincones sonoros con los que medir la longitud del amor y tiempos en que sentirse pequeño por su desbordante ausencia.

Tras tres cuartos de hora sin sobresaltos, y con la tradicional pose fría (aunque algo más comunicativa de lo habitual) de un Banks escondido bajo sus clásicas gafas de sol, la segunda mitad del show fue una miscelánea que recorrió su extensa discografía, desde temas celebrados como ‘Pioneer To The Falls’, ‘Obstacle 1’, ‘Lights’ o ‘Nº I In Threesome’ hasta otros más recientes como ‘The Rover’ o ‘Into The Night’. Y cuando se iba a cumplir la hora y media de concierto, otro clásico, ‘PDA’, nos envió a dormir a uno de esos doscientos sofás donde pernoctar tranquilo, entre ritos sombríos y cánticos con cara triste. Aunque la nuestra acabara alegre por otra de esas noches inesperadas que justifican una existencia, por muchas sombras que haya que sortear en el camino.

Setlist:
- Next Exit
- Evil
- Narc
- Take You In A Cruise
- Slow Hands
- Not Even Jail
- Public Pervert
- C’mere
- Length Of Love
- A Time To Be So Small
Bis:
- Pioneer To The Falls
- Obstacle 1
- My Desire
- The Rover
- Lights
- All The Rage Back Home
- Nº I In Threesome
- Into The Night
- PDA